“Observamos un retraso de la recuperación de los niveles de empleo anteriores a la pandemia”
(Transcripción de la Columna de Karina Batthyány
en InfoCLACSO – 20 de julio 2022)
Este 20 de julio asumió el nuevo parlamento de Colombia que es el primer paso en este momento histórico que todos y todas en América Latina estamos observando con tanta esperanza y expectativa.
-Cuando se habla de Colombia uno está pensando no solo en lo que sucede en lo local en el impacto de un nuevo gobierno, sino que en muchas ocasiones fue el centro del neoliberalismo, de las lógicas más neoliberales. En ese camino evidentemente vemos en Colombia que este cambio tiene un impacto local, pero sin lugar a duda el impacto puede estar enmarcado en lógica regional y posiblemente eso es lo más contundente. Porque lo vimos en cómo las protestas de Chile no solo tuvieron impacto transformador en ese país, sino que la región miraba a Chile y se miraba de otra manera. Me imagino que en Colombia es lo mismo, ¿no?
-Absolutamente. Por eso lo menciono antes de comenzar con la columna de hoy. Además, como siempre estamos atravesando las tramas de las desigualdades en estas columnas, mencionar este primer paso en Colombia que tiene una importancia por supuesto para Colombia, pero también para toda América Latina y el Caribe y que por supuesto continúa el 7 de agosto con la asunción del nuevo presidente y la nueva vicepresidenta que son Gustavo Petro y Francia Márquez. Y que vamos a estar desde CLACSO no solo observando en términos de las esperanzas y expectativas que genera, sino también en términos de los apoyos que se puedan dar desde nuestros distintos programas, nuestras distintas actividades en términos de Formación, Investigación y de trabajo conjunto con las organizaciones sociales y con quienes estén al frente de las políticas públicas que va a impulsar este gobierno de Colombia desde el 7 de agosto. Así que desde CLACSO encontrarán por supuesto un aliado para construir esas sociedades más justas, más equitativas y para llevar adelante esto que es una oportunidad histórica para Colombia y que tiene incidencia para toda la región. Entonces, no quería comenzar la columna sin mencionar lo que está ocurriendo en este momento en Colombia y que nos llena a todos y todas de mucha esperanza.
En términos de nuestra columna puntual, la semana pasada estuvimos trabajando en torno a la cuestión de la pobreza. Y te propongo ver hoy qué pasa en términos del mercado de trabajo, de los mercados laborales. Porque obviamente está muy relacionado con lo que mencionamos el miércoles anterior. Y si tuviera que resumirlo en una frase, diría básicamente que observamos un retraso de la recuperación de los niveles de empleo anteriores a la pandemia, es decir, en 2019, en comparación con lo que estamos observando en términos de recuperación de la actividad económica en los países.
Y esto quedó muy claro en un informe que recientemente presentaron la CEPAL (Comisión Económica para América Latina y el Caribe) y la OIT (Organización Internacional del Trabajo), ambos organismos de Naciones Unidas. Plantean qué es lo que está ocurriendo tanto a nivel de las economías en la región como el traslado de esa cuestión económica a los mercados de trabajo. Y allí nos plantean un contexto en que las economías de la región crecieron durante 2021 (último dato disponible) aproximadamente casi un 7%, más concretamente un 6.6%.
Los principales indicadores laborales de nuestra región registraron mejoras entre las que se destacan el crecimiento del empleo y la tasa de participación laboral. Y por lo tanto también el descenso de la tasa de desocupación, pero que esta recuperación del empleo ha sido lenta, incompleta, desigual y a menor ritmo que es la recuperación de la actividad económica en general.
Este informe que es el número 26 de la coyuntura laboral de América Latina y el Caribe, muestra además la realidad de los salarios durante la pandemia y también habla de la evolución y los desafíos de estos salarios, donde se plantea con mucha claridad el retraso de la recuperación de los niveles de empleo y de los niveles salariales anteriores a la pandemia.
A fines de 2021, varios de los países de nuestra región ya habían recuperado su nivel de producto bruto interno anterior a la crisis, pero los niveles de empleo aún estaban por debajo de los valores de 2019. Siempre siguiendo estas cifras y datos del informe de CEPAL y OIT, después de la histórica contracción que se registró en el número de ocupados en la región en 2020 que fue del 8%, en 2021 se produjo una recuperación importante de ese indicador que fue del 7% llevado a cifras anuales.
A pesar de ese aumento del empleo a lo largo del año, solo recién a finales de 2021 el número de ocupados en la región llegó a un nivel parecido al de fines de 2019. Además, también se destacan allí las brechas importantes en lo laboral entre varones y mujeres que se profundizaron en 2021. La CEPAL y la OIT están poniendo en evidencia que la recuperación de los mercados laborales también ha sido por tanto desigual y que esta recuperación desigual ha sido particularmente en perjuicio de las mujeres. Si bien se registra una mejora en el empleo y en la participación tanto para los varones como para las mujeres, esta recuperación ha sido mayor en el caso de los varones que en el caso de las mujeres.
La crisis de la pandemia del COVID-19 afectó de manera más significativa los sectores de empleo femenino, registrándose por tanto un retroceso equivalente a más de 18 años en los niveles de la tasa de participación de las mujeres. Este dato ya lo habíamos manejado, pero es bueno traerlo nuevamente para que cuando hablamos de mercado de trabajo, también tener en consideración esta desigualdad entre varones y mujeres.
Las mayores caídas además en el caso de las mujeres, en los niveles de ocupación, ocurrieron entre las mujeres que viven en hogares con niños y niñas entre 0 y 4 años. Allí la caída estuvo casi cercana al 12%. Esto muestra una vez más las desigualdades de género preexistentes, pero cómo también influye la cuestión del cuidado en el mercado de trabajo y la necesidad de avanzar en los servicios de cuidado particularmente de los niños y las niñas entre 0 y 4 años.
Este informe de la CEPAL y la OIT también nos muestra que la crisis sanitaria del COVID-19 tuvo efectos importantes en los salarios de la región. Por un lado, en términos del impacto de la evolución reciente de la inflación que se ha observado con mayor claridad en los salarios mínimos reales y cuya capacidad de compra disminuyó en 2021. Este proceso inflacionario que estamos observando y comenzó en 2021, tiene consecuencias directas sobre los salarios reales de la población en América Latina y el Caribe.
Los salarios reales promedio de la región en 2021 estuvieron aproximadamente un 7% por debajo de los niveles anteriores a la pandemia. Hoy, en definitiva, lo que trabajadores y trabajadoras en América Latina están recibiendo por su trabajo es un 7% por debajo de los niveles pre-pandemia.
Como sabemos, se está agravando además en 2022 por muchas razones, entre otras, por el conflicto de la guerra entre Rusia y Ucrania y las consecuencias inflacionarias que se está teniendo en la economía mundial. Además, estaba previsto antes de que se supiera esta situación de guerra, el aumento de la inflación durante 2022.
Frente a este panorama, obviamente se convierte en algo absolutamente urgente y en una necesidad imperiosa volver a activar algunos instrumentos institucionalizados en muchos de nuestros países, como la negociación colectiva, como la actualización y la determinación de los salarios mínimos que sabemos que después tienen consecuencias en los niveles salariales en general y en las prestaciones sociales. También, por supuesto, volver a plantear la importancia del papel del Estado y de las políticas públicas, en este caso las laborales, pero no solamente para que esta situación que estamos observando de degradación en términos de las condiciones laborales y de las condiciones salariales de las personas trabajadoras en América Latina no siga afectando.
Vuelvo a insistir en la necesidad de reactivar estos mecanismos de diálogo entre gobiernos, trabajadores, trabajadoras, empleadores y empleadoras, para lograr esas actualizaciones salariales y esas mejoras en las condiciones de trabajo de las personas en una región donde no tenemos que olvidarnos que además el 50% de la población trabajadora aproximadamente está en el sector informal y en muchos casos por fuera de todos los mecanismos de protección social.
Recordemos, además, que tenemos en estos momentos también casi un 10% de tasa de desocupación y -como decía- uno de cada dos trabajadores o trabajadoras está en la informalidad y hay que tenerlo muy en cuenta cuando hablamos del panorama laboral en nuestros países. También pensamos en las medidas concretas que se pueden desarrollar para apoyar a esas personas que hoy forman ese 10% de trabajadores y trabajadoras sin empleo y sin ocupación en nuestra región.
En una región en que además solamente ocho países cuentan con un seguro de desempleo, con una política concreta para las personas que están sin empleo. Entonces, es urgente rever también todo el tema de la malla o red de protección social para enfrentar esta crisis en la que estamos y también para futuras crisis. Por eso te propongo en la próxima columna justamente analizar qué está ocurriendo a nivel de la protección y del bienestar social en América Latina y el Caribe.
-Siempre los platos rotos parecen pagarlo los mismos sectores… Es claro que la pandemia puso al rojo vivo una cantidad de situaciones de desigualdad profunda, pero el aumento de desigualdades en los problemas surgidos siempre lo termina pagando los mismos sectores. Y, por otro lado, pensaba casi como un adelanto de lo que seguramente vas a hablar en la próxima columna, la renta básica universal, lo escuchamos nombrar en muchas ocasiones en una gran idea de sostén, pero siempre lo que se ve o escucha decir en muchos gobiernos es que “no es el momento adecuado”. Y si los momentos de crisis no son los momentos adecuados, ¿cuándo es el momento adecuado para esas medidas excepcionales?
-Absolutamente. Se vuelve cada vez más imperioso pensar en esos mecanismos de protección social universales no necesariamente asociados a ninguna condición, a la condición por ejemplo de trabajador o trabajadora, para asegurar pisos mínimos de protección para todos y para todas en nuestra región. Es una discusión absolutamente urgente en América Latina, lo era en 2019, pero sin dudas se volvió más urgente a partir de los impactos de la pandemia que no son solo teóricos, sino que están teniendo consecuencias concretas sobre la vida y el día a día de las personas que habitamos esta región latinoamericana. Por eso quería compartir estas cifras interesantes de 2021 de los mercados laborales y de la situación laboral en nuestra región que nos muestra, una vez más, estas desigualdades y su forma que operan concretamente en el día a día de cada una de las personas y, por supuesto, los impactos diferenciales de género también en esta situación.
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