Pueblos indígenas, justicia epistémica y nuevas formas de producir conocimiento

En el marco del Congreso Internacional de la Asociación de Estudios Latinoamericanos (LASA 2026), realizado en París, Francia, CLACSO e IDRC (International Development Research Centre) organizaron el panel “Repensar otras epistemologías y coproducciones de investigación frente a los desafíos de la crisis sistémica”, una actividad desarrollada en el marco del proyecto IDRC INDIGENA: “Tejiendo un Ecosistema de investigación indígena: hacia nuevas relaciones académicas con Pueblos Indígenas y Afrodescendientes en base a la justicia y la equidad epistémicas en Abya Yala”.

La actividad reunió a investigadoras, investigadores y referentes indígenas de distintos países de América Latina y el Caribe para compartir avances, hallazgos y desafíos de una investigación regional que busca transformar las relaciones entre la academia y los pueblos indígenas a partir de principios de justicia epistémica, diálogo intercultural y reconocimiento de las diversas formas de producción de conocimiento.

El panel contó con las exposiciones de Taira Edilma Stanley Icaza, del Instituto de Estudios Nacionales de la Universidad de Panamá e integrante del pueblo Guna; Laura Priscila Tercero Cruz, del Instituto Mexicano de Tecnología del Agua; y Amado de Jesús Ramos Prieto, del Consejo Indígena Los Pasos del Jaguar de El Salvador. La moderación estuvo a cargo de Illa Carrillo Rodríguez.

En la apertura del panel, Illa Carrillo Rodríguez señaló la importancia de avanzar hacia modelos de investigación que superen las prácticas extractivistas y permitan construir procesos de coproducción de conocimientos basados en la justicia y la equidad epistémicas, uno de los objetivos centrales del proyecto impulsado por CLACSO e IDRC.

Durante la apertura, Pablo Vommaro, Director Ejecutivo de CLACSO, destacó la importancia de impulsar una ciencia inclusiva, colaborativa y comprometida con la justicia epistémica, de género, racial, territorial y climática. En ese sentido, sostuvo que el desafío actual consiste en construir espacios de reconocimiento, escucha y legitimación para conocimientos históricamente invisibilizados o subalternizados.

Asimismo, subrayó la necesidad de promover el multilingüismo en la producción científica y académica, reconociendo que las lenguas indígenas son también lenguas de conocimiento y de ciencia. “No se trata de dar voz a quienes no la tienen; la voz está. El problema es que muchas veces no construimos los espacios para escucharla”, señaló.

Las exposiciones permitieron conocer el proceso de investigación desarrollado en ocho países de la región, mediante el trabajo conjunto entre organizaciones indígenas, autoridades comunitarias, universidades interculturales, investigadoras e investigadores indígenas y no indígenas. Uno de los principales ejes abordados fue la necesidad de cuestionar las prácticas extractivistas que aún persisten en numerosos procesos de investigación académica.

Desde Panamá, Taira Edilma Stanley Icaza compartió la experiencia del proyecto y explicó que uno de los hallazgos más relevantes fue la existencia de tensiones entre los protocolos académicos convencionales y los protocolos propios de los pueblos indígenas. La investigadora remarcó la importancia de reconocer que las comunidades cuentan con normas, procedimientos y formas de validación de conocimientos que deben ser respetadas por quienes realizan investigaciones en sus territorios.

En su intervención, destacó además que los pueblos indígenas no son únicamente objeto de estudio, sino sujetos productores de conocimiento con metodologías, epistemologías y marcos conceptuales propios. En ese sentido, señaló que las discusiones actuales sobre ciencia y conocimiento constituyen una oportunidad para visibilizar y fortalecer esos aportes desde una perspectiva intercultural.

Por su parte, Laura Priscila Tercero Cruz presentó algunos de los principales resultados obtenidos en los distintos países participantes. Entre ellos mencionó las tensiones existentes entre los marcos normativos que reconocen la diversidad cultural y las prácticas académicas que continúan reproduciendo formas de racismo epistémico y extractivismo del conocimiento.

Asimismo, destacó la importancia de fortalecer el reconocimiento de las investigadoras y los investigadores indígenas como productores legítimos de conocimiento, promover el desarrollo de universidades indígenas e interculturales y generar políticas públicas que favorezcan la producción de materiales educativos propios, el fortalecimiento lingüístico y la incorporación de saberes comunitarios en distintos campos del conocimiento.

Desde El Salvador, Amado de Jesús Ramos Prieto abordó las metodologías de investigación desde las pedagogías de la Madre Tierra y los saberes ancestrales. A partir de la experiencia de los pueblos indígenas de la región, explicó cómo el conocimiento se construye a través de la observación, el diálogo, la memoria colectiva, el vínculo con la naturaleza y el aprendizaje comunitario.

Ramos Prieto destacó la importancia de prácticas como el círculo de la palabra, el respeto a los territorios, la consulta a las autoridades comunitarias y la participación de las y los mayores en los procesos de investigación. También planteó la necesidad de avanzar hacia una mayor incidencia en los espacios académicos y políticos para que las agendas de investigación respondan a las necesidades y prioridades de las comunidades.

A lo largo del intercambio con el público surgieron reflexiones sobre la relación entre los conocimientos indígenas y las formas tradicionales de validación académica, los desafíos para evitar la mercantilización de saberes ancestrales, la importancia de la devolución de los resultados a las comunidades y la necesidad de construir diálogos más horizontales entre diferentes tradiciones de conocimiento.

Las intervenciones coincidieron en señalar que existen conocimientos, prácticas y memorias que no pueden reducirse a categorías externas ni ser comprendidos únicamente desde las lógicas occidentales de producción científica. Frente a ello, las y los participantes reivindicaron la importancia de generar espacios de encuentro capaces de reconocer la pluralidad epistemológica y promover formas más justas y colaborativas de investigación.

La actividad concluyó con un cierre colectivo inspirado en las prácticas comunitarias de los pueblos indígenas participantes, reafirmando el compromiso de continuar fortaleciendo redes de investigación, diálogo y cooperación entre comunidades, organizaciones e instituciones académicas.

Con esta iniciativa, CLACSO e IDRC continúan impulsando procesos orientados a la construcción de relaciones más equitativas, promoviendo la justicia epistémica, el reconocimiento de la diversidad de saberes y la producción colectiva de conocimientos frente a los desafíos de la crisis sistémica contemporánea.