Venezuela, guerra y pandemia: la Coronacrisis

 Venezuela, guerra y pandemia: la Coronacrisis

Oscar Feo Isturiz[1]

Situación general de Venezuela. Contexto político

Imposible comprender la situación de Venezuela sin dejar claro que es un país sitiado y asediado por el imperio. Estamos ante una agresión y bloqueo por parte de los Estados Unidos de América (EE.UU.) que tiene años tratando de desestabilizar al gobierno legítimo de Venezuela, desatando una GUERRA de nuevo tipo, llamada de IV generación o híbrida, que se caracteriza por la combinación de bloqueo y sanciones económicas, ataque a la moneda, operaciones psicológicas (OPSIC), acciones políticas y diplomáticas, acciones irregulares con fuerzas paramilitares y terrorismo, con el objetivo de polarizar y atemorizar a la población y lograr la caída del gobierno.

Por supuesto, los EE.UU., nación agresora, a pesar de su actitud beligerante contra Venezuela, en algunos casos recurre a actuaciones “encubiertas” para no asumir la responsabilidad directa de las acciones, tales como sucede con la guerra de alta tecnología o ciberguerra.

En los últimos días, en el marco de la pandemia, ha habido una escalada agresiva, con la oferta de una recompensa monetaria por la “captura” del Presidente Maduro y otros altos funcionarios del gobierno, la incursión de fuerzas paramilitares en operación conocida como “Gedeón”, y la amenaza de bloqueo marítimo a las costas venezolanas para impedir la llegada de insumos básicos, alimentos y combustible. Está por darse en pocos días una situación extremadamente conflictiva, con la llegada de cinco barcos iraníes cargados de gasolina.

Medidas tomadas abiertamente por el gobierno de los Estados Unidos

  1. Orden ejecutiva 13.692 (marzo 2015) donde el Presidente de los Estados Unidos declara a Venezuela una “inusual y extraordinaria amenaza a la seguridad nacional y política exterior de Estados Unidos”. (Por ser tan difícil de creer se anexa e invita a revisarla).
  2. Reconocimiento de un “gobierno paralelo” encabezado por el líder opositor y diputado Juan Guaidó, en enero 2019.
  3. Secuestro, congelación e incautación de activos y cuentas en el sistema financiero. Bloqueo de cuentas y transacciones que obstaculizan el comercio internacional.
  4. Incautación y entrega al “gobierno paralelo” de cuentas en divisas y bienes propiedad del Estado Venezolano. La refinería CITGO ubicada en Texas y propiedad del Estado venezolano es un claro ejemplo de ello.
  5. Prohibición a entes financieros y comerciales de realizar operaciones con Venezuela.
  6. Ataque a la moneda y el tipo de cambio, generando una situación hiperinflacionaria.
  7. Amenazas abiertas a la comunidad internacional para que tome medidas similares.

Consecuencias de la guerra en medio de la pandemia

La consecuencia más inmediata y evidente, es la dificultad para la adquisición de materiales e insumos esenciales, medicamentos y alimentos que no son producidos en el país. Venezuela sigue siendo un país altamente dependiente sanitariamente. El bloqueo a la compra de insumos para la producción de combustibles para vehículos automotores tiene al transporte nacional en una situación de parálisis casi completa.

En relación con la pandemia, la dificultad para la adquisición de materiales, insumos, reactivos y tecnología fundamentales para el diagnóstico y tratamiento ha logrado subsanarse, gracias a la solidaridad y apoyo irrestricto de China.

Aclaratoria

Creo importante aclarar mi situación política. He sido y soy militante de la medicina social y la salud colectiva, además, militante socialista, antiimperialista y anticapitalista. Sin embargo, soy un severo crítico al gobierno del Presidente Maduro, y he publicado diversos artículos que dejan cuenta de ello. A pesar de ello, estoy consciente que la guerra y las sanciones constituyen un factor fundamental para comprender la situación de Venezuela.

Sin embargo, siendo el factor más importante, no es el único. También es necesario reconocer que «nuestro gobierno» ha cometido serios y múltiples errores, ha sido profundamente ineficiente e incapaz de resolver los problemas del pueblo, conduciendo al país a una crisis humanitaria de grandes dimensiones, en la cual la clase dirigente disfruta de notables privilegios.

En resumen, sostengo que el gobierno venezolano, a pesar de tener un discurso socialista y antiimperialista, tiene una práctica muy contradictoria, con entrega de recursos estratégicos al gran capital (arco minero del Orinoco), y marcados rasgos de autoritarismo, militarismo y corrupción, absolutamente reñidos con la ética y la moral socialistas. Sin embargo, ante la agresión imperial, y en el momento de esta pandemia, estoy sin ninguna duda contra el imperio y al lado del pueblo venezolano.

Primera conclusión

Es imposible comprender la situación de Venezuela sin reconocer que es un país bloqueado, objeto de una agresión permanente por parte de los EE.UU. Es indispensable rechazar y exigir el fin del bloqueo y las sanciones económicas contra Venezuela.

Segundo punto: Coronacrisis.

En primer lugar, voy a resumir la política del gobierno ante la pandemia:

Plan de Acción del Gobierno Venezolano dirigido a la contención de la epidemia:

  1. Creación de una Comisión Presidencial Nacional dirigida por la vicepresidenta de la República. Uno de sus integrantes es el Ministerio de Salud y un equipo de científicos y técnicos que acompañan y asesoran a esa comisión. Esto deja claro que la pandemia es un problema nacional e intersectorial, no exclusivo de salud, y para enfrentarlo se requiere la participación de todos los sectores de la vida nacional. El liderazgo político y mediático lo ejerce el alto gobierno, siendo el Presidente Maduro, la Vicepresidenta Rodríguez y el Ministro de Comunicación, los que emiten la información diaria. No hay vocería oficial del MPPS, sin embargo, el liderazgo técnico recae en el Ministerio de Salud, a cuya cabeza se encuentra Carlos Alvarado, médico y docente universitario, afín a la salud colectiva, con amplia experiencia administrativa y en salud pública. ALAMES lo respalda plenamente.
  2. Enfoque poblacional. Se realiza en forma permanente una Encuesta poblacional masiva, a través de la página web del sistema PATRIA, que permite identificar los sintomáticos respiratorios, quienes son visitados en sus casas para la realización de las pruebas que permitan identificar la enfermedad y, en caso positivo, proceder a su aislamiento.

c. Cuarentena Social Total. Se cumple nacionalmente desde el 16 de marzo. Decisión tomada al aparecer el primer caso y que ha jugado un papel fundamental en la contención de la epidemia. Es importante recordar que la cuarentena no resuelve el problema de la pandemia, lo que hace es aplanar la curva y evitar un número muy elevado de casos en un tiempo reducido, para evitar el colapso del sistema de salud. Pero alarga o difiere la evolución de la pandemia, ya que población susceptible sigue a riesgo.

d. Despistaje ampliado y personalizado. A toda persona identificada como contacto o sintomático se le hace prueba rápida. A los positivos se les realiza prueba molecular. El procesamiento de las muestras (PCR) está centralizado en el Instituto Nacional de Higiene y existen protocolos para la toma y traslado de las muestras. Se instaló un laboratorio móvil en el estado Táchira para la toma y procesamiento de muestras a la población que ingresa al país por esa frontera. Para el 20/05/2020 se habían realizado más de 250.000 visitas domiciliarias y 616.562 pruebas rápidas, lo que representa 20.552 pruebas por millón de habitantes. Sin embargo, es importante señalar que esa centralización supone importantes dificultades, ya que todas las muestras (excepto las del estado Táchira, frontera con Colombia) deben transportarse para su procesamiento a Caracas. Ese traslado es logísticamente muy complejo si se pretende hacer con regularidad, entre otras cosas por la crisis de transporte y combustible existente.

e. Aislamiento y tratamiento precoz de casos. Se habilitaron 46 Hospitales y 52 Centros de Diagnóstico Integral para recibir y tratar los casos de la enfermedad. Además, para la atención y tratamiento de los casos que deseen hospitalizarse en clínicas privadas, se ha desarrollado un acuerdo con el sector privado.

Un comentario adicional: siendo el sistema de salud venezolano un sistema colapsado y en crisis, particularmente a nivel hospitalario, es preocupante pensar cómo se están atendiendo y resolviendo los problemas de salud que requieren atención no relacionada a la pandemia. Pareciera que hay capacidad para atender y resolver los problemas relacionados con el COVID-19. Pero hay que interrogarse con relación a cómo se está haciendo con la gran cantidad de pacientes que requieren atención especializada, ya sea por emergencias médicas no relacionadas al COVID-19, o por dolencias crónicas que requieren tratamiento rutinario, como, por ejemplo, diálisis, cáncer, cardiovasculares, etc.

Uno de los problemas que trae la pandemia, es que oculta o invisibiliza al resto de problemas de salud-enfermedad que siguen su curso habitual. Tenemos malaria, dengue, TBC, cáncer, cardiovasculares, y muchas otras patologías para las cuales no hemos estado dando adecuada respuesta antes de la pandemia, y no creo que lo estemos haciendo ahora.

 Factores adicionales que deben considerarse

  • Impacto de las medidas de confinamiento y cuarentena en la vida y economía familiar. Más del 50 % de la población empleada en el país dependen de su trabajo diario para su subsistencia. Esto hace la “cuarentena” muy difícil de sostener a mediano plazo, ya que la gente en esas condiciones tiene que escoger entre la pandemia y la remuneración vital. El gobierno ha establecido diversas medidas de protección social, entre ella un bono especial denominado “Quédate en casa”, sin embargo luce insuficiente ante la magnitud del problema. Ya se han presentado algunos conatos de “estallidos sociales” derivados de esa situación.
  • Ausencia de información epidemiológica. Desde el año 2016 el Ministerio de Salud no publica información epidemiológica, lo cual representa un obstáculo importante para el análisis y comprensión de la epidemia. No compartimos el “secretismo y compartimentación” con el que se maneja la información sanitaria. Considero que la información epidemiológica es un “bien público” y, como tal, debe estar accesible a todo el que pueda necesitarla.

Comentarios y reflexiones finales

-La crisis ambiental, el cambio climático y esta pandemia son expresiones de la crisis civilizatoria. Imposible analizar la pandemia por fuera de la inmensa crisis que afecta al mundo actual, y la forma brutal como el capitalismo ha deteriorado el planeta.

Esta pandemia es expresión del desequilibrio producido en el metabolismo social, y podemos esperar muchas manifestaciones más en el futuro, ya sea bajo la forma de nuevas pandemias o por desastres “naturales”, vinculados al profundo deterioro ambiental producido por un modo de vida, producción y consumo que convierte la naturaleza en mercancía. La crisis del patrón civilizatorio que caracteriza al capitalismo es la génesis principal de los problemas que enfrentamos. La ruptura del metabolismo sociedad naturaleza, generado por el modelo de acumulación capitalista, es clave para comprender el paso de un virus zoonótico, de circulación exclusiva en animales, al ser humano.

-La insuficiencia de la salud pública y la epidemiología tradicional para enfrentar la pandemia.

Hay diversos enfoques para enfrentar la pandemia: el dominante, biomédico, centrado en la enfermedad y con respuestas principalmente hospitalarias. Su preocupación fundamental es el tratamiento individual de la enfermedad, y se acompaña de una epidemiología que se dedica básicamente a contar casos y defunciones. Esa epidemiología es insuficiente para comprender los orígenes de la “pandemia” y, por ende, para diseñar propuestas que puedan responder integralmente a la misma. Otro, alternativo y contrahegemónico, de tipo colectivo, comunitario, centrado en la población, dirigido a proteger a la población del contagio y detectar precozmente la enfermedad para cortar la cadena de transmisión. Se sustenta en una epidemiología crítica preocupada por las causas, distribución desigual y determinantes del proceso.

Es indispensable fortalecer el pensamiento de la salud colectiva y la epidemiología crítica en la región, y ALAMES debe jugar un papel fundamental en ello.

-Esta pandemia se ha convertido en una “prueba” a los sistemas de salud.

Una lección básica es que los sistemas de salud de mercado, pensados para la enfermedad individual, no están capacitados para hacer frente a problemas colectivos. La visión de salud como mercancía, que prevalece en muchos países y organismos internacionales, debe ser revisada. Es hora de plantear con fuerza nuestra propuesta de sistemas únicos, públicos y universales, donde la concepción de salud como derecho humano y social fundamental prevalezca.

-Qué viene después de la pandemia.

Hay muchas alertas que señalan la posibilidad de que la pandemia sea utilizada por el gran capital que controla al mundo para generar una situación post pandemia de mayor control y desmovilización de la población. Es probable que nos quieran vender/imponer un “mundo virtualizado”, donde las relaciones humanas sean definitivamente subordinadas a las relaciones económicas, y en la cual las movilizaciones y protestas sociales tengan severas limitaciones.

-El carácter de clase de pandemia.

Se viene repitiendo que la pandemia es universal y nos afecta a todos por igual, y que por eso ha recibido tanta atención mediática, lo que no sucede con otras enfermedades prevenibles que ocasionan millones de muertes al año, como la malaria y la tuberculosis. O como el hambre que mata a muchísima gente.

Si bien es cierto que toda la población tiene la posibilidad de infectarse, y que en general los primeros casos están vinculados a sectores de población con elevado nivel adquisitivos, entre otras cosas por sus posibilidades de viajar en avión, y que ha habido casos y fallecidos en sectores de altos ingresos que pertenecen a la clase que domina la sociedad, no es cierto que toda la población tenga las mismas posibilidades y recursos para contraer y enfrentar la pandemia. Es evidente que las desigualdades sociales, y la “clase social” a la que se pertenece, generan diferentes formas de enfrentar y reaccionar ante la pandemia.

Un claro ejemplo lo tenemos en el impacto de las medidas de confinamiento y cuarentena en la vida y economía familiar. Un porcentaje muy alto de la población mundial no tiene posibilidades satisfactorias para sobrevivir el aislamiento y la cuarentena, y dependen de su trabajo diario para subsistir. Esto hace la “cuarentena” muy difícil de sostener, ya que la gente en esas condiciones tiene que escoger entre la enfermedad y la remuneración vital.

Hay gobiernos, en particular Venezuela, que han establecido medidas de protección social, sin embargo, son insuficientes ante la magnitud del problema.

Este puede ser el momento para plantear la necesidad de un ingreso vital universal para toda la población, independientemente de su situación laboral.

  1. Queda abierta la gran duda sobre la posibilidad de que la pandemia pueda haber tenido su origen en una manipulación del virus a nivel de laboratorio, ya sea como parte de programas de investigación, o de guerra biológica. Es una situación siempre presente.
  2. Otra interrogante importante es si esta pandemia pudiera extinguirse naturalmente… o por el contrario, ¿pudiera venir una segunda ola? No hay respuestas… pero pronto lo sabremos.

Reflexión final

El capitalismo convierte la naturaleza y la vida en mercancía y en fuente de lucro y ganancias. Ha generado una crisis multidimensional que tiene carácter civilizatorio, que nos obliga a buscar una forma diferente de producir, consumir, vivir y relacionarnos.

No es posible pensar solamente en soluciones “tecnocráticas” que no toman en cuenta el carácter estructural de la crisis.

En unos meses podemos tener una vacuna contra el coronavirus. Es necesario, pero no suficiente. En pocos meses podemos tener nuevas epidemias o desastres de diverso tipo.

Es urgente plantear una salida radical a la crisis que genera la pandemia. Debe cambiar el sistema. El capitalismo nos conduce al consumo y al individualismo, es necesaria una sociedad y una economía donde impere la solidaridad y podamos entre todos construir el buen vivir.

Bibliografía para quien desee profundizar el componente nacional:

Barrios R, David. Guerra híbrida: orígenes y usos políticos. Artículo publicado en la Revista América Latina en Movimiento No. 544: Las redes de la guerra 14/10/2019   
  • USA. Presidential Documents Federal Register Vol. 80, No. 47 Executive Order 13692 of March 8, 2015
  • Curcio, Pasqualina. Impacto de la guerra económica contra el pueblo de Venezuela. Publicado en América Latina en movimiento (https://www.alainet.org 8/03/2019
  • Gobierno de Venezuela. Sanciones y bloqueo. Crimen de lesa humanidad. Disponible en: http://mppre.gob.ve/wp-content/uploads/2018/10/Reporte_Venezuela_Sanciones.pdf
  • MPPS Venezuela. https://covid19.patria.org.ve/estadisticas-venezuela/

[1] Profesor e investigador del Instituto de Altos Estudios en Salud Arnoldo Gabaldón (IAE) e investigador del Grupo de Trabajo CLACSO Salud Internacional y soberanía sanitaria.


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