Memoria en Acción en Argentina

 Memoria en Acción en Argentina

A 50 años del último golpe cívico-militar, el 24 de marzo pasado, las calles se colmaron bajo la consigna “Que digan dónde están”. Ante la reiterada relativización del genocidio por parte del Gobierno de Javier Milei y en medio de rumores de indulto a sus perpetradores, en la jornada se registraron 26 movilizaciones a lo largo y ancho del país que congregaron centenares de miles de personas.

En este marco, el equipo docente y estudiantes del Taller de Investigaciones sobre Cambio Social de la Carrera de Sociología de la Universidad de Buenos Aires realizó un relevamiento a manifestantes, encuestando a 317 participantes mayores de 16 años en la movilización de la Ciudad de Buenos Aires, escenario del acto central.

Al respecto, el director de cátedra, Julián Rebón, integrante de la Red CLACSO, analizó que “la movilización de la memoria, verdad y justicia muestra la existencia de reservas morales en la sociedad que se activan frente a la relativización del genocidio por parte del gobierno. Expresa también la existencia de una cultura política y de lucha democrática-popular con gran capacidad de masas. Sin embargo, la tendencia a una relativa homogeneidad política y social de esta fuerza social muestra también los límites de ésta: es un sector definido el que se indigna y se activa frente a la relativización del Nunca Más. Muchos otros sectores comparten en líneas generales el consenso democrático en torno a la verdad, memoria y justicia, pero probablemente no le otorguen la jerarquía o relevancia que este sector le otorga”.

El informe concluye que quienes participaron de la marcha lo hicieron principalmente acompañados de amistades, familiares y compañeros de trabajo (75%). La convocatoria activó a una pluralidad de actores. Con una mayor participación femenina (58%) y un alto nivel educativo (49% de educación superior completa), la marcha convocó a diversas generaciones, siendo que tres de cada cuatro encuestados nacieron en democracia. Al grito de “Memoria, Verdad y Justicia” los manifestantes caracterizaron a la movilización no sólo como conmemoración sino también como resistencia.

La manifestación reflejó una cultura de lucha histórica: más del 90% de quienes marcharon cuentan con participación en movilizaciones previas. La gran mayoría también se hizo presente en la Marcha Federal Universitaria llevada a cabo el 23 de abril de 2024, otro de los hitos masivos de protesta contra el gobierno de Milei. En su inmensa mayoría se trata de una población opositora que evalúa la gestión actual como muy negativa (93%). Con identidades políticas relativamente definidas, cerca de la mitad de los manifestantes encuentran representación en el peronismo kirchnerista y un 12% con el peronismo no kirchnerista. Destaca también un 25% que se identifica con los partidos de izquierda. Sólo el 9% no se siente representado por ninguna fuerza política.

Al indagar qué gobierno hizo más por los derechos humanos desde el retorno a la democracia, Néstor Kirchner (78%) fue ampliamente el más mencionado. Seguido por Cristina Fernández de Kirchner (10%) y, en tercer lugar, Raúl Alfonsín (7%). Por la negativa, los manifestantes aseguraron con convicción que Javier Milei (75%) fue el más reactivo en la materia. En esta línea, el 63% sostuvo que en la Argentina actual no se respetan los derechos humanos.

En este contexto, casi la mitad de los y las manifestantes mostraron insatisfacción con respecto a la democracia en el país. Entre sus principales deudas o fallas se mencionaron la justicia, la desigualdad, el reclamo por los detenidos-desaparecidos y la inconformidad con el gobierno actual. Entre sus principales logros resonaron la libertad de expresión, el voto popular, los derechos y la justicia. Revelándose esta última, entonces, como una conquista, pero también como una deuda pendiente.

La insatisfacción democrática puede asociarse a la pregunta por quién tiene más poder en el país. Entre las respuestas destacan las grandes empresas (52%) y, en segundo lugar, el gobierno de Estados Unidos y el FMI (35%). Pese a su legitimidad institucional, el gobierno argentino apenas es señalado por el 3% como el detentor de este poder, un dato que resulta elocuente sobre la percepción de su lugar subordinado frente a otros actores.

Mientras se reavivan las discusiones sobre la historia reciente y resurgen lecturas que reivindican la teoría de los dos demonios, actores políticos colocan en el centro de la agenda el debate sobre quiénes fueron juzgados y cómo garantizar sus penas. Frente a la pregunta por si los militares mayores de 70 años deben cumplir condenas en sus casas, el desacuerdo fue mayoritario entre los y las manifestantes (87%). Distinto sucedió cuando se les interrogó por la necesidad de enjuiciar a los guerrilleros que cometieron crímenes, donde no se registró consenso. Del mismo modo, se reflejaron matices respecto de si la mayoría de la sociedad fue cómplice de la dictadura, un 40% manifestó acuerdo con esa afirmación.

En tiempos de controversias, resulta relevante también conocer las opiniones sobre cuál fue el objetivo del golpe del 76:

6 de cada 10 manifestantes piensan que el principal objetivo del golpe fue imponer un nuevo modelo económico. Entre estos, la mayoría cree que cumplió tal propósito. Por otro lado, entre aquellos que reconocen que el objetivo prioritario fue disciplinar a la sociedad, la proporción mayoritaria cree que no llegó a ese fin.

Entre consensos firmes y disensos abiertos, la marcha reafirmó una voluntad colectiva sostenida, frente a los intentos de cuestionamiento al “Nunca Más”. La multitudinaria convocatoria expresa la vitalidad de las reservas morales que anidan en nuestra sociedad aún en tiempos de retrocesos democráticos. Éstas nutren la defensa de los derechos conquistados, convirtiéndose en fuente de identidad y generando nociones legitimantes que promueven el paso a la acción colectiva. A medio siglo del golpe cívico-militar, la lucha continúa.


Informe-Resultados-relevamiento-a-participantes-movilizacion-24-de-marzo-2026-MoCaS

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