Pronunciamiento público del VI Congreso Latinoamericano de Ecología Política «Frente a la gobernanza criminal y el colapso ecológico: la autonomía indígena y comunitaria como alternativa civilizatoria»
Reunidos en la ciudad de Lima, las investigadoras, académicos, activistas, defensores territoriales y participantes del VI Congreso Latinoamericano de Ecología Política, levantamos nuestra voz para realizar propuestas superadoras frente a la grave crisis ecoterritorial y bioclimática que atraviesa nuestra América Latina, el Caribe y Sur Global,
especialmente denunciando el avasallamiento a la cuenca amazónica.
La actual crisis civilizatoria es producto del modelo de acumulación basado en un patrón de poder que hace de la explotación de la naturaleza -incluida la propia humana- la base de su dominación global. Hoy, ese patrón de poder dicho “civilizatorio” está asfixiando la vida de la Tierra. Está carcomiendo aceleradamente la integridad biocultural de la Amazonia, la floresta cultivada más importante de nuestro planeta.
Hoy, el capital la acosa como una nueva frontera de mercantilización. Es la nueva geografía de la desposesión. Es un escenario de violencia extractivista sin ningún tipo de control social. Denunciamos que la Amazonía está siendo tomada y explotada por un régimen de «gobernanza criminal». En los últimos años, hemos presenciado la mutación y diversificación de las economías ilegales (minería ilegal de oro, narcotráfico, tala no autorizada y tráfico de flora y fauna), las cuales actúan en estrecha sinergia con el capital transnacional y estructuras del Estado extractivista. A esto se suma la expansión de la frontera de expansión agroindustrial hacia la Amazonía y la construcción de infraestructuras de transporte y vías de comunicación. Esta dinámica ha transformado la Amazonía en una frontera de violencia armada, en una región que concentra más del 80% de los asesinatos de defensores de la tierra, siendo los líderes indígenas y afrodescendientes las principales víctimas de este exterminio sistemático.
Esta dinámica está llevando a la región al borde del llamado punto de inflexión ecosistémico. Los datos científicos corroboran la catástrofe que las comunidades vienen advirtiendo desde hace décadas:
- El pico histórico de incendios registrados en 2024 convirtió, por primera vez, al fuego en la principal causa de pérdida de bosque primario en la Amazonía, destruyendo más de 17.8 millones de hectáreas en Brasil y generando récords devastadores en Bolivia y Perú.
- La sequía megahidrológica (2023-2024) desplomó los cauces fluviales a sus mínimos históricos en más de 120 años —como la caída del río Negro a 12,66 metros en Manaos—, deviniendo en la pérdida del 10% de las poblaciones de delfines rosados por golpes de calor hídricos superiores a los 40 °C.
- Esta alteración hidroclimática aisló a más del 53% de las aldeas e hidrovías indígenas (más de 1,300 comunidades en Brasil, Perú y Colombia), vulnerando su soberanía alimentaria y acceso a la salud al paralizar las arterias fluviales del transporte.
La recurrencia e incrementos de este escenario amenaza con transformar irreversiblemente la Amazonía en una sabana degradada, convirtiéndola en un emisor neto de carbono.
Frente a este escenario de barbarie que se materializa en nombre del “progreso”, afirmamos el valor geológico, ecológico, cultural y político de las comunidades locales y los pueblos indígenas que construyeron ancestralmente la habitabilidad de la Selva como respuesta, alternativa y vía de realización de otros futuros posibles para la humanidad, para todos los pueblos confraternizados y para la Tierra, nuestra Madre, nuestra Casa Común.
Frente a las falsas soluciones del «capitalismo verde», que busca mercantilizar la naturaleza sin alterar las estructuras de dominación, afirmamos que hay suficientes evidencias científicas para reivindicar la sabiduría y las tecnologías ancestrales de los pueblos indígenas y las comunidades locales como auténtica alternativa y la solución real de fondo
frente a la crisis socioecológica y civilizatoria que afrontamos.
Las experiencias compartidas durante el Congreso mostraron que la soberanía alimentaria, la agricultura familiar, las ollas comunes, la producción local y las redes comunitarias constituyen respuestas concretas frente a situaciones de desigualdad y emergencia. La pandemia de COVID-19 hizo visibles muchas de estas desigualdades, pero también
evidenció la enorme capacidad de organización de las comunidades.
Por eso, hablar de ecología política también significa hablar de quién cuida, quién alimenta, quién sostiene los territorios y cómo se distribuyen las cargas de las crisis. Los aportes de los ecofeminismos y de las luchas de las mujeres indígenas, campesinas y populares nos recuerdan que la defensa territorial está profundamente vinculada con la reproducción y el cuidado de la vida.
Por todo ello, desde el VI Congreso Latinoamericano de Ecología Política:
- Exigimos a los Estados y a la comunidad internacional la titulación integral,
demarcación y protección efectiva de los territorios indígenas y comunitarios como medida
directa para la reexistencia de los Pueblos de la Tierra. - Demandamos la desarticulación de la gobernanza criminal y la garantía de
protección integral para la vida de las y los defensores de derechos humanos y ambientales,
luchando frente a la impunidad de los crímenes corporativos e ilegales. - Llamamos a desmantelar la matriz extractivista e impulsar de manera urgente
transiciones socioecológicas post-extractivas, justas y populares. - Reafirmamos nuestro respaldo irrestricto al libre autogobierno, las guardias
indígenas/comunitarias y las formas orgánicas de autodefensa territorial frente a la agresión
del capital legal e ilegal.
¡Ni un paso atrás frente al extractivismo y la violencia!
¡Soberanía, territorio y vida para los pueblos!
Dado en Lima, desde el 5 al 8 de agosto de 2026.
Participantes del VI Congreso Latinoamericano de Ecología Política
14 de agosto de 2026
Grupo de Trabajo CLACSO Ecologías Políticas desde el Sur/Abya Yala
Este texto expresa la posición del mencionado Grupos de Trabajo y no necesariamente la de los centros e instituciones que componen la red internacional de CLACSO, su Comité Directivo o su Secretaría Ejecutiva.