Miradas sobre el coronavirus en seis países latinoamericanos

Apuntes del Grupo de Trabajo CLACSO
Economía feminista emancipadora[1]

Preguntas para abrir el debate. Paraguay, Colombia, México, Ecuador, Guatemala, Costa Rica y una preocupación en común: la política, la sociedad y la peste.

Paraguay

Aquí esta peste se asemeja a la Hidra de Lerna, ese personaje mitológico al cual le nacen dos cabezas cada vez que se le corta una. Dengue, coronavirus, otras enfermedades respiratorias, diversas parasitosis son enfermedades que como siempre terminan impactando de manera más dramática entre las poblaciones más pobres y representando una sobrecarga de trabajo para las mujeres que tienen que lidiar con el cuidado de los enfermos. El gobierno paraguayo ha tomado medidas que promueven el aislamiento social casi de inmediato, al reconocer los primeros casos. Por supuesto, estas disposiciones impactan directo en la capacidad de movilización de los sectores populares. Un ejemplo: se suspendió hasta nuevo aviso la tradicional marcha de la Federación Nacional Campesina prevista para estos días. Sin embargo, siendo justo y razonable, el gobierno está actuando más o menos bien en términos de manejo de una crisis epidemiológica.

Más allá de cómo adopte cada gobierno las medidas ante esta pandemia, un análisis crítico de la coyuntura debería focalizarse en los siguientes puntos:

a) Origen de la crisis: estas pestes no acontecen por autogeneración, su diseminación es otra consecuencia más del modelo productivo que conocemos bien;

 b) Trabajo de cuidados ¿cómo se distribuyen las responsabilidades de cuidados en el contexto de la crisis?;

 c) Interdependencia: ¿en qué medida la crisis refuerza o debilita la solidaridad entre distintos grupos sociales. por ejemplo, entre personas jóvenes y personas viejas;

 d) Ecodependencia: esto devuelve al punto a ¿hasta cuándo seguiremos sin reconocer que lo que nos sucede como especie guarda estrecha relación con lo que hacemos con la naturaleza;

 e) Pobreza: las medidas de aislamiento, si bien es lo que se tiene a mano desde el punto de vista epidemiológico, hay que valorarlas de modo diferente en contextos de pobreza debido a que: i) producen discriminación, ii) son de dificilísima aplicación cuando las personas viven hacinadas y sin acceso a servicios básicos.

Situaciones como éstas son las que hay que recuperar con el fin de devolver a lo público el rol que las narrativas del mercado pretenden desmontar. Es una oportunidad para poner en evidencia ante grupos más amplios las insuficiencias del mercado y la crisis de su modelo. Un ejemplo: una de las primeras reacciones de la industria farmacéutica fue subir por las nubes el precio del alcohol en gel y, después de algunas denuncias, el gobierno -de derecha- tuvo que salir a regular.

Colombia

En el contexto de un exterminio de líderes sociales y de cuestionamiento por corrupción, el gobierno colombiano tiene en el coronavirus su mejor aliado.

Uno de los debates más fuertessurge alrededor del dengue: la semana pasada hubo 16 personas muertas. Y lo que demuestra esa cifra es que la neoliberalización del sistema de salud no tiene capacidad para responder ante enfermedades que ya llevan muchos años. Uno de los principales cuestionamientos es que el alcance que tiene el coronavirus es muchísimo menor que el dengue, pero todos los medios de comunicación están volcados a ese tema y se han desarrollados algunos teléfonos y guías sanitarias para eso, pero para el dengue nada.

Por otro lado, este brote ocurre en el momento de peor gobernabilidad del Presidente Iván Duque. Hay una interpelación social muy fuerte. Se han destapado casos de corrupción que demuestran el apoyo del narcotráfico que hizo posible su gobierno e incluso denuncias de fraude electoral. Y en este contexto, el coronavirus le ha servido para controlar a la población. En los últimos meses hubo muchas movilizaciones que cuestionan la legitimidad de este gobierno y que pugnan por el desarrollo de sistemas públicos y universales, no sólo de salud sino también de educación.

La pregunta principal que surge de la experiencia de Colombia es cómo a los regímenes autoritarios estas pandemias le sirven para disciplinar y encerrar a la población y para acallarla y así limitar las críticas y la protesta social.

México

Hay 40 casos confirmados hasta ahora en todo el país. El miedo avanza más rápido que el virus. El sistema educativo de todos los niveles estará suspendido desde el 20 de marzo al 20 de abril. Hay una campaña importante para evitar que se entienda el periodo de suspensión de actividades como vacaciones. Hay mucha gente que dice que es la enfermedad de los ricos porque solo afecta a quienes han viajado al extranjero o tienen contacto con quienes lo han hecho. La gente hace algunas compras de pánico, sobre todo de papel higiénico y jabón. Hay muchos memes sobre la decisión de iniciar en México, a partir del 20 de marzo, un receso de clases para contener el contagio. En todos esos memes se hace mofa de que serán las mujeres quienes se quedarán a cuidar a los niños. También vi un estudio que dice que las profesiones más vulnerables ante el virus son: cajera, enfermera, intendente, peluqueras/os… La mayoría de las personas que hacen esas labores, al menos, en México, son mujeres.

Fui a Costco (supermercado mayorista) hoy, los hombres y mujeres salen con grandes cantidades de laterías y congelados. Eso, seguramente golpeará a la economía local y también a la salud, porque no es lo más natural o fresco. Los supermercados están racionando la venta de limpiadores y desinfectantes para no generar desabastecimiento. Me acaba de comunicar una compañera de comunidad rural que solo autorizan a vender alimentos a los supermercados y no a las mujeres que suelen hacer sus ventas ambulantes.

Me preocupan muchos las voces que demandan aislamiento total sin pensar en que carecemos de la infraestructura para encerrarnos en nuestras casas y dejar los trabajos. Ejemplo básico de esto es que en mi universidad: mañana revisaremos la situación de las plataformas tecnológicas y habilidades tecnológicas de docentes que harán posible las clases y exámenes en línea de más de 1.600 grupos.

En un contexto de violencia como el que se vive en el país, donde las estadísticas muestran que la mayoría de los agresores están en la propia casa, es probable que la violencia, no sólo la referente a la asignación desigual de los trabajos de cuidado, sino también la física, aumenten con el confinamiento.

La pregunta, entonces, es ¿podrá la sociedad mexicana diferenciar el aislamiento físico del social para evitar efectos negativos sobre los ya vulnerables?

Ecuador

En Ecuador el clima político ya era complicado antes del virus. Hoy 17 de marzo, ya amanecimos con Estado de Excepción y toque de queda por las noches. Días antes se lanzaron medidas económicas y el gobierno, anunció las primeras medidas, pero ahora se detuvo por la gravedad de la crisis sanitaria. También empezamos a sentir la baja del costo del barril de petróleo que nos perjudica directamente. Paran las potencias y eso afecta el precio. Yo estoy en un pueblo pequeño y dada la falta de derechos básicos, existe miedo de una complicación de la situación, pero no como en las grandes ciudades. Tenemos miedo por los ancianos y las personas débiles. Los médicos dicen en voz baja que la cosa puede ser peor y por eso hay que quedarse en la casa. Ya son 111 personas contagiadas y dos muertos. La policía va a controlar la no circulación, prohibida a menos que sea una emergencia. En un contexto en el cual la mayor parte de gente, en general y las mujeres, en particular, trabajan de forma informal el reclamo es que se entreguen alimentos a las familias.

El movimiento indígena preparaba movilizaciones que se suspendieron. La protesta social estaba motivada por la falta de un diálogo nacional por la economía del país, que beneficie a las mayorías y no solamente al sector empresarial, la indignación además, que produjo el millonario presupuesto invertido en implemento policial para reprimir, y otros gastos superfluos como un circo de hielo que costó 3 millones de dólares, dado en meses anteriores.

El gobierno acaba de decretar el Estado de Excepción, eso provoca algo de temor dado el discurso belicista y el no reconocimiento a la violación de derechos humanos por parte del gobierno, que se armó de forma millonaria para reprimir y ha quitado presupuestos al sistema público de salud, de educación y, por supuesto, a los programas de contención y prevención de violencia hacia las mujeres.

En este contexto, la pregunta que me haría es ¿cómo va a ser nuestra reflexión como sociedad ahora que hemos evidenciado la urgencia de mantener los servicios públicos y universales? ¿Qué pasará con los diálogos económicos ahora que gobiernan los empresarios y grupos de poder, que apuestan por la venta de empresas y del estado y la privatización de los servicios, lo que ellos nombran “monetizar”?

Guatemala

Se decretó primero un estado de calamidad, el día 11 de marzo.Desde el lunes 16, las medidas han sido más drásticas, cierre del espacio aéreo y fronteras terrestres, sólo pueden ingresar guatemaltecas/os o residentes, y diplomáticos, y deben someterse a cuarentena.

A partir del martes 17, se cierran las oficinas públicas y la mayoría de los establecimientos privados, exceptuando quienes prestan servicios esenciales: salud, telecomunicaciones (aquí incluyen a los Call centers), expendios de combustibles y supermercados con restricciones de horario. Se suspende el servicio de transporte público, cierran las escuelas, universidades. Se insta al tele-trabajo.

Se han confirmado 6 casos de contagio por coronavirus, una persona falleció el domingo 15, que entró vía aérea procedente de Italia. Las fronteras con El Salvador y Honduras están cerradas, en cuarentena.

Una de las pocas vecesen más de 400 años de creada la ciudad capital que se suspendieron las procesiones y las misas por Semana Santa, que convocan a cientos de miles de personas.

Lo que es cierto es que los supermercados vendieron todo lo que tenían acumulado. Aquí también hay acaparamiento, y compras sin sentido, los precios de artículos básicos han aumentado, por ejemplo, los granos como el frijol y el maíz.

En un país con un 60% de pobreza, y un porcentaje similar de personas que viven de la economía informal, estas medidas (si bien necesarias por cuestiones sanitarias) constituyen un duro golpe porque viven del día a día, y ninguna de las medidas anunciadas ha contemplado un solo programa para paliar esa situación. Es decir, más de lo mismo, sólo que ahora con el coronavirus rondando.

Y para muestra unos ejemplos, en medio de este caos, el Gobierno anunció la semana pasada que cerrará la institucionalidad de la paz, creada al amparo de los Acuerdos de Paz firmados en 1996, así como la Secretaría Presidencial de la Mujer, creada en el 2000. Y mientras tanto, el Congreso de la república se reúne para elegir a los/las magistrados/as para el próximo período del Tribunal Supremo Electoral, y según las noticias de la tarde, los electos son, con alguna excepción, personas impresentables.

Algunas de nuestras preguntas en este contexto: ¿hasta dónde aprovechará la clase política corrupta las circunstancias de inmovilidad social, y la cuarentena de protestas, para avanzar en su agenda regresiva? Y el trabajo de los cuidados, dada la estructura familiar y la cultura patriarcal ¿sobre quiénes recaerá?

A propósito, este este párrafo de un libro oportuno de leer hoy, en estas circunstancias confusas y peligrosas:

«… Hace años, un estudiante le preguntó a la antropóloga Margaret Mead cuál consideraba ella que era el primer signo de civilización en una cultura. El estudiante esperaba que Mead hablara de anzuelos, ollas de barro o piedras de moler. Pero no. Mead dijo que el primer signo de civilización en una cultura antigua era un fémur que se había roto y luego sanado. Mead explicó que, en el reino animal, si te rompes una pierna, mueres. No puedes huir del peligro, ir al río a tomar algo o buscar comida. Eres carne de bestias que merodean. Ningún animal sobrevive a una pierna rota el tiempo suficiente para que el hueso sane.

Un fémur roto que se ha curado es evidencia de que alguien se ha tomado el tiempo para quedarse con el que se cayó, ha vendado la herida, le ha llevado a un lugar seguro y le ha ayudado a recuperarse. Mead dijo que ayudar a alguien más en las dificultades es el punto donde comienza la civilización».

Ira Byock, en su libro La mejor atención posible: la búsqueda de un médico para transformar la atención hasta el final de la vida.

Pienso que esta situación nos debe poner a pensar la importancia que tiene la producción local, los mercados campesinos, los circuitos cortos de producción y consumo, no solo para emergencias, sino como una manera eficiente de distribución. Vivo en un barrio muy popular desde hace más de 50 años: acá no ha faltado nada, nadie anda acaparando, ni las vendedoras han subido los precios. Pero en los supermercados la gente está haciendo colas y arrasando con todo… pero es la gente con dinero, capas medias acomodadas y una costra de un sector que se ha enriquecido aceleradamente y por medios dudosos. La pregunta entonces que dejó para reflexionar es la siguiente: ¿el acaparamiento y el egoísmo es una cuestión de clase?

Costa Rica

Hayya 50 casos confirmados. Ningún muerto. Se han descartado muchos casos sospechosos. Y el gobierno está aprobando medidas para atenuar el impacto económico. El sistema público de salud ha respondido a la altura. El sector privado calladito: ha tenido que recular con su discurso privatizador porque la respuesta ha sido muy buena. En Costa Rica hay monopolio estatal sobre la producción de alcohol. Y ahora están trabajando 24 horas para producir un alcohol especial que se está vendiendo en forma regulada a la gente y muy barato. Parte de la empresa estatal de correos que está tercerizada y lleva el alcohol a domicilio si uno lo pide.

En este marco es absolutamente necesario recoger que la violencia contra las comunidades y territorios indígenas se ha recrudecido, tras el asesinato del dirigente Yehry Rivera, con incendios de casas y cosechas y amenazas de muerte contra la compañera Mariana Delgado; mientras la mayor parte de la población está atenta a la aparición de los casos de coronavirus, y la escasez de algunos medicamentos y artículos de limpieza. El sistema de educación pública aún no procede al cierre de todas las escuelas y colegios, que afectaría por otra parte a gran cantidad de niños y niñas que reciben sus alimentos en estos establecimientos educativos.

En este panorama, trazado desde miradas muy situadas, ya que los escenarios cambian cada día e incluso varias veces al día, en un contexto donde se acentúa la polarización social entre quienes entienden la reducción en la interacción social y quienes acentúan el aislamiento social, la pregunta que formularía es ¿vamos a entender que se trata de construir solidaridad o vamos a seguir profundizando la discriminación y el despojo?


[1] Artículo publicado originalmente en La Vaca, 18 de marzo 2020.

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