Campo Temático: Políticas e industrias culturales

Grupo de Trabajo: Política y producción audiovisual en la era digital

Persona responsable de la inscripción: Ariela Peretti

1. Nombre del Grupo de Trabajo.
Política y producción audiovisual en la era digital
2. Ubicación crítica del tema en el contexto y en la política pública latinoamericana y caribeña y en relación con la dinámica global.

Los territorios digitales se presentan como un escenario reciente y no completamente explorado por parte de los Estados Latinoamericanos. Se ha naturalizado que el espacio de Internet es un lugar libre de regulaciones, una arena internacional que sólo podría ser dirigida por el “libro flujo de la información”. Sin embargo, con el correr de los años vemos que la utopía de una Internet pluriárquica y distribuida se ha vuelto cada vez más lejana y que en ese espacio de lo online se reproducen relaciones de poder que se dan asimismo en el espacio de lo offline: concentración, monopolios, prevalencia del mercado. 


Esto pone a los Estados ante la necesidad de pensar formas de regulación de Internet que permitan construir espacios soberanos, dando cuenta de las identidades nacionales. En este sentido, en varios países de Latinoamérica se llevaron adelante propuestas para legislar sobre Internet. Quizás las experiencias más claras hayan sido la de Brasil, a través del impulso del Marco Civil de Internet, y la de Argentina, mediante la Ley Argentina Digital, hoy sin efecto por un Decreto del Ejecutivo, luego del cambio de gobierno en diciembre de 2015. A pesar de las disputas que suscitaron, estos marcos jurídicos establecieron un primer paso en la lucha de los Estados frente al Mercado para construir un espacio de Internet soberano. 


En este contexto en el que Internet se expande, es prioritario analizar las transformaciones que genera  en el modelo de negocios y la construcción simbólica de los procesos de producción, distribución y exhibición de contenidos. Es por eso que es importante construir  indicadores que nos permitan pensar esta nueva realidad con una mirada integral y sobre todo regional.


En los últimos años en América Latina se han desarrollado una serie de políticas públicas orientadas a la defensa del desarrollo y la adopción de las nuevas tecnologías de comunicación con un criterio de inclusión e integración social, comprendiendo su rol como dispositivos de generación y acceso a bienes culturales. Es importante hacer una aclaración en este punto: cuando hablamos de acceso no pensamos en un sentido lineal, es decir, la tecnología y los contenidos que llegan a los hogares, sino sumando la complejidad del acceso por parte de la sociedad a la producción de dichos contenidos. En síntesis, abogando por una mayor diversificación cultural. Esto se ancla en que entendemos que las tecnologías no son simples aparatos, sino que tienen dimensiones simbólicas, culturales, sociales, económicas. Son, como plantea Raymond Williams (1992), instituciones sociales.


En este marco, uno de los aspectos que nos proponemos analizar es la producción, circulación y almacenamiento de contenidos audiovisuales. Consideramos que en la circulación de este tipo de bienes culturales hay en juego imaginarios, representaciones que contribuyen a la construcción de identidades plurales. Esto nos exige preguntarnos sobre la relación entre los públicos y los contenidos. Por un lado, la relación entre los contenidos y las pantallas a través de las cuales llegan a las audiencias y los cambios en las pautas culturales respecto de los consumos audiovisuales o, dicho de otro modo,  cómo se modifica en la era digital el lenguaje audiovisual de la producción y exhibición de bienes culturales. Por otro lado, los jugadores globales en un contexto de estructuras supranacionales, marcos jurídicos en constante transformación, infraestructuras tecnológicas cada vez más relevantes, dispositivos cada vez más personalizados y automatizados y sistemas de comunicaciones más potentes, al servicio de intereses económicos cada vez más agresivos respectos de las soberanías de los Estados-nación.


Es factible mencionar que luego de décadas de concentración y flujos asimétricos, las tecnologías digitales establecen condiciones para la disputa del control de los soportes por los que circulaba la comunicación, en el marco de una coyuntura histórica en la que se está cristalizando el nuevo escenario de la convergencia. Las tecnologías digitales habilitan otros modos de producción y distribución no necesariamente anclados en las grandes industrias culturales monopólicas. Esto requiere, desde una mirada soberana, el desarrollo de líneas de acción que posibiliten la emergencia de nuevas narrativas, estéticas y formas de relatarnos.


Haciendo hincapié entonces en las transformaciones y en la reorganización de las relaciones de poder, este grupo propone analizar la relación entre los distintos actores (Estados, Mercados, Públicos/audiencias/usuarios) y sus disputas de poder por los usos y apropiaciones de los territorios digitales, los ámbitos en los que se resuelven las tensiones, los marcos jurídicos y las políticas públicas, las especializaciones territoriales, la consolidación de centros de diseño de la tecnología y las tendencias en las nuevas pautas de consumos culturales.