Campo Temático: Comunicación y poder
Grupo de Trabajo: Economía política de la información, la comunicación y la cultura
[+ Ver producciones y contenidos]Facultad Latinoamericana de Ciencias Sociales, Ecuador
Ecuador
Programa de Pósgraduação em Geografia
Universidade Federal de Sergipe
Brasil
Centro de Estudios Avanzados
Facultad de Ciencias Sociales
Universidad Nacional de Córdoba
Argentina
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La propuesta del GT Economía Política de la Información, la Comunicación y la Cultura (EPICC) se inscribe en una zona de vacancia dentro de los Grupos de Trabajo CLACSO preexistentes. El tratamiento de los problemas que se construyen desde esta perspectiva teórico-metodológica resulta crucial para abordar la reconfiguración de los escenarios comunicacionales y políticos regionales, y habilita a trabajar en problemas teóricos y análisis económicos, de política pública y regulatorios en forma agregada. Existen una geografía y unas trayectorias académico-políticas que nos permiten hablar de una EPICC latinoamericana orientados a la unificación de un campo y la reivindicación de una especificidad desde donde se promueve la construcción de un paradigma propio y situado (Bolaño, 1988 y 2000; Ramos, 2014; Rodriguez, Olivera y Saladrigas, 2017; Monje et. al, 2017). En este marco se reconocen particularidades y asimetrías diversas pero también puntos en común, lo cual aporta a enriquecer los estudios comparativos a desarrollar (Saladrigas, Olivera y Paz 2017; Gerber, Brant y Mastrini, 2017; De Charras, 2018, Beltramelli, 2018) La tradición latinoamericana en el área se origina en múltiples frentes y a partir de un diálogo con la tradición intelectual del continente, incluso con las teorías del imperialismo y de la dependencia cultural, pero también con el conjunto del estructuralismo latinoamericano, la sociología, la educación y todo el debate político y económico sobre desarrollo y subdesarrollo (Muraro.1987). En su conformación se registran una multiplicidad de enfoques innovadores, que van definiéndose como una escuela unificada por la común inmersión en el debate y en el pensamiento crítico latinoamericano de los años ´70 y ´80. A partir de la década del 90 se constituirán importantes tradiciones en México, Brasil, Argentina, Chile[1] y se avanzará en su institucionalización.[2] El vínculo entre comunicación y economía tuvo sus bemoles en América Latina, en tanto supuso desde el inicio problematizar las relaciones de subordinación económica entre estos países y el mundo desarrollado. Los modelos de la posguerra impulsados por la Comisión Económica de las Naciones Unidas para América Latina y el Caribe (CEPAL) en especial aquel orientado a la Industrialización por Sustitución de Importaciones, tuvieron una articulación importante con la teoría social funcionalista, cosa que inhabilitó tempranas reflexiones críticas. La evolución de la articulación teórica entre comunicación y economía en América Latina pasó de un diálogo primigenio entre la teoría desarrollista y la comunicación social, a imbricar luego la teoría de la dependencia y la interpretación del subdesarrollo. Se sumaron concepciones sobre la empresa transnacional, e interpretaciones económicas de la dependencia cultural. Además de la crítica de la teoría de la dependencia, el campo se complejizó con las sucesivas “nuevas tecnologías” (Muraro, 1987), que digitalización mediante convergieron en los actuales modos de agregación infocomunicacionales. Aún cuando el vínculo entre comunicación, información, cultura y economía es central para delinear la identidad del campo de estudios de la EPICC, también lo son en otro plano de análisis las relaciones de poder sobre la base de las cuales se estructura el vínculo entre el Estado y el sistema de medios de un país. En la articulación de los análisis económico y político se produce la reflexión acerca de las Políticas Nacionales de Comunicación y, más ampliamente, sobre las Políticas Regionales de Comunicación ( Becerra, 2015; Monje, 2019) Asimismo, registramos el aporte de otras áreas del conocimiento como el derecho (Loreti y Lozano 2014), la filosofía política (Monje, 2018) o la ciencia política, que se han ocupado de aspectos vinculados al diseño de políticas de comunicación. Por esta razón en nuestros estudios convergen con diferentes acentos y modos de complejidad los debates sobre los derechos, el análisis de legislación comparada, la reflexión acerca del poder (De Charras y Galup 2018), el espacio público y la democratización de las comunicaciones (Fraiman, Rossi y Lázaro, 2017; Segura y Waisbord, 2016). Las políticas de comunicación en tanto políticas públicas se incorporan a los proyectos nacionales de los países de América Latina de un modo progresivo a partir de la década del ´50 y consiguen un lugar en la agenda internacional a partir de la década del ´70 en un organismo supranacional como la UNESCO y en las reuniones del Movimiento de Países No Alineados. A pesar de que estos recorridos son diferidos, llegan a producir un resultado fértil a partir del momento en que la academia y la acción política se encuentran en América Latina en la década del ´70 (reeditándose parcialmente a principios del siglo XXI). El campo de estudio de las políticas de comunicación en América Latina, denominado entonces sociopolítica de la comunicación, fue construyendo una densa trama sobre la base de reflexiones, categorías y análisis producidos por intelectuales como Juan Somavia, Luis Ramiro Beltrán, Antonio Pasquali, Rafael Roncagliolo, Margarita Graziano, Héctor Schmucler, Diego Portales, Fernando Reyes Matta, Raquel Salinas Bascur, Elízabeth Fox, Gonzaga Motta y Nelly Camargo, entre otros, en diálogo y la colaboración permanentes con colegas europeos y norteamericanos como Cees Hamelink, Armand Mattelart, Manuel Vázquez Montalbán y Herbert Schiller. Numerosos colegas del Sur y del Norte, a ambos lados del Atlántico continuamos este intercambio (Herscovici, 1999, Monje 2019) Durante los últimos quince años del siglo XX, aún cuando el debate internacional había producido una maduración significativa que podía orientarse a la transformación de las situaciones de concentración y dependencia que se denunciaban, los estudios de EPICC fueron marginados de las agendas académicas y de los debates en los organismos internacionales. El avance del capitalismo transnacional en las comunicaciones, la privatización del consenso que apareja el avance de la globalización y diversos proyectos de autonomía cultural de las comunicaciones y emancipación, tensionaron los campos político y académico. Desde entonces, el camino de los estudios de EPICC en América Latina ha sido sumamente arduo, y la construcción de espacios de integración aún resulta una tarea a fortalecer (Becerra y Mastrini 2009; Bolaño, 2000; De Charras y Lozano, 2019) La EPICC latinoamericana es parte de esa historia, y de la historia del pensamiento marxista y crítico en el continente (Bolaño, 1988). Los métodos de investigación tienen influencias de la lógica dialéctica del marxismo clásico, en particular de la crítica de la economía política, así como de la economía, la ciencia política, las ciencias sociales en general, siempre en diálogo con las metodologías adoptadas en otros sub-campos de la Comunicación. Sus objetos de investigación, a su vez, incluyen los más diversos temas, desde los estudios sobre políticas nacionales de comunicación (Rivero, Zanotti y Monje 2017), concentración y estructura de medios (Becerra y Mastrini 2009, Becerra 2015), análisis sobre regulaciones (Rossi 2018) la organización de los procesos de trabajo (Santos y Bolaño, 2016), la producción y distribución de los productos culturales e informativos (Baladrón y Rivero 2019, Fernández y Zanotti, 2018;), estudios sobre comunicación, integración y desarrollo (Hidalgo, 2017; Caetano y y Sanahuja 2019), hasta las innumerables interfaces con los estudios de comunicación y educación (Kaplún, 2015), medios públicos (Zanotti, 2019), comunicación popular y alternativa (Baladrón 2018) etc. Inscripción del tema en relación con la dinámica mundial La mercantilización de la comunicación ha tenido un crecimiento exponencial durante las últimas décadas a nivel mundial. Esto puede constatarse en el incremento de la participación de las Industrias Culturales[3] y Creativas (ICC) en el PBI tanto de países desarrollados como en economías emergentes. Según Zallo (2016), las industrias culturales y creativas en el mundo generan ingresos por valor casi de 3.000 millones de dólares, realizando un gran aporte al PIB, y generando un alto nivel de exportaciones. Según este mismo autor, las exportaciones ascienden a los 424 billones de dólares de los cuales el 82% pertenece a países desarrollados, lo que refleja un dominio en el comercio de estas industrias. Por su parte, UNESCO[4] informaba en 2015 que las Industrias Culturales y Creativas (ICC) empleaban a 29,5 millones de personas, esto es el 1% de la población activa. En América Latina, en el período de diez años comprendido entre el 2004 y el 2013, el sector infocomunicacional pasó de representar del 1% al 2,2% del PIB. Asimismo, los niveles de concentración de la propiedad también aumentaron, tanto en las telecomunicaciones como en los negocios audiovisuales (Becerra y Mastrini, 2009; UNESCO, 2015; SINCA, 2013 y 2017). Diversos estudios señalan -en distintos países del mundo y en la región en particular- un gasto mensual ascendente en bienes informativos, culturales y servicios de conectividad, por parte de los hogares y personas, más allá de particularidades respecto de su nivel socioeconómico. Por otra parte, la digitalización y la convergencia impactaron de tal manera en el crecimiento y la concentración de las industrias culturales que hoy cinco de las diez mayores empresas del mundo están vinculadas a la comunicación y la cultura en Internet, y han desplazado de los primeros puestos a las empresas petroleras y a los bancos. Estas son Apple, Alphabet (propietaria de Google), Microsoft, Amazon y Facebook (Chang, 2013). Son miles de millones de personas a escala global que utilizan los servicios de estas empresas. Por ejemplo, y para el año 2019, Facebook superó los 2.300 millones de usuarios, y Youtube llegó a los 1.900 millones. [4] El crecimiento exponencial de este sector de la economía puede graficarse de este modo: la red social Facebook pasó de tener 640 millones de usuarios en 2010 a 2.000 millones en 2017 y 2.320 en 2019, Whatsapp pasó de 1.300 millones de usuarios en 2018 a 1.500 en 2019, Instagram de 800 millones en 2018 a 1.000 millones en 2019[5] y Twitter de 170 millones en 2010 a 328 millones en 2017 y 330 millones en 2019. Hasta el primer semestre de 2019 se registraba la existencia de más de 4.300 millones de direcciones IP distribuidas en 246 países, mostrando un incremento respecto de años anteriores. De ese total Estados Unidos ocupaba el primer lugar en tanto poseía cerca de 1.573 millones[6]. Asimismo, diversos estudios señalan -en distintos países del mundo y en la región en particular- un gasto mensual ascendente en bienes informativos, culturales y servicios de conectividad con tendencias inelásticas, por parte de los hogares y personas, más allá de particularidades respecto de su nivel socioeconómico. La escena contemporánea exhibe así, una trama desde la que pueden enunciarse preguntas centrales acerca del poder, la desigualdad, el acceso, el pluralismo y la democracia con relación a la comunicación cuyas respuestas conjeturales requieren abordajes interdisciplinares. Y en tanto los impactos de las transformaciones aquí enunciadas tienen lugar en diversos planos y entre actores de diferente envergadura, su análisis requiere claves de lectura procedentes de la EPICC en articulación con los estudios normativos referidos a los Derechos a la Comunicación, la Sociología de las Comunicaciones y la Teoría y Filosofía Políticas. Esto nos permitirá reflexionar y diseñar estrategias analíticas y estudios comparados acerca los procesos materiales y simbólicos de los que participan las Industrias Culturales, el sector Telecomunicaciones y las actividades sobre plataformas digitales cada vez más globalizadas. Luego, en particular, proponemos el abordaje de problemáticas específicas referidas a procesos de convergencia, estructuración de mercados info-comunicacionales, diseño de políticas públicas y regulaciones para el sector telecomunicaciones y audiovisual, la nueva economía de internet o los antagonismos a partir de los cuales se constituyen los actores que disputan hegemonía así como el sistema de exclusiones que se construyen en torno al ecosistema comunicacional contemporáneo.
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[1] Los estudios en clave de EPICC reconocen un antecedente precoz en el trabajo del venezolano Antonio Pasquali “Comunicación y cultura de masas” (1963), en el que reflexiona desde una procedencia teórica con filiación en la Escuela de Frankfurt, acerca de la necesidad de desmontar la estructura del emisor, es decir estudiar a los medios en tanto empresas informativas, vinculando la producción de mensajes no estrictamente a la dimensión ideológica sino a la esfera de la reproducción económica. Aún sin una sistematización teórica como EPICC, durante los ´70 se produjeron importantes trabajos de referencia como los de Heriberto Muraro (1974) en Argentina, Patricia Arriaga (1980) en México, Diego Portales (1981) en Chile y Sergio Caparelli (1982) en Brasil (Herscovici et.al 1999:9)
[2] Las primeras organizaciones de un sub-campo específico de economía política de la información, de la comunicación y de la cultura (EPICC) en América Latina se dieron con la creación de los grupos de trabajo en Economía Política de la Comunicación de la Sociedad Brasileña de Estudios Interdisciplinarios de la Comunicación (INTERCOM), en 1992, y de ALAIC, fundado en 1995, ambos inicialmente coordinados por César Bolaño. En 1999, se fundan la Red de Economía Política de las Tecnologías de la Información y de la Comunicación (Red EPTIC),la Revista Electrónica Internacional de Economía Política de la Información, la Comunicación y la Cultura (Revista EPTIC) y el Observatorio de Economía y Comunicación (OBSCOM) de la Universidad Federal de Sergipe (UFS), Brasil. Este marco institucional se completará con la fundación de la Unión Latina de Economía Política de la Información, la Comunicación y la Cultura (ULEPICC), en 2002, en Sevilla, tras dos encuentros de economía política del Mercosur, en Buenos Aires (2001) y Brasilia (2002).
[3] Siguiendo a Zallo comprendemos a las Industrias Culturales como “un conjunto de ramas, segmentos y actividades auxiliares industriales productoras y distribuidoras de mercancías con contenidos simbólicos, concebidas por un trabajo creativo, organizadas por un capital que se valoriza y destinadas finalmente a los mercados de consumo con una función de reproducción ideológica y social” (1988:26)
[4] Consulta realizada el 8 de agosto de 2019 en: https://marketing4ecommerce.net/cuales-redes-sociales-con-mas-usuarios-mundo-2019-top/
[5] Consulta realizada el 29 de julio de 2019 en: https://es.statista.com/estadisticas/600712/ranking-mundial-de-redes-sociales-por-numero-de-usuarios/
[6] Consulta realizada el 29 de julio de 2019 en http://research.domaintools.com/statistics/ip-addresses/.
La Economía Política de la Información, la Comunicación y la Cultura (EPICC) analiza el modo en el que la comunicación y la cultura participan del proceso de acumulación del capital, esto abarca a su vez diversos problemas vinculados al rol de los medios en el proceso de acumulación, las relaciones de poder que se expresan en el sistema cultural en el marco de una creciente integración de los medios de comunicación en la estructura económica, la estratificación y las desigualdades de clases, las condiciones de producción, distribución e intercambio de las industrias culturales, las relaciones entre los centros de poder político y los centros de poder económico; en suma: a las clases sociales, los medios de comunicación, las relaciones entre producción material y producción intelectual y las políticas de comunicación (Herscovici et.al, 1999). La EPICC ha sido definida por Vincent Mosco como “el estudio de las relaciones sociales, en especial las relaciones de poder, que constituyen la producción, la distribución y el consumo de recursos, incluidos los recursos de comunicación” (Bolaño, 2007). Los aportes iniciales de la EPICC al campo de la comunicación los realizan en la década del ´60 dos grupos de investigación: uno de procedencia norteamericana que inician Dallas Smythe y Herbert Schiller siguiendo la tradición de Paul Baran y Paul Marlor Sweezy, el otro conformado por las investigaciones de los británicos Nicholas Garnham, Graham Murdock y Peter Golding y los franceses Bernard Miège, Patrice Flichy y Dominique Leroy (Herscovici et.al. 1999:12).
Los investigadores norteamericanos se propusieron revisar el modo en que los medios funcionaban en relación a la macroeconomía articulándose a otras instituciones del sistema capitalista. Sus análisis no fueron económicos en un sentido estricto, sino que procuraron establecer relaciones entre las dimensiones económicas e ideológicas de los medios de comunicación, señalando su ubicación en el marco de la estructura económica internacional[1]. Contra el behaviorismo positivista, y las definiciones althusserianas de los aparatos ideológicos del Estado, los primeros trabajos de Herbert Schiller se inspiraron en la filosofía freireana, de la Pedagogía del oprimido (1970). En 1974, sostenía siguiendo a Paulo Freire que “la manipulación de las mentes humanas es un instrumento de conquista” (13) y que son los medios de comunicación masiva quienes tienen a su alcance el poder de concretarla. Afirmaba: “Los medios de manipulación son muchos, pero, evidentemente, el control del aparato de información y de ideas en todos los niveles es una cosa esencial. Esto se asegura mediante una regla simple de la economía de mercado. La propiedad y el control de los medios de comunicación de masas, como todas las otras formas de propiedad, está al alcance de los dueños del capital”.
Para la misma época, del otro lado del Océano Atlántico, Graham Murdock y Peter Golding publicaban en Inglaterra For a Political Economy of Mass Communications (1974), donde postulaban la necesidad de pensar las determinaciones mutuas entre las dimensiones ideológica, económica y política. Señalaban entonces que existen dos razones por las cuales los medios son importantes en la vida de la gente; 1) les proveen las facilidades para que ocupen gran parte de su tiempo libre y 2) son la mayor fuente de información y explicación de los procesos sociales y políticos. En este sentido, los medios juegan un importante rol en la determinación de formas de conciencia y en los modos de expresión y acción, de ahí la importancia de explicar cómo se distribuye el poder y de qué modo se producen los procesos de legitimación. Un punto de partida para la economía política de los medios masivos –agregaban– es el reconocimiento inicial acerca de los medios como organizaciones industriales y comerciales que producen y distribuyen mercancías (1974). La tercera línea se conforma en torno al Groupe de Recherches sur les Enjeux de la Communication (GRESEC) fundado en 1978 por los economistas franceses Bernard Miège e Yves de la Haye. Se incluyen en este grupo a Patrice Flichy y Dominique Leroy quienes se abocarán a un análisis empírico de más precisión sobre la economía de los medios, apartándose de este modo de las formulaciones que ponían el acento en la ideología o las instituciones. Sus especificaciones en torno a las distintas formas del trabajo cultural y a la valorización de los productos culturales son destacadas. En esta línea se inscriben asimismo los trabajos más recientes de los investigadores españoles Enrique Bustamante y Ramón Zallo, y del canadiense Vincent Mosco. En América Latina las influencias de estas escuelas han sido diversas.
En nuestra geografía la EPICC surge autónomamente - de forma semejante y de modo contemporáneo con los Estudios Culturales latinoamericanos -y en diálogo con la vertiente crítica anterior del pensamiento latinoamericano en comunicación- las llamadas Teorías de la Dependencia o del Imperialismo Cultural.
La EPICC mexicana tiene una proximidad mayor con la escuela norteamericana, mientras que, en el resto del continente, excepto en Brasil, la influencia española -y con ella la francesa de la que es en gran medida subsidiaria- ha crecido, en el pasado más reciente.
La influencia francesa, a partir de los años 1990, también es importante en todo el continente. Por su parte la EPICC brasileña presentó, a partir de mediados de los años 1980, una evolución autónoma y, a partir del inicio ya de los 90, en diálogo crítico con la francesa, mientras que la argentina, por ejemplo, se es muy activa en la recepción de las diferentes influencias, incluso la brasileña y especialmente hoy la española.
Los estudios contemporáneos de EPICC en América Latina producen una nueva agenda de problemas y enfoques teórico-metodológicos.
Por una parte, se diseñan categorías teóricas propias para leer las problemáticas de la región de modo situado. Entre ellas pueden mencionarse los siguientes constructos: * subsunción del trabajo intelectual; * capitalismo cultural; * barreras de entrada; * patrón tecno-estético, y * convergencia periférica.
Por otra parte, la agenda de investigaciones desde la perspectiva de la EPICC se amplía hacia el análisis de algunos fenómenos tales como: participación de las tecnologías convergentes en ambientes regulatorios y productivos asociados a los Servicios de Comunicación y Telecomunicaciones, gestión y uso de recursos y bienes públicos en el marco de la administración del espectro radioeléctrico (MOM/RSP, 2019), uso y apropiación de información por parte de las plataformas; reconfiguración de mercados y modelos de negocios; economía de internet (Srnicek, 2018), gobernanza, acceso ciudadano a bienes y servicios universales (Monje, 2018), nuevos derechos vinculados a privacidad, manejo de datos y libertad de expresión en internet (Baladrón, 2018; Beltramelli, 2018; De Charras y Lozano, 2019; Gerber, Brant y Mastrini, 2017; Ramos, 2014; Segura y Waisbord, 2016)
Consideramos en esta línea que los cambios tecnológicos asociados a la digitalización y datificación producen alteraciones en la eficiencia de los diseños legales o normativos (Rossi 2018), agregando complejidad e hibridez a la reconfiguración de mercados (Baladrón y Rivero, 2019), y proponiendo nuevas relaciones de uso, apropiación, producción y circulación de contenidos y servicios a la ciudadanía (De Charras y Galup 2018; Saladrigas, Oliveira y Paz, 2017; Becerra, 2015).
Bolaño, López y Narváez (2019) por su parte se referirán a estas transformaciones en términos de Tercera Revolución Industrial - de la microelectrónica, de la robótica, de las tecnologías de la información y de la comunicación, de las biotecnologías, etc. – recuperando la noción de subsunción del trabajo. En este prisma, el concepto de software vinculado al desarrollo de las TIC facilitará la subsunción de formas de trabajo intelectual que hasta entonces disponían de una importante autonomía relativa, al mismo tiempo que todos los procesos de trabajo convencional, remanentes del extenso proceso de robotización y la automatización flexible, pasarán, como el propio consumo, por una intensa intelectualización.
(Acciones de articulación para la investigación social comparada, relevante y rigurosa)
2. Definir líneas prioritarias para el trabajo de cada año.
3. Diseñar una matriz analítica comparativa para el análisis de políticas públicas en la convergencia digital.
2. Identificación de líneas de trabajo locales. Problemas prioritarios. Investigaciones preexistentes.
3. a. Construcción de variables e indicadores para el relevamiento de datos/documentos.
3. b. Análisis de los datos y documentos
2. Establecer una agenda de trabajo viable que permita alcanzar los objetivos trianuales.
3. Producir información y análisis actualizados que permitan realizar un análisis comparativo sobre políticas públicas en la convergencia en los países de región
(Acciones de formación, visibilización y comunicación de la producción)
2.Primer dossier en revista especializada on line que reúna temas de investigación y divulgación del área EPICC
(Relaciones con organismos de ciencia y tecnología, organizaciones no gubernamentales, sindicales, movimientos sociales, etc.)
(Redes científicas, organismos de cooperación internacional, instituciones académicas)
(IEALC/Arg., CEA/Arg., CEHSEU/Cuba, FLACSO (Chi. y Ecu.), UDELAR (Urug.) entre otros.
Solicitud de divulgación de los resultados producidos.
(Acciones de articulación para la investigación social comparada, relevante y rigurosa)
2. Estudio comparativo de niveles de acceso ciudadano a las comunicaciones y TIC
1. b. Recopilación de bases de datos
1. c Elaboración de Matriz
1. d Aplicación a nivel nacional
2.a Definición de indicadores (canasta básica de comunicaciones y TICs, regulaciones, infraestructura, etc)
2.b Relevamiento nacional
2. Informes nacionales. Estudio comparativo.
(Acciones de formación, visibilización y comunicación de la producción)
2. Segundo dossier en revista especializada on line que reúna temas de investigación y divulgación del área EPICC
(Relaciones con organismos de ciencia y tecnología, organizaciones no gubernamentales, sindicales, movimientos sociales, etc.)
2. Presentación de casuística nacional comparada en dossier o publicación digital en revistas especializadas.
(Redes científicas, organismos de cooperación internacional, instituciones académicas)
(IEALC/Arg., CEA/Arg., CEHSEU/Cuba, FLACSO (Chi. y Ecu.), UDELAR (Urug.) entre otros.
Solicitud de divulgación de los resultados producidos.
(Acciones de articulación para la investigación social comparada, relevante y rigurosa)
1.b. Construcción de variables e indicadores para el relevamiento de datos
1. c. Análisis comparativo de los datos por países.
(Acciones de formación, visibilización y comunicación de la producción)
2. Divulgar los resultados con actores académicos y no académicos, vinculados a colectivos ciudadanos, organizaciones comunitarias y movimientos sociales.
2. Seminario internacional
3. Tercer dossier en revista especializada on line que reúna temas de investigación y divulgación del área EPICC
2. Construir un espacio de aprendizaje e intercambio entre investigadores en formación de los diferentes países participantes
3. Fortalecer el espacio académico e institucional de los estudios de EPICC en el continente.
(Relaciones con organismos de ciencia y tecnología, organizaciones no gubernamentales, sindicales, movimientos sociales, etc.)
(Redes científicas, organismos de cooperación internacional, instituciones académicas)
(IEALC/Arg., CEA/Arg., CEHSEU/Cuba, FLACSO (Chi. y Ecu.), UDELAR (Urug.) entre otros.
Solicitud de divulgación de los resultados producidos.
Total de investigadores ingresados: 44
Escuela de Ciencias Humanas
Escuela de Ciencias Humanas
Universidad Colegio Mayor de Nuestra Señora del Rosario
Colombia
Instituto de Estudios de América Latina y el Caribe
Facultad de Ciencias Sociales
Universidad de Buenos Aires
Argentina
Carrera de Ciencias de la Comunicación, Facultad de Ciencias Sociales, Universidad de Buenos Aires
Argentina
Facultad de Ciencias y Humanidades, Universidad de El Salvador
El Salvador
Facultad Latinoamericana de Ciencias Sociales, Ecuador
Ecuador
Facultad de Información y Comunicación - Universidad de la República
Uruguay
Facultad Latinoamericana de Ciencias Sociales, Chile
Chile
Facultad de Ciencias y Humanidades, Universidad de El Salvador
El Salvador
Universidad de Coimbra
Portugal
Facultad de Comunicación de la Universidad de La Habana
Cuba
Instituto de Arquitetura e Urbanismo - Universidade de Sâo Paulo
Brasil
Centro de Estudios Avanzados
Facultad de Ciencias Sociales
Universidad Nacional de Córdoba
Argentina
Centro de Estudios Avanzados
Facultad de Ciencias Sociales
Universidad Nacional de Córdoba
Argentina
Universidade Estadual de Londrina
Brasil
Departamento de Economia e das pós-graduações de Economia e de Comunicação, Universidade Federal de Sergipe
Brasil
Facultad de ciencias de la Información (FIC). Universidad de la República (UDELAR)
Uruguay
Centro de Estudios Avanzados
Facultad de Ciencias Sociales
Universidad Nacional de Córdoba
Argentina
Universidade Federal do Ceará
Brasil
Facultad de Ciencias Políticas y Sociales
Universidad Nacional Autónoma de México
México
Departamento de Comunicación. Facultad de Ciencias Humanas. Universidad Nacional de San Luis
Argentina
Instituto de Estudios de América Latina y el Caribe
Facultad de Ciencias Sociales
Universidad de Buenos Aires
Argentina
Universidade Federal de Alagoas
Brasil
Facultad de Estudios Ambientales y Rurales
Departamento de Desarrollo Rural y Regional
Pontificia Universidad Javeriana
Colombia
Centro de Investigaciones
Facultad de Filosofía y Humanidades
Universidad Nacional de Córdoba
Argentina
Instituto de Estudios de América Latina y el Caribe
Facultad de Ciencias Sociales
Universidad de Buenos Aires
Argentina
Departamento de Sociología de la Universidad de la Habana
-Facultad de Filosofía e Historia.
-Universidad de la Habana
Cuba
Centro de Estudios Avanzados
Facultad de Ciencias Sociales
Universidad Nacional de Córdoba
Argentina
Facultad Latinoamericana de Ciencias Sociales, Ecuador
Ecuador
Departamento de Periodismo, Universidad de El Salvador.
El Salvador
Centro de Estudios Avanzados
Facultad de Ciencias Sociales
Universidad Nacional de Córdoba
Argentina
Facultad de Información y Comunicación
Uruguay
Centro de Estudios Avanzados
Facultad de Ciencias Sociales
Universidad Nacional de Córdoba
Argentina
Facultad Latinoamericana de Ciencias Sociales, Ecuador
Ecuador
Centro de Estudios Avanzados
Facultad de Ciencias Sociales
Universidad Nacional de Córdoba
Argentina
Instituto de Estudios de América Latina y el Caribe
Facultad de Ciencias Sociales
Universidad de Buenos Aires
Argentina
Universidad Nacional de Ingeniería.
Perú
Instituto de Ciencia Política
Facultad de Ciencias Sociales
Universidad de la República
Uruguay
Programa de Pósgraduação em Geografia
Universidade Federal de Sergipe
Brasil
Universidade Federal de Viçosa
Brasil
Facultad Latinoamericana de Ciencias Sociales, Ecuador
Ecuador
Facultad de Comunicación de la Universidad de la Habana
Cuba
Universidade Federal de Sergipe
Brasil
Programa Universitario de Estudios del Desarrollo
Universidad Nacional Autónoma de México
México
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