“¡Vivas, libres y desendeudadas nos queremos!”

 “¡Vivas, libres y desendeudadas nos queremos!”

Al cumplirse 11 años de la primera marcha en Argentina, el colectivo “Ni Una Menos” y el conjunto de las organizaciones feministas, transfeministas, sindicales y de derechos humanos, articulan el miércoles 3 de junio de 2026 sus reclamos en torno a ejes marcados por el contexto socioeconómico y los recientes casos que conmocionan al país.

Tanto frente al Congreso de la Nación en Buenos Aires, como en las grandes ciudades de la Argentina, las columnas levantan bien fuerte la bandera de “¡Vivas, libres y desendeudadas nos queremos!”, sensibilizadas por un nuevo y reciente feminicidio, el de Agostina Vega de tan solo 14 años, en la ciudad de Córdoba, en el centro del país.

“Lejos de que el crimen de Agostina sea un caso aislado, en el país se registra un femicidio cada 31 horas, en un contexto donde la complicidad del Poder Ejecutivo es total”, expresaron las organizadoras, y alertaron que “el Gobierno nacional ajustador y represor sigue difundiendo el odio a las mujeres y disidencias mientras nos empobrece”.

La consigna histórica de “Ni una menos” se potencia este año para poner el foco en cómo la precariedad económica, la crisis social y la pérdida de autonomía financiera impactan directamente en la vulnerabilidad de las mujeres y disidencias, limitando sus posibilidades de salir de círculos de violencia.

Además del feminicidio de Agostina, la convocatoria está atravesada por otro reciente caso, el de Dulce Candia de 17 años, en la provincia de Misiones (noreste) bajo el lema «¡Justicia por Agostina, por Dulce y por todas las que nos faltan!».

Asimismo, las manifestantes ponen el acento en denunciar que las políticas de ajuste y el desmantelamiento de áreas clave de asistencia agravan las condiciones de vida de las trabajadoras, trabajadoras de la economía popular y jefas de hogar. Sostienen además el reclamo por la continuidad y el fortalecimiento de la Educación Sexual Integral (ESI) en todas las escuelas del país como la principal herramienta de prevención temprana y construcción de vínculos sanos.

Exigen asimismo capacitaciones reales (Ley Micaela) y respuestas judiciales eficaces, denunciando la desprotección que sufren quienes denuncian y la persistencia de la impunidad en los juzgados.

Finalmente, piden garantías del Estado para el sostén de las víctimas de violencia machista, demandando que no se recorten los presupuestos destinados a los programas de prevención y contención.

El Consejo Latinoamericano de Ciencias Sociales apoya desde sus inicios al movimiento “Ni Una Menos” y a las demandas contra la violencia de género a través de un compromiso militante, académico e institucional que se traduce en diversas líneas de acción en toda la región. Su respaldo no se limita a declaraciones públicas sino que se estructura de manera permanente bajo la premisa de que la investigación científica y el pensamiento crítico deben estar al servicio de las transformaciones sociales.

A través de su Red de Bibliotecas Virtuales y su editorial, publica investigaciones que analizan de manera profunda las causas estructurales de los feminicidios y las violencias patriarcales. Cuenta asimismo con múltiples colectivos de intelectuales y activistas que abordan directamente la agenda de “Ni Una Menos” desde una perspectiva interseccional, entre ellos varios Grupos de Trabajo.