Migraciones y movilidad humana

Migraciones y movilidad humana

Uno de los temas que actualmente preocupa a todos los gobiernos de América Latina y el Caribe es la migración internacional o movilidad humana. Si hasta el siglo XX se podía definir a nuestra región como un lugar principalmente de expulsión de migrantes, actualmente es un espacio de emigración, inmigración, tránsito y retorno, donde todos los países, con mayor o menor grado, están involucrados en las dinámicas migratorias, tanto aquellas que tienen como destino Estados Unidos o Europa, como entre nuestros países (migración intrarregional).

En los últimos años hemos visto el surgimiento de algunos flujos migratorios nuevos como el de venezolanos por varios países de la región, sobre todo por países del Pacífico sur (Colombia, Ecuador, Perú y Chile); o el de haitianos/as migrando con destino preferencial a Brasil y Chile. A esto hay que sumar los flujos tradicionales y de larga data como el de mexicanos/as y centroamericanos/as con destino a Estados Unidos, con la novedad que en este tiempo muchos han adoptado la estrategia de visibilizar su movimiento en las llamadas “caravanas"; o los tradicionales flujos de bolivianos/as a Argentina y Chile, o el desplazamiento interno e internacional de colombianos/as, que sigue constituyendo uno de los más intensos del mundo. A estos dos flujos hay que sumar la reactivación de la movilidad migratoria de ecuatorianos/as, cubanos/as, haitianos/as, venezolanos/as, entre otros/as, hacia su destino tradicional, Estados Unidos, pero ahora usando nuevas rutas como es el paso por el llamado Tapón del Darién, que separa Colombia de Panamá, país que se ha convertido en tránsito para quienes intentan llegar al “sueño americano”. Y, finalmente, no se puede dejar de nombrar los flujos extrarregionales desde lugares tan lejanos como África o Eurasia, que tienen como destino algún país de la región.

Si bien la movilidad humana es un proceso histórico que encierra ciertas continuidades, en contextos del imperialismo contemporáneo experimenta transformaciones de primer orden que le confieren un nuevo perfil y dinamismo. La clase trabajadora, principalmente aquella proveniente de países periféricos o llamados subdesarrollados, es compelida a desplazarse en condiciones de creciente vulnerabilidad ante la falta de opciones laborales y de subsistencia en sus lugares de origen. Sin embargo, existe otro estándar cuando de migración calificada se trata, lo que se enmarca en una dinámica de la división internacional del trabajo que es necesario entender estructuralmente para poder deliberar sobre los derechos de los y las migrantes.

En los últimos años se ha desarrollado un intenso debate alrededor del rol de aquellos Estados que se han convertido en “países de tránsito”, atravesados por los y las migrantes en camino hacia el destino elegido. En ellos, los y las migrantes experimentan condiciones jurídicas distintas e identidades diferentes, según los papeles de viaje que muestran en los Estados atravesados. En algunos casos pueden transitar por vías regulares, en otros deben utilizar pasos clandestinos, conocidos como “trochas”. La migración en tránsito puede incluso transformarse en migración temporal, en el caso en que los tiempos de pasaje se vuelven muy largos y los migrantes se ven obligados a detenerse durante un cierto período para trabajar y financiar la segunda parte del viaje. En otros casos la parada también puede volverse definitiva. Más allá de que el tránsito lo hagan por vías regulares o pasos clandestinos, las y los migrantes tienen que pasar una serie de obstáculos: desde fenómenos naturales, hasta robos, extorsiones, violaciones y muerte.

Las personas migrantes, cuando ya han logrado superar los primeros obstáculos que significan el proceso de tránsito e internación a un nuevo Estado, siguen teniendo varias barreras en su vida cotidiana, desde conseguir trabajo o vivienda, hasta el acceso a la salud y educación de los y las hijas/os. A esto se suma el estigma de ser vistos/as como invasores/as, criminales e incluso, en algunos casos, como terroristas y narcotraficantes. Surge un universo de ideas, discursos y prácticas que apela directamente a ver la migración como un problema y a los y las migrantes como una metaamenaza a la seguridad interna y la economía nacional, por considerarlos/as causantes de varios problemas sociales. Se trata de ideologías, gramáticas, prácticas y regímenes que desprecian abiertamente al “otro/a”, que naturalizan la exclusión y practican abiertamente la xenofobia.

Desde el punto de vista del “pensamiento de Estado”, la migración es un “problema”. Su presencia es vista como culpable en sí misma, como si fuese “un acto delincuencial que perturba el orden nacional”. Esta forma de ver a los migrantes “‘desde arriba” ha dado paso a diferenciar entre “nacionales” y “no-nacionales”, siendo las fronteras puntos calientes de detención y vulneración de derechos. Desde CLACSO nos proponemos problematizar esta visión de la migración y la securitización de las fronteras, incorporando una visión desde la migración y la movilidad humana como un derecho, enfocando la mirada en las experiencias y luchas migrantes, así como en la transformación de las visiones y políticas de los Estados.

Para entender bien estos flujos, que tienen múltiples dimensiones, direcciones, temporalidades, perfiles, etc., se requiere de una adecuada articulación entre los diferentes actores/as del Estado como de la sociedad. No sólo para conocer a profundidad las causas, tener buenos diagnósticos, sino sobre todo para dar soluciones y recomendaciones a esta problemática tan compleja.

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( 1- Delgado Wise, R. (2022). “Intercambio desigual en la era de los monopolios generalizados”. Revista de Estudios globales. Análisis histórico y cambio social, mayo-junio, 1(2). )
Es urgente para América Latina y el Caribe fortalecer las redes de diálogo social vinculados a la migración o movilidad humana, entre aquellos que comulgan con un enfoque de derechos, promigrantes y de libre movilidad, para dar respuestas académicas y políticas a esta problemática que está en la mesa de los gobiernos de turno. En este contexto nos planteamos los siguientes contenidos generales como prioritarios para ser abordados en la región. Esperamos que estos sean alimentados, enriquecidos y ampliados por medio de una participación activa de la comunidad de participantes de la red CLACSO:

a) El papel de la migración en la geopolítica regional.

b) Relación entre el flujo humano y el flujo de capitales, entre las dinámicas de movilidad de personas y las dinámicas de acumulación, así como el rol de los y las migrantes en la nueva división internacional del trabajo en la actual transición capitalista.

c) Migración, Estado y Fronteras: respuestas gubernamentales y luchas migrantes.

d) Migración en tránsito y vulnerabilidad: corredores migratorios, países de tránsito, rutas amenazas, riesgos y vulneración de derechos.

e) El derecho a migrar. Pensar políticas de integración regional que asuman y reivindiquen el derecho a la movilidad humana. Pensar en una ciudadanía latinoamericana y caribeña, y en una región de libre movilidad y facilidades de residencia.

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( 2- Ramírez, J. (2018). “De la era de la migración al siglo de la seguridad: el surgimiento de “políticas de control con rostro (in)humano”. URVIO Revista Latinoamericana de Seguridad (23). 3- Sayad, A. (2010) La doble ausencia. De las ilusiones del emigrado a los padecimientos del inmigrado. Anthropos: Barcelona. )

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