15 de octubre, 2019

La rebelión de las flores nativas en Argentina

Por Karina Bidaseca*

El martes 15 de octubre se cumple el sexto día de ocupación pacífica del Ministerio del Interior de la República Argentina. Las mujeres indígenas de territorios en conflicto autoconvocadas, reclaman soluciones concretas por el  resguardo de la vida de sus territorios y sus pueblos, amenazados de muerte por políticas terricidas.

“Decretamos la rebelión de las Flores Nativas”. Bajo este clamor poético-performático, las mujeres originarias ocuparon pacíficamente el Ministerio del Interior en la ciudad de Buenos Aires.

La huerquén mapuche Moira Millán se encadenó en su interior. Afuera, las banderas que cortan la calle anuncian que “la guerra para nosotras no terminó”: “Sembraron terricidio, cosecharon rebelión.”

“Somos mujeres autoconvocadas de los pueblos originarios de la Argentina que estamos ocupando de manera pacífica un ala del Ministerio del Interior exigiendo que venga el Ministro del Interior, que venga a dialogar con nosotras porque traemos denuncias, demandas y propuestas para nuestros territorios. Estamos sumamente preocupadas por el aumento de la represión, de las muertes que se extienden en nuestros territorios, del feminicidio indígena que crece. Este es un estado históricamente racista. Nos preocupa que la muerte se siga perpetuando como modelo de desarrollo económico. ¡Estamos acá para decirle Basta a tanta muerte a los pueblos! Y nuestra contribución a la agenda del cambio climático porque respete la vida”, exclama Moira Millán.

Sus palabras filosas y potentes, advierten que jamás, desde la constitución del Estado argentino, ningún Gobierno ha recogido nuestras demandas ni ha respetado nuestros derechos. Ninguno. Se está llevando a cabo un genocidio contra los pueblos indígenas, con la complicidad de una sociedad indiferente ante esta tragedia”.

La vigilia #Noestánsolas comenzó el 9 de octubre cuando más de veinte mujeres pertenecientes a los pueblos originarios mapuches, qom, guaraníes, se encerraron en el Ministerio del Interior. Ya llevan más de 190 horas de vigilia, exigen el fin de la criminalización y respeto para sus derechos como pueblos indígenas.

La Marcha nace como tal en Epuyén, en 2015. Elaboraron un anteproyecto de ley para ser presentado en el Congreso de la Nación. En el 2016 realizaron una segunda marcha, hicieron un petitorio pero tampoco las escucharon, y volvieron al territorio para hacer el foro sobre “Genocidio, pueblos originarios y argentinización”. Se hizo un pedido de justicia por los asesinatos acaecidos durante el gobierno de Mauricio Macri: Santiago Maldonado y Rafael Nahuel. El primero por parte de la Gendarmería y el segundo a manos de Prefectura.

Vienen denunciando la exclusión de sus territorios apropiados por las multinacionales, los feminicidios que son invisibilizados, persecución y hostigamiento cotidiano en sus territorios. Los cuerpos-territorios de las mujeres que habitan estos territorios expoliados por el capitalismo extractivista son susceptibles de violencias coloniales en las zonas de no-ser.

“Somos dadoras y guardianas de la vida, venimos a decirle basta a este sistema capitalista, racista y patriarcal que está poniendo en riesgo la vida del planeta. Nos toca a nosotras históricamente sostener y guardar la vida y la de nuestras familias, es por ello que el ensañamiento contra las mujeres indígenas es mayor”, escribieron en un comunicado.

El colonialismo y el racismo están presentes aunque de ello en la Argentina no se habla, en un país que legitimó el discurso eurocéntrico de la blanquitud en medio de una América latina y Caribe negras e indígenas.

Las mujeres encerradas denuncian también un “exterminio” por parte del Estado y de las empresas extractivistas. Acuñando un nuevo vocablo, “terricidio”, reafirman su plurinacionalidad territorial exigiendo que el Estado cese las violaciones a sus derechos. Llaman terricidio al “asesinato no sólo de los ecosistemas tangibles y de los pueblos que lo habitan, sino también al asesinato de todas las fuerzas que regulan la vida en la tierra, a lo que llamamos ecosistema perceptible”.

“Parte de las propuestas que traemos son fundamentales para que se incluyan en la agenda política pase lo que pase en las próximas elecciones. (…) La vida no se negocia”, afirman.

Apelando a una red de mujeres mediadoras, interpelan a otras organizaciones de mujeres: “Lamentamos que las mujeres blancas y las indígenas sigamos con 500 años de desencuentro. Nosotras estamos en soledad. La lucha antipatriarcal es anticolonial. Continúa la opresión blanca y patronal sobre nuestros cuerpos. ¿Dónde están, compañeras feministas blancas argentinas? ¿Dónde? Salvaguardar la vida de los territorios, frenar el cambio climático, es nuestra obligación”.

Comprender ese proceso es importante para el desarrollo de la solidaridad entre los seres que habitamos responsablemente este planeta; porque permite aumentar la conciencia de los cambios epistemológicos necesarios para expandir los límites hacia direcciones nuevas y opuestas, recuperando los saberes de los pueblos originarios; el conocimiento crítico hoy se encuentran no sólo en una profunda crisis frente a los discursos conservadores y de derecha sino peligrosamente en franca retirada.

El trabajo sobre las luchas antirracistas y antisexistas surge de un compromiso sincero con la transformación cultural. Existe una gran necesidad de autocrítica inmediata y persistente que nos implica a revisar las tensiones en el Encuentro Nacional de Mujeres por la consigna #Somosplurinacional y su retirada del mismo.

Ver la nota de Página 12:
https://www.pagina12.com.ar/217771-moira-millan-guardiana-de-la-memoria

Las posibilidades que la conciencia del futuro nos encuentre conlleva este acto de intervención crítica la de una actitud de vigilancia en lugar de indiferencia u omisión, silenciamiento o sofocamiento de la pluralidad que somos.

El pensamiento progresista global lo es hasta que susurra: “excepto Palestina”, solía decir Edward W. Said. ¿No indica acaso esta idea que el paradigma colonizador-colonizado de Occidente continúa reproduciendo el discurso sobre la raza y la alteridad al interior de nuestras naciones? “Excepto los pueblos originarios”, ¿no indica esto acaso que el colonialismo racista de la Argentina radica en borrar otros discursos como el del especismo y el de los derechos de los animales, la pacha-mama y la naturaleza, o el feminicidio indígena, o arrojarlos al tiempo arcaico pasado o al “terrorismo” del presente?

Algunos puntos del reclamo:

-Cupos laborales indígenas en la plaza laboral pública y privada.

-Derechos indígenas dentro de las negociaciones de paritarias y los derechos laborales.

-Reconocimiento legal a la medicina indígena.

-Transformación educativa para el reconocimiento de la educación autónoma indígena.

-Que todos los territorios indígenas sean reconocidos y otorgados en su propiedad comunitaria y que estén bajo el control de los pueblos indígenas sin la intromisión de mega-proyectos extractivistas.

-Que se reconozca la gravedad de la desnutrición infantil indígena, como parte de un infanticidio indígena, que se está dando; nuestros niños no solo mueren por la represión policial o la represión de las fuerzas institucionales, sino que también de hambre. Frente a eso exigimos un programa de nutrición con comedores y siembra de gastronomía identitaria y proteica.

-Investigación de todos y cada uno de los desaparecidos, relevamiento de la cantidad de desaparecidos indígenas, relevamiento e investigación del feminicidio indígena. Desmantelamiento del sicariato en argentina, del sicariato de las empresas transnacionales contra las poblaciones indígenas.

-Despenalización de los luchadores indígenas, que queden sin efecto todas las órdenes de desalojo, que se descriminalice la lucha indígena.

-Conformación de una comisión que investigue el caso de la desaparición de Marcelino Olaire.

-Juicio y castigo ya para los asesinos de Ismael Ramírez.

Facebook: Movimiento de Mujeres Indígenas por el Buen Vivir

Moira.Millán

Instagram: mmujeresindigenas

* (Coordinadora Programa Sur-Sur de CLACSO)


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