21 de junio, 2019

Representaciones Intertextuales del Mundial Femenil 2019

Por Claudia Benassini Félix

El viernes 7 de junio comenzó la octava edición del Campeonato Mundial de Fútbol Femenil, cuya organización y preparativos fueron seguidos por los medios de comunicación, con una cobertura más modesta que la acostumbrada con el equivalente varonil, quizá por mayor tradición, aunque desde luego por mayor afición. Se trata, sin embargo, de una justa llena de sorpresas en lo deportivo, pero también en la forma en que los medios buscan al interesado en el tema en un mundo globalizado, en el que la afición al fútbol se incrementa cotidianamente. El interés por el fútbol femenil todavía dista mucho del que se tiene por el varonil. Prueba de ello son los espacios limitados destinados al tema en periódicos, canales de televisión y medios digitales. Esta falta de interés se nota, por ejemplo, en la ausencia de enviados a las canchas en las que se llevan a cabo los partidos. En su lugar, los medios optan por transmitir la señal diferida y narrar el partido al espectador/a durante los espacios informativos. De hecho, cadenas como Telemundo, aun cuando Estados Unidos ostenta el campeonato, optaron por recomendar a sus audiencias que los siguieran en su canal de YouTube, evitando con ello perder la continuidad de su programación. Pero no todo es la cobertura mediática tradicional: otros escenarios se encargan de mostrarnos la forma en que el Mundial Femenil de este año se entreteje con otros contenidos mediáticos, para dar cuenta de que se trata de un espectáculo cada vez menos “femenino” y cada vez más “futbolístico”.

Un recorrido por YouTube

Siguiendo la recomendación de los comentaristas de Telemundo –y a falta de un espacio en los medios mexicanos– optamos por seguir la primera semana del Mundial Femenil a través de YouTube: la red social en la que habitan desde hace años comentaristas de índole diversa, incluidos los deportistas, agrupados bajo el gentilicio de YouTubers. Muchos adelantaron a sus seguidores, quienes podrían ser las finalistas y hasta las triunfadoras de la justa deportiva: Francia y Estados Unidos, en ese orden o invertido. Pero también otros espacios como el hondureño Diario Deportivo Diez, o el canal argentino Telefé, o el periódico catalán La Vanguardia se han incorporado al menú de YouTube para complementar al visitante la información sobre los favoritos. Un menú que, por su oferta, se destina sobre todo a aficionados al fútbol femenil. Se trata quizá de una forma metafórica de explicar la presencia de quienes nos comentan las reacciones frente a los uniformes que vestirán los 24 equipos; o quienes reflexionan sobre el crecimiento del futbol femenil después de la tercera edición jugada en Estados Unidos en 1999; o todo lo que debemos saber de este deporte antes del inicio de su octava edición.

Y en este espacio para mirones profesionales tienen también cabida las otras miradas sobre el fútbol femenil: aquellas que representan a las jugadoras más como mujeres que atienden sesiones de fotos ataviadas con sus nuevos uniformes, o pintándose las uñas mientras conversan entre sí; o los sitios que nos presentan a las cinco jugadoras más bellas del torneo. O a la jugadora Lorena Benítez, que fue madre hace un mes y está lista para alinear con Argentina y dejará a los mellizos con su pareja, también profesional del fútbol de su país. Y junto a estas imágenes que parecen extraídas de las revistas femeninas están también los espacios para el debate abiertos por cadenas como la alemana DW Kick Off: sin su Bundesliga, aunque argumentando sobre la práctica del fútbol femenil, o la nota de Telefé sobre el retorno de la selección argentina después de 12 años, o el derecho de las mujeres a participar en campeonatos de fútbol argumentado por el YouTuber un-Romano-a-México, o la apertura frente a cámara de las estampitas del álbum de Panini, por primera vez dedicado al fútbol femenil.

Representaciones intertextuales

Seguir el mundial femenil a través de YouTube ha sido una caja de sorpresas que me ha permitido ver cómo interactúan las diversas representaciones mediáticas sobre el tema. En un mundo globalizado, esta interacción de imágenes se explica a través de la intertextualidad: es decir, la manera en que las representaciones obtienen su significado en el contexto de otras representaciones consumidas en el presente y en el pasado (Krijnen y Van Bauwel, 2015). Esto nos lleva a pensar en que estos textos culturales tienen un sentido polisémico que se relaciona con la práctica del fútbol varonil, con los medios femeninos, con los deportes y con el fútbol femenil. Estas relaciones adquieren sentido en los distintos contextos en donde se practica el fútbol femenil, donde hay una afición fuerte o en proceso de construcción, donde se critica este deporte, o incluso donde prevalecen la curiosidad y el gusto por el espectáculo. De manera sincrónica y diacrónica, estos ingredientes se entrelazan y dan cuenta del camino recorrido por el fútbol femenil hasta llegar a su legitimación. Un ejemplo testimonial es el ya señalado trabajo de Telefé sobre el regreso de la selección argentina tras doce años de ausencia, que además da cuenta de las experiencias de las futbolistas que participaron en el primer mundial femenil en 1971. Aunado a este testimonio, la intertextualidad inherente a YouTube nos muestra las fechas de subida de los videos, el número de vistas y los comentarios de los visitantes, para obtener una conclusión preliminar de un ejercicio que habrá de prolongarse por varias semanas más: el interés de las audiencias por el fútbol femenil y su práctica es menos “femenino” y cada vez más “futbolístico” en cuanto al contenido se refiere. Conquista de género y conquista deportiva caminan de la mano en un mundo globalizado en el marco de un cambiante proceso sociocultural en donde, más que nunca, se hace necesario que la práctica femenil construya su propio discurso y deje de vivir a expensas de los discursos tradicionales que abundan en los medios tradicionales y redes sociales.