2 de diciembre, 2019

Rosa Parks, una afroamericana que hizo historia

En 1955, Rosa Parks tenía 42 años. Afroamericana, natural de Montgomery, Alabama, e hija de un carpintero y una maestra de escuela, de profesión costurera, además se desempeñaba como secretaria y ayudante en la Asociación Nacional para el Avance del Pueblo de Color.

En aquellos años, los negros sufrían en los Estados Unidos la humillación -especialmente en el sur- de no poder compartir con los blancos los mismos lugares públicos: escuelas, restaurantes, salas de espera. La segregación llegaba a tal punto que en los baños se mostraban letreros de “sólo blancos” o “negros no”. Las leyes Jim Crow, heredadas de la esclavitud del siglo XIX, fueron diseñadas para que los afroamericanos se sintieran inferiores y así mantenerlos marginados de la sociedad.

El 1 de diciembre de 1955, Parks se subió a un autobús público para volver a su casa. Por entonces, los vehículos estaban señalizados con una línea: los blancos adelante y los negros detrás. Ella se sentó en los asientos del medio, que podían usar los negros si ningún blanco lo requería. Cuando se llenó esa parte, el conductor le ordenó, junto a otros tres negros, que cedieran sus lugares a un joven blanco que acababan de subir. Los demás se levantaron, pero ella permaneció inmóvil.



“Mientras más obedecíamos, peor nos trataban”, asegura Parks en sus memorias. “Aquel día estaba fatigada y cansada. Harta de ceder”. Rosa pasó la noche en el calabozo, acusada de perturbar el orden público y pagó una multa de catorce dólares.

El caso trascendió y acabó por dar voz a los movimientos por el fin de la segregación que ya habían comenzado a hacerse notar. Un joven pastor bautista de nombre Martin Luther King organizó una oleada de protestas contra la segregación en los autobuses públicos de Montgomery que duró 382 días. Los treinta mil afroamericanos que participaron hicieron marchas de hasta nueve kilómetros, y cuando les preguntaban cómo se sentían, algunos respondían: “Mis pies, cansados. Mi alma, liberada”.

Cinco años más tarde, en 1960, el Tribunal Supremo de Estados Unidos terminó declarando inconstitucional la ley que regulaba la segregación racial en el transporte público. Esa segregación terminó siendo totalmente anulada en 1964, con la Ley de Derechos Civiles que la desterró, al menos oficialmente, aunque en la práctica tardó algo más en ser efectiva en otros ámbitos como las escuelas o los lugares de trabajo.


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