7 de marzo, 2020

Mujeres y disidencias trabajadorxs de CLACSO


El movimiento de mujeres y feminista en América Latina y el Caribe es una de las expresiones más críticas y alternativas frente al patriarcado y al capitalismo racialmente estructurado.

En estos años se ha avanzado mucho en materia de derechos y visibilización.

Conquistamos las calles y denunciamos la sistemática violencia ejercida contra mujeres, niñas y disidencias.

Sin embargo, queda mucho por hacer. La avanzada neoliberal feminiza la pobreza y los fundamentalismos religiosos violentan, oprimen y persiguen a mujeres y disidencias. Las desigualdades en todos los ámbitos de la vida pública y privada persisten.

Seguimos cobrando menos por el mismo trabajo, pocas veces accedemos a puestos gerenciales, las tareas de cuidado se consideran como un deber de género, nos siguen estigmatizando por nuestros cuerpos y nuestras elecciones.

En América Latina y el Caribe más de nueve mujeres cada día son víctimas de feminicidio, lideresas indígenas, sociales y medioambientalistas son violentadas y asesinadas.

Cada año nacen dos millones de niñas y niños de madres que tienen entre 15 y 19 años; 760.000 mujeres reciben tratamiento por complicaciones de abortos inseguros y muchas de ellas mueren, representando la segunda causa de mortalidad materna.



Tenemos por delante numerosos desafíos: El patriarcado oprime a todas y a todos, por ello debemos sumar esfuerzos y avanzar en la consolidación de una sociedad cada vez más justa, construyendo un feminismo popular y latinoamericano, mixto y disidente.


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El movimiento de mujeres y feminista en América Latina y el Caribe es una de las expresiones más críticas y alternativas frente al patriarcado y al capitalismo racialmente estructurado. En estos años se ha avanzado mucho en materia de derechos y visibilización. Conquistamos las calles y denunciamos la sistemática violencia ejercida contra mujeres, niñas y disidencias. Sin embargo queda mucho por hacer. La avanzada neoliberal feminiza la pobreza y los fundamentalismos religiosos violentan, oprimen y persiguen a mujeres y disidencias. Las desigualdades en todos los ámbitos de la vida pública y privada persisten. Seguimos cobrando menos por el mismo trabajo, pocas veces accedemos a puestos gerenciales, las tareas de cuidado se consideran como un deber de género, nos siguen estigmatizando por nuestros cuerpos y nuestras elecciones. En América Latina y el Caribe más de nueve mujeres cada día son víctimas de feminicidio, lideresas indígenas, sociales y medioambientalistas son violentadas y asesinadas. Cada año nacen dos millones de niñas y niños de madres que tienen entre 15 y 19 años; 760.000 mujeres reciben tratamiento por complicaciones de abortos inseguros y muchas de ellas mueren representando la segunda causa de mortalidad materna. Tenemos por delante numerosos desafíos: El patriarcado oprime a todas y a todos, por ello debemos sumar esfuerzos y avanzar en la consolidación de una sociedad cada vez más justa, construyendo un feminismo popular y latinoamericano, mixto y disidente. #8M #8M2020 #MesDeLasMujeres

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