Campo Temático: Políticas educativas y derecho a la educación

Grupo de Trabajo: Educación e Interculturalidad

Persona responsable de la inscripción: Noelia Enriz

1. Nombre del Grupo de Trabajo.
Educación e Interculturalidad
2. Ubicación crítica del tema en el contexto y en la política pública latinoamericana y caribeña y en relación con la dinámica global.

Los países del contexto latinoamericano se caracterizan por una enorme diversidad socioétnica y lingüística. A su vez, existen importantes movimientos migratorios entre los países de la región. Esta diversidad poblacional suele aparecer tematizada en los espacios educativos a través de la incorporación de estudiantes pertenecientes o identificados como indígenas y como migrantes.


Históricamente, los Estados nacionales abordaron de diferentes formas su relación con aquellos “otros”, a los que construyeron como representantes de la diversidad poblacional. En los ámbitos escolares, esta característica se expresa de un modo particular, ya que allí confluyen sujetos de distintas comunidades que han sido interpelados por los Estados como “diferentes”. Esto parece haberse dado particularmente en el caso de indígenas y migrantes de países latinoamericanos. Nos referimos al lugar que históricamente la escuela ha jugado como institución de Estado, en la consolidación de relatos sobre la identidad nacional y en las formas de clasificación de la población que se incluye y excluye de lo considerado común. En este punto, se advierte la forma crucial en que la dinámica poblacional, el despliegue de un proyecto de país y la forma hegemónica en que se categorizan y designan a los sujetos, se articulan en políticas de identidad que habilitan y cercenan derechos. Los pueblos indígenas y la población migrante han sido objeto de sucesivas políticas, tanto por su invisibilización como por su señalamiento, por la negación o por la sobremarca de la diferencia. Tomando prestadas palabras de Bhabha (2010) referidas a los procesos culturales en los Estados Nación poscoloniales, la nación se expresa como un laboratorio de diferencias culturales, siempre inestable y ambivalente. En todo caso, la conformación de sistemas educativos liderados por las elites políticas, generaron una propuesta a nivel regional en que las lenguas, los saberes y conocimientos, historigrafías y modelos de interpretación de la realidad de las elites hegemonizaron el discurso y construyeron modelos nacionales.


Como contracara a esa mirada, más recientemente, junto al reconocimiento de la presencia de poblaciones indígenas y migrantes en los contextos urbanos y rurales de los diferentes países, la interculturalidad se ha posicionado como concepto clave de las discusiones e intervenciones de especialistas, gestores de las políticas educativas y referentes de organizaciones indigenas. La interculturalidad emerge como parte de una respuesta en permanente revisión a los tradicionales modelos homogeneizadores. A lo largo de las últimas décadas, se ha configurado como perspectiva política y social frente a un escenario que históricamente fue abordado a partir de nociones como las de exterminio, invisibilización, aculturación y/o asimilación. Es decir, se presenta como el concepto clave desde el cual interpretar y gestionar las relaciones entre colectivos sociales catalogados desde “su otredad”.


De este modo, la educación intercultural bilingüe es una propuesta no sólo pedagógica sino metodológica y política, pero su desarrollo no ha sido saldado, y está siempre presente como un gran desafío a alcanzar. Los pueblos indígenas y las poblaciones migrantes se hallan en contextos de subordinación y subalternidad por lo que el desarrollo pedagógico de la interculturalidad en ocasiones se encuentra entrampado en ese contexto. Las experiencias educativas muchas veces resultan ser acciones que no superan la asimilación cultural, o el mero folclore, y en otros, una recuperación de lo intracultural, aferrado a la cultura “tradicional/ancestral”, sin el diálogo con la otra cultura. Si bien toda esa enumeración ya es un gran paso, se necesitan muchos pasos más para alcanzar lo intercultural y para que esa educación coadyuve al desarrollo de las tan interpeladas identidades. Una sociedad que se piense como intercutural, desarrollaría intervenciones generales tendientes a la difusión de las culturas que la integran, el análisis de sus entrecruzamentos y de sus relaciones mútuas, muchas veces desiguales, y no programaciones especificas, focalizadas para ciertos sectores a los que considera portadores de marcaciones étnicas. En tal sentido, la interculturalidad se mantiene aún como un horizonte para América.


No obstante, no se ha trabajado en vano, hay interesantes avances pedagógicos y curriculares en el campo de la formación y en la reflexión sobre las implicancias pedagógicas y políticas de la interculturalidad. En las últimas dos décadas, las investigaciones sobre Educación Intercultural Bilingüe en América se encuentran representadas por distintas tendencias. Por un lado, se incrementaron las publicaciones que alertan sobre los procesos de sustitución y pérdida de las lenguas indígenas americanas en favor de otras lenguas más poderosas, en los contextos políticos y económicos actuales. Por otro lado, aún son cuestionados los beneficios y posibilidades educativas a las que han accedido los niños, niñas y jóvenes indígenas y migrantes en estos años, así como la calidad de las propuestas educativas bilingües e interculturales. También han proliferado los debates acerca de las implicancias que acarrean los diseños escolares que se posicionan desde enfoques decoloniales de la educación en América Latina. Por último, muchos trabajos se interrogan acerca de la compleja articulación entre las experiencias formativas escolares y extraescolares que vivencian los niños, jóvenes y adultos indígenas y migrantes. Los avances respecto del rol de los ámbitos domésticos, religiosos, lúdicos, etc. en la conformación de saberes y conocimientos interculturales, definidos como experiencias formativas, permiten ampliar el repertorio de interrogantes referidos a la articulación entre instituciones estatales, y familias y comunidad.


En este sentido, profesores, académicos, especialistas y también líderes de los movimientos indígenas y migrantes han trabajado mucho para alcanzar lo que hasta ahora se ha desarrollado en educación bilingüe e intercultural. Justamente, con el fin de generar un diálogo interdisciplinario e internacional, este GT reune a investigadores/as de distintas regiones que vienen problematizando los alcances y los limites de esta problemática, estudiando experiencias formativas muy diversas en contextos interculturales. En su mayoría, se trata de investigadores/as formados en ciencias sociales que desarrollan hace tiempo sus indagaciones en el campo de la niñez, la niñez indígena y migrante, la escolaridad y la educación en contextos de diversidad y desigualdad. Entonces, nuestra atención estará puesta en las diversas experiencias formativas que atraviesan los niños, niñas y jóvenes indígenas y migrantes: experiencias de participación política, en prácticas religiosas y de producción socioeconómica, en contextos de socialización lingüística y de transmisión intergeneracional de saberes, etc. Resultará fundamental poner en relación estas situaciones formativas familiares y comunitarias con los contextos escolares.