1 de julio, 2019

Las Matildas, nuestro equipo nacional

Jorge Knijnik[1]

En la última semana de mayo, en las vísperas de la Copa del Mundo de Fútbol Femenino de Francia, el mundo futbolístico australiano se estremeció de nuevo: la Federación Australiana de Fútbol (FFA) llegó al público a través de una nota oficial aclarando que la división del entrenador de la selección femenina de fútbol, Alen Stajcic, en el año del Mundial, había sido basada sólo por una decisión de la directiva y que éste siempre se comportó profesionalmente, sin haber cometido nunca una falta que justificara este despido. En el marco de esta nota, Heather Reid –vicepresidente de la FFA y miembro de esta directiva– emitió un comunicado personal en el que se disculpaba profundamente de las insinuaciones deletéreas que había hecho en la época del despido de Stajcic, a principios de febrero de 2019. Al retirar todas las sus palabras,[2] Reid también se disculpaba con el técnico, su esposa e hijos por el estrés que había causado a aquella familia.

Estas manifestaciones públicas se hacían absolutamente necesarias para apagar un incendio que se arrastraba de ese febrero, con la dimisión de Stajcic. Conocido como un técnico rígido, pero con buenas relaciones con las jugadoras, Stajcic comandaba las “Matildas” desde 2014. En este período, la ascensión técnica del equipo las transformó en la selección nacional más querida en los últimos años en el competitivo escenario deportivo australiano: el “vedetismo” de las Matildas[3] se consolidó después de la conquista invicta del “Tournament of Nations” un torneo amistoso realizado en 2017 en Estados Unidos cuando, además de masacrar a Brasil por 6 a 1, las Matildas vencieron por primera vez en la historia a las anfitrionas (1 a 0) y también derrotar las japonesas por 4 a 2.

Desde entonces, las Matildas cayeron en la boca del pueblo: las apuestas en un título Mundial en Francia aumentaron aún más cuando la selección brasileña vino a Australia para una serie de tres amistosos al final de 2017: siempre con estadios llenos, las Matildas atropellaron al equipo de Marta, con derecho a pelea entre jugadoras y todo. Las nuevas camisetas de las Matildas lanzadas por la federación se han agotado en las tiendas en pocos días, incluyendo los modelos masculinos. Los medios australianos y los australianos en general hicieron una campaña muy grande para que la estrella del equipo, la delantera Samantha Kerr, que celebra sus goles haciendo piruetas en el aire, ganó el Balón de Oro de la FIFA, y se decepcionaron mucho cuando la brasileña Marta se llevó el premio de nuevo.

Así, la dimisión de Stajcic a principios de febrero causó un verdadero huracán mediático y una explosión de descontento entre los aficionados de las Matildas y el mundo deportivo australiano. Este huracán fue intensificado por la ausencia de justificaciones para esta decisión dramática en el año de la Copa, con muchos lamentando el estrago en el equipo que tenía todo para ser campeón. Las sucesivas conferencias de prensa convocadas por la FFA aumentaron el furor, pues como los motivos de la dimisión jamás quedaron claros, muchas cosas quedaban en el aire, y los rumores de problemas como acoso sexual, cuestiones relacionadas con la homosexualidad de las jugadoras y una posible “mafia lesbiana” que controlan el equipo sólo aumentaron cuando Reid –que recién empezaba como vicepresidente de la FFA– difundió comentarios a través de redes sociales y periodistas influyentes en los que decía que “si todos supieran lo que sé, Stajcic jamás trabajaría en el fútbol femenino nuevamente”. Muchos periodistas compraron este discurso, y sin evidencias –o al menos sin hacerlas públicas– se embarcaron en una campaña que realmente dejó al técnico en las cuerdas en relación a su reputación profesional y personal. Para empeorar la historia, supuestos resultados de una encuesta de opinión online realizada entre las atletas y el staff de las Matildas parecerían confirmar que había serias cuestiones de abuso de género en la gestión de Stajcic al mando de las Matildas. Por otro lado, varias atletas líderes del equipo hicieron públicos su respeto y admiración al técnico por medio de sus redes sociales. En fin, un imbróglio que aparentemente ahora tendrá fin, por medio de estas notas de la FFA y de Reid, que ciertamente forman parte de un acuerdo jurídico entre la federación y el ex técnico de las Matildas, quien ya fue contratado para trabajar como técnico de un equipo masculina de la primera división australiana. Sin embargo, muchos comentan en los medios y en las redes que las excusas de Reid debieron haber sido acompañadas de su solicitud de renuncia. Veremos los nuevos capítulos, pero particularmente dudo que esto suceda. En caso de que mejore sus problemas de salud que lo llevaron a alejarse de su cargo temporalmente, estoy seguro de que será visto en los palcos VIP del Mundial de Francia, con los gastos pagados por la FFA.

En 1994 el equipo australiano de mujeres se clasificó para el Mundial de fútbol femenino jugado en Suecia el siguiente año. Así, en febrero de 1995 un grupo de jugadoras disputando un lugar en esa selección hizo un partido preliminar a un encuentro amistoso de los Socceroos (la selección masculina) contra Colombia en el Sydney Football Stadium. En el programa oficial, el equipo de las mujeres fue llamado “Socceroos femenino”. Una vez que el juego terminó, el SBS (uno de los mayores canales televisivos públicos australianos) lanzó una encuesta entre sus espectadores para elegir el apodo del equipo de las mujeres. En mayo de 1995, el nombre “Matildas” fue anunciado como el ganador. A pesar de las resistencias iniciales, el apodo ganó lugar, y desde el Mundial de 1995 las Matildas vienen compitiendo regularmente a nivel internacional.

Waltzing Matilda es una canción popular del folclore australiano. Muchos la consideran como el segundo himno nacional de Australia y la cantan fervientemente en el día nacional después de algunos tragos. La canción habla sobre un personaje mitológico australiano, el “swagman” que camina por el país a buscar trabajo, con su sombrero de paja y su pequeño cesto donde lleva sus pocas ropas y pertenencias –el muggle fue cariñosamente apodado “Matilda”–. Waltzing Matilda significa, entonces, viajar por el país tal como un swagman, con su muggle en el hombro, buscando trabajo.

Muchas Matildas todavía están así, vendiendo su trabajo por Australia o por el mundo: cuando termina la corta temporada de la W-League (la competencia de mujeres más importante de Australia) en el verano australiano (cuando llegan a jugar al mediodía con temperaturas de 40°C o más, bajo contratos temporales donde no ganan lo mismo), ellas viajan a los Estados Unidos o a Europa, para participar de las temporadas de allí; o siguen aquí, ahora jugando en equipos de la segunda división. De una forma o de otra, las Matildas son guerreras: hace algunos años ya lucharon contra la federación australiana, entrando en huelga para exigir pago igual al de los Socceroos, por lo que la federación fue obligada a cancelar la participación del equipo en un torneo internacional en el Estados Unidos a las vísperas de la competencia.

Como se ha visto en sus últimos resultados, también son guerreras en los campos. Mejorando cada vez más como futbolistas y como equipo, con una conciencia social que viene creciendo, las Matildas tienen todo para brillar en las próximas competiciones internacionales. Como todo indica que Marta y la Selección Brasileña no irán lejos en este Mundial, ya estoy preparando mi grito para Francia 2019: #GoMatildas.


[1] Docente en la Western Sydney University (Australia) donde es director adjunto del Centro de Investigación Educativa (CER) e investigador del Instituto para la Cultura y la Sociedad (ICS). Recientemente ha publicado The World Cup Chronicles: 31 days that Rocked Brazil (Fair Play) y Embodied Masculinities in global Sport (Fit). Nació en Porto Alegre (Brasil) y obtuvo su Doctorado en Psicología Social en la Universidade de Sao Paulo. Puede ser contactado en Twitter como @JorgeKni. Mail: J.Knijnik@westernsydney.edu.au

[2] Las palabras de Reid eran veneno puro, fuertes insinuaciones que había acoso sexual y persecución contra jugadoras homosexuales venidas de la comisión técnica. Estas palabras realmente sacudieron al entrenador ya su familia, incluyendo a sus dos hijos pequeños.

[3] Todos los equipos nacionales de Australia tienen un apodo: las mujeres en el fútbol son las Matildas, los varones son los “Socceroos”; en el netball las mujeres son los “Diamonds”, en el Rugby los varones son los “Wallabies” mientras que en el baloncesto las mujeres son los “Opals” y así sucesivamente.