Campo Temático: Movimientos sociales y activismos
Grupo de Trabajo: Movimientos y activismos estudiantiles
Centro de Investigación y Docencia Económicas A.C.
México
Escuela de Ciencias Sociales
Universidad Tecnológica de Pereira
Colombia
Por lo general, desde las ciencias sociales latinoamericanas y caribeñas se sostiene que la historia de los movimientos estudiantiles en nuestra región posee una acumulado de más de cien años (Ordorika, Rodríguez Gómez, y Gil Antón, 2019). Si se considera la bibliografía actual que ha abordado este amplio arco temporal (Marsiske, 2017: Donoso, 2017; Ordorika, 2022; Dip, 2023), se puede diseccionar la historia de los movimientos y activismos estudiantiles latinoamericanos y caribeños en cuatro ciclos de protesta que presentan problemáticas políticas y educativas particulares.
El primero se inauguró con la Reforma Universitaria de Córdoba de 1918 y su ramificación en distintos puntos de la región en la primera mitad del siglo XX, con experiencias que ponían en el centro a las demandas por la participación estudiantil en el gobierno de las universidades y por la autonomía de dichas instituciones. El segundo ciclo comprende las décadas de 1960 y 1970 con el ideal de cambio revolucionario como eje y las críticas a las políticas educativas propagadas por Estados Unidos en el marco de la Guerra Fría. El tercero se sitúa en el último cuarto del siglo XX, momento en el que surgieron movimientos estudiantiles que enfrentaron regímenes autoritarios, como los de América del Sur, exigiendo prácticas democráticas y la recuperación de sus organismos gremiales. A su vez, estas experiencias y otras gestadas en países no dictatoriales confrontaron las políticas de ajuste estructural a la educación impulsadas por organismos multinacionales. Finalmente, el último corte, corresponde a las primeras décadas del siglo XXI, donde los colectivos estudiantiles se nuclearon en torno a reivindicaciones heterogéneas: desde las relacionadas contra las políticas de privatización de la educación hasta las vinculadas contra la violencia social generalizada y la violencia de género al interior de las instituciones.
En relación con el primer ciclo, es común referirse a la historia ?moderna? de los movimientos estudiantiles de la región desde la Reforma Universitaria de 1918 en Argentina, la cual se ramificó y adquirió particularidades propias por distintos países de América Latina y el Caribe (Marsiske, 2004). Su principal insignia era el reclamo por la participación estudiantil en el gobierno universitario. Otras demandas acreditadas al movimiento reformista son la gratuidad y la autonomía de las casas de estudio. Sin embargo, estas no fueron parte de los reclamos iniciales, sino que se incorporaron posteriormente. Aportes historiográficos recientes han contextualizado a la experiencia reformista, previamente considerada ?parteaguas? de la participación estudiantil, recordando la celebración del Primer Congreso de Estudiantes Americanos celebrado en Uruguay una década antes (Cuadro Cawen, 2018). Además, han mostrado las tensiones entre la Reforma como experiencia histórica y las posteriores resignificaciones que se hacen de la misma en otros contextos y temporalidades a través de distintas operaciones político-intelectuales vinculadas a la historia y la memoria (Buchbinder, 2008; Bustelo, 2018; Funes, 2021; Dip, 2023).
El segundo ciclo delimitado está signado por el año de 1968, momento en el que se experimentaron diversos movimientos estudiantiles a lo largo de América Latina y el Caribe. Trabajos actuales están situando esa fecha en el marco de las protestas globales de los sesenta y setenta que atravesaron a la Guerra Fría en América Latina (Markarian, 2018; Veliz Estrada y Loesener, 2022). No obstante, muchas veces se pierde de vista que durante esas mismas décadas las ciencias sociales latinoamericanas expresaron importantes debates sobre si las acciones colectivas de los estudiantiles podrían traducirse en un cambio social más amplio. Trabajos como los de Aldo Solari (1967), Marialice Mencarini Foracchi (1969) y Juan Carlos Portantiero (1971; 1978) matizaron la cuestión. Si bien reconocían las contribuciones de las protestas estudiantiles, consideraban que por sí solas eran insuficientes para impulsar transformaciones radicales de las estructuras sociales, en especial por las limitaciones de clase o de estrato social específico.
El tercer ciclo reseñado tiene experiencias de gran repercusión pública a nivel nacional o latinoamericano, como las de los movimientos estudiantiles mexicanos de 1986 y 1999 (Ordorika, 2019; Meneses, 2019), aunque existieron otras no tan renombradas como la de los estudiantes secundarios en Argentina (Larrondo, 2015; 2019). No obstante, en los ochenta y noventa, donde la efervescencia revolucionaria de los años precedentes parecía estar en retroceso, en las ciencias sociales se observa la aparición de diagnósticos que hacían énfasis en la pérdida del protagonismo político de los activismos estudiantiles latinoamericanos y caribeños. Quizá la intervención más relevante en este asunto fue la del chileno José Joaquín Brunner (1986). A su entender, aunque los movimientos estudiantiles no habían desaparecido como actores políticos en sí, sus prácticas se abocaban cada vez más a espacios locales y a intereses particulares. Sin embargo, las lecturas más drásticas, realizadas por académicos norteamericanos como Philip G. Altbach (1989) y Daniel Levy (1991), afirmaban que los grandes movimientos estudiantiles estaban en retirada y ya casi en extinción en América Latina y el Caribe.
Durante las últimas décadas del siglo XX, este tipo de discursos se entonaron recurrentemente con mayor énfasis. No obstante, la quietud estuvo lejos del ambiente educativo. En este periodo, surgieron distintos movimientos sociales relacionados con problemáticas educativas que no pasaron desapercibidos, como las protestas magisteriales y docentes que se expandieron con insistencia en la región durante la década de 1990 o las apuestas sociales que bregaban por una educación alternativa en espacios rurales olvidados por el Estado (Gentili, et al, 2004; Montiel Martínez, 2020). Incluso, en el último año del siglo XX, aconteció la huelga y la ocupación más larga de la Universidad Nacional Autónoma de México (UNAM) en contra del aumento de sus cuotas de inscripción, la cual tuvo resonancias continentales y mundiales que aún es una deuda analizar (Ramírez Zaragoza, 2018; Meneses, 2019).
Estas experiencias que signaron el cierre del siglo XX y la apertura del XXI, en buena medida redefinieron el debate sobre la desaparición o vigencia de los movimientos estudiantiles en América Latina y el Caribe. Quien llamó la atención sobre este viraje fue Pedro Krotsch (2002), el reconocido estudioso de temáticas educativas y universitarias. A su entender, el diagnóstico sobre la muerte de los activismos estudiantiles de amplio alcance más que mostrar su desaparición, lo que evidenciaba era el cambio de enfoque y la visión limitada de algunos cientistas sociales, mayormente preocupados por cuestiones institucionales que por las intervenciones de los actores políticos y educativos. Por esta razón, desde lecturas como las de Krotsch se pueden volver a discutir estos interrogantes, pero desde ópticas más preocupadas por los grupos políticos y sociales que inciden en la configuración de la sociedad y la educación en las realidades contemporáneas: ¿cómo es la presencia e injerencia de las protestas estudiantiles en la América Latina y el Caribe del siglo XXI? ¿y qué características particulares adoptan este tipo de experiencias en la actualidad que las diferencias de otros ciclos históricos precedentes?
Frente a dichas preguntas, los objetivos centrales de este grupo de trabajo son:
- Delimitar y analizar los principales protestas y movilizaciones que protagonizaron los movimientos y activismos estudiantiles latinoamericanos y caribeños en el siglo XXI.
- Indagar y discernir sus anclajes organizativos más importantes, como el tipo de demandas educativas, políticas y sociales que construyen de acuerdo con las relaciones y conflictos en que están inmersos.
Marsiske, R. (Coord.) (2017). Movimientos estudiantiles en la historia de América Latina V. ISSUE.
Donoso, A. (2017). Movimientos estudiantiles universitarios en la época contemporánea de América Latina: elementos para pensar un modelo de aproximación histórica. En Marsiske, R. (Coord.), Movimientos estudiantiles en la historia de América Latina IV (pp. 57-83). UNAM-IISUE.
Ordorika, I. (2022). Student movements and politics in Latin America: a historical reconceptualization. Higher Education, (83), 297–315.
Dip, N. (2023). Movimientos estudiantiles en América Latina. Interrogantes para su historia, presente y futuro. CLACSO.
Marsiske, R. (2004). Historia de la autonomía universitaria en América Latina. Perfiles Educativos, 26(106), 160-167.
Cuadro Cawen, I. (2018). Unidad estudiantil y participación en el gobierno universitario: el Primer Congreso Internacional de Estudiantes Americanos en 1908. En Markarian, V. (Coord) Movimientos estudiantiles en América Latina. Humanidades y Artes Ediciones–HyA Ediciones.
Buchbinder, P. (2008) ¿Revolución en los claustros? La Reforma Universitaria de 1918. Sudamericana.
Bustelo, N. (2018). Todo lo que necesitás saber sobre la reforma universitaria. Paidós.
Funes, P. (2021). El movimiento de la Reforma Universitaria.Trayectorias y descendencias. História, 40, 1-20.
Markarian, V. (Coord) (2018). Movimientos estudiantiles en América Latina. Humanidades y Artes Ediciones–HyA Ediciones, 2018.
Veliz Estrada, R. y Loesener, J. (2022). “Muy parecido al infierno”: las circunstancias alrededor del movimiento estudiantil guatemalteco en 1968. Latinoamérica, (75), 65-92.
Solari, Aldo (1967). Los movimientos estudiantiles universitarios en América Latina. Revista Mexicana de Sociología, 29(4), 853-869.
Portantiero, J. C. (1971). Studenti e rivoluzione nell’ América Latina. Dalla Reforma Universitaria del 1918 a Fidel Castro. Il Saggiatore.
Portantiero, J. C. (1978). Estudiantes y política en América Latina 1918-1938. El proceso de la Reforma Universitaria. Siglo XXI.
Foracchi, M. (1969). 1968: el movimiento estudiantil en la sociedad brasileña. Revista Mexicana de Sociología, 31(3), 609-620.
Larrondo, M. (2019). Cuando la democracia volvió a la escuela: Participación política y movimiento estudiantil secundario en la argentina de la transición (1982-1990). Social and Education History, 8(2), 197-218.
Ordorika, I. (2019). El CEU pensado en seis episodios. En Ordorika, I., Rodríguez Gómez, R. y Gil Antón, M. (Coords.), Cien años de movimientos estudiantiles (pp. 249-263). PUEES-UNAM.
Meneses, M. (2019). ¡Cuotas No! El movimiento estudiantil de 1999-2000 en la UNAM. PUEES-UNAM
Brunner, J. J. (1986). El movimiento estudiantil ha muerto, nacen los movimientos estudiantiles. En Tedesco, J. C., Hans R. Blumenthal, H. R., y Albornoz, O. (Eds.). La Juventud universitaria en América Latina. Centro Regional para la Educación Superior en América Latina y el Caribe, Instituto Latinoamericano de Investigaciones Sociales.
Altbach, P. G. (1989). Perspectives on student political activism. Comparative Education, 25(1), 97–110.
Levy, D. (1991). The decline of Latin American student activism. Higher Education, 22(2), 145–155.
Montiel Martínez, F. (2020). Los movimientos estudiantiles en América Latina en el siglo XXI. AINKAA. Revista de Estudiantes de Ciencia Política, 4(8), 57-74.
Gentili, P., Suárez, D., Sturbin, F. y Gindín, J. (2004). Reforma educativa y luchas docentes en América Latina. Educação y Sociedade, 25(89), 1251-1274.
Krotsch, P. (2002). Los universitarios como actores de reformas en América Latina: ¿han muerto los movimientos estudiantiles? Espacios en Blanco-Serie Indagaciones, (12), 19-49.
Los movimientos estudiantiles han protagonizado hitos en la historia latinoamericana y caribeña. Sobre todo, a lo largo de los siglos XX y XXI se pueden encontrar organizaciones y protestas de estudiantes de gran envergadura que han cuestionado el accionar de sus instituciones educativas, las condiciones que reviste su papel como actor social específico e incluso los proyectos de sociedad en los que se encuentran inscriptos, entre otras problemáticas.
Por lo general, desde los análisis académicos se sostiene que los movimientos y activismos estudiantiles poseen un doble cariz (Vommaro,2013; Donoso, 2017; Dip, 2023). Por una parte, este colectivo hace referencia a una dimensión vinculada a un espacio educativo. Está compuesto por estudiantes y, en ese sentido, muchas de sus protestas pueden erigirse sobre demandas educacionales que en ocasiones permanecen en el centro de la discusión.
Por otra parte, su condición social le otorga un componente político relacionado a la organización y reclamos que entablan ante un adversario que puede encontrarse al interior de un ámbito educativo, pero también trascenderlo. La actividad política de los estudiantes puede permanecer en un estado difuso, de poca participación y prácticas que parecen desconectadas del escenario político y social más amplio. Sin embargo, estas acciones pueden traducirse en grandes nucleamientos estudiantiles que involucran reivindicaciones, miembros y participaciones de más alcance. Esto permite, en algunos momentos, conformar organismos estudiantiles de envergadura que permanecen en el tiempo o desaparecen una vez que sus demandas son resueltas o denegadas.
Muchas veces, la referencia a esta ?doble cara? de los movimientos estudiantiles latinoamericanos y caribeños tiene solamente como eje las acciones colectivas y las protestas realizadas por estudiantes universitarios, como cuando se hace referencia a las grandes movilizaciones estudiantiles de 2011 en Chile y Colombia o al #YoSoy132 de México. Este sesgo es compartido por mucha de la literatura y se ha procurado matizar en esfuerzos recientes (Larrondo, 2015; 2019; Otero, 2018; Rocha, 2023; Santa Cruz, 2023; Cejudo y Dip, 2023). En especial, a la luz de movimientos secundarios con repercusiones dispares en los medios de comunicación que signaron las primeras décadas del siglo XXI. El más difundido y estudiado es, sin duda, el ocurrido en 2006 en Chile, conocido como ?Revolución Pingüina? y considerado como una experiencia inaugural de los activismos del nuevo siglo. Aunque existen otros con menos repercusiones mediáticas a nivel regional, como el levantamiento de jóvenes paraguayos acontecido en instituciones secundarias entre 2013 y 2017, el cual manifestó un marcado liderazgo femenino en sus acciones de protesta (Lachi y Rojas Scheffer, 2020). A su vez, es importante no perder de vista las diversas protestas de estudiantes feministas que signaron a los años inmediatos de la pandemia de COVID-19 en distintos países de América Latina y el Caribe.
Desde esta perspectivas, planteamos cinco líneas de análisis para sistematizar las protestas y demandas más relevantes de los movimientos y activismos estudiantiles latinoamericanos y caribeños del siglo XXI:
1. Cuestionar el predominio de hitos clave. La primera cuestión que alerta el campo de estudio de los movimientos estudiantiles es la necesidad de no sólo centrarse en 1918 o 1968. La excesiva atención a estas fechas emblemáticas ha limitado el estudio de acontecimientos estudiantiles vinculados al siglo XXI. A su vez, opacó la pregunta por cuáles son las resignificaciones que hacen los movimientos estudiantiles contemporáneos de esas experiencias precedentes.
2. Reconocer la heterogeneidad existente al interior de los movimientos. Es central asentar líneas de análisis que consideren a sus discursos y acciones dentro de las interacciones, conflictos y querellas en que están inmersos. Así puede indagarse su participación en diferentes niveles educativos (no sólo universitarios) y en espacios geográficos, políticos, sociales, económicos y culturales diversos, donde se relacionan con una red amplia de actores.
3. Proyectar la cuestión educativa en un sentido amplio. Las controversias sobre los proyectos o debates educativos en que participan los movimientos estudiantiles latinoamericanos son otra dimensión significativa para rediscutir y profundizar la agenda de investigación. Es necesario considerar que las disputas políticas y sociales en que estas militancias están inmersas suelen estar en conexión con controversias vinculadas al ámbito educativo o al carácter específicamente estudiantil.
4. Escapar al reduccionismo geográfico. Los análisis de los movimientos estudiantiles por lo general presentan un sesgo al tener sólo como referencia a experiencias ocurridas en las capitales de cada país. Frente a esto, se busca tener una imagen y una cartografía de la protesta estudiantil integral de América Latina y el Caribe.
5. Reconocer la diversidad de las identidades políticas. De esta manera, un abordaje abierto que sea capaz de profundizar distintas vetas analíticas debe considerar que el espectro de tendencias políticas de los movimientos estudiantiles puede contemplar fuerzas políticas con distintas orientaciones ideológicas, como izquierdas, derechas y otras vertientes políticas que escapan a las dicotomías clásicas.
Dip, N. (2023). Movimientos estudiantiles en América Latina. Interrogantes para su historia, presente y futuro. CLACSO.
Vommaro, P. (2013). Las relaciones entre juventudes y políticas en la América latina contemporánea: una aproximación desde los movimientos estudiantiles. Revista Sociedad 32. 127-144.
Larrondo, M. (2015). El movimiento estudiantil secundario en la Argentina democrática: Un recorrido posible por sus continuidades y reconfiguraciones. Provincia de Buenos Aires, 1983-2013. Última década, 23(42), 65-90.
Larrondo, M. (2019). Cuando la democracia volvió a la escuela: Participación política y movimiento estudiantil secundario en la argentina de la transición (1982-1990). Social and Education History, 8(2), 197-218.
Otero, E. S. (2018). La política estudiantil en movimiento: un estudio sobre las agrupaciones políticas en una escuela secundaria de la Ciudad de Buenos Aires. [Tesis de Maestría]. FLACSO. Sede Académica Argentina, Buenos Aires.
Rocha Ustarez, C. L. (2023). Los estudiantes de secundaria como actores políticos y sociales en Sucre (1952-1964). Historia Revista De La Carrera De Historia, (51), 79–102. https://ojs.umsa.bo/ojs/index.php/revistahistoria/article/view/617
Santa Cruz Henriquez, Y. (2023). Un "movimiento estudiantil dual": las FESES en los conflictos educacionales durante la UP. En Matamoros, C. y Neut, S. (Coords.). Nuevas historias de la educación durante la Unidad Popular. Volumen II: Actores colectivos, fuerzas políticas y movimientos sociales (pp. 173-194), Editorial Sole.
Cejudo Ramos, D. y Dip, N. (Coords.). Educación, política y conflicto en la historia reciente de América Latina: Abordajes metodológicos e historiográficos. ISSUE-UNAM.
Lachi, M. y Rojas Scheffer, R. (2020). Movimiento estudiantil secundario y empoderamiento de mujeres en Paraguay. Revista observatorio latinoamericano y caribeño. 4(2), 191-209.
(Acciones de articulación para la investigación social comparada, relevante y rigurosa con perspectiva regional)
2. Indagar y discernir sus anclajes organizativos más importantes y el tipo de demandas que enarbolaron de acuerdo con las relaciones y conflictos en que están inmersos, en la diversidad de países de la región.
3. Estudiar y examinar la influencia de las protestas estudiantiles en las transformaciones más relevantes operadas en el ámbito educativo, político y social latinoamericano y caribeño de las últimas décadas en vínculo con las realidades del Sur Global.
2. Relevamiento y sistematización de bibliografía sobre movimientos estudiantiles del siglo XXI que contemple trabajos académicos, pero también testimoniales realizados por los propios activistas estudiantiles. Establecer un registro de bibliografía ordenado por países y zonas de América Latina y el Caribe.
3. Análisis y sistematización de información relevada en fuentes primarias orales y escritas (entrevistas, documentos de los propios activismos, páginas de internet u otros formatos) y fuentes secundarias. Elaboración de una matriz comparativa considerando la información relevada.
4. Redacción de informes de trabajo requeridos, de boletines del grupo de trabajo y de un libro colaborativo donde se muestren los resultados de la investigación.
2. Establecimiento de ejes analíticos para comparar experiencias estudiantiles del siglo XXI en distintos países de América Latina y el Caribe, sin perder de vista otros casos del Sur Global que van más allá de la región.
3. Sistematización del panorama sobre las principales organizaciones estudiantiles que actualmente existen en América Latina y el Caribe.
4. Establecimiento de ejes analíticos para comparar experiencias estudiantiles actuales con otras pertenecientes a épocas precedentes.
(Acciones de formación, visibilización y comunicación de la producción)
2. Consolidar una red internacional de intercambio con colegas e instituciones de la región y de otros espacios académicos del Sur Global. Tomar como punto de partida la experiencia existente de la Red de Estudios sobre Conflictos Universitarios y Movimientos Estudiantiles (RECUME) que ya cuenta con un convenio de mutua cooperación con CLASCO.
3. Intervenir en los debates públicos sobre diversos temas que interpelan a los activismos estudiantiles actuales y establecer instancias de diálogo e intercambio con ellos.
2. Generación de producciones pedagógicas y didácticas que puedan ser utilizadas en el dictado de cursos de formación de grado y posgrado (nacionales o trasnacionales), capacitación a funcionarios y profesionales, en organismos estatales y en organizaciones estudiantiles.
3. Organizar un Coloquio y un Congreso Internacional. Tomar como punto de partida los Coloquios y Congresos Internacionales realizados previamente por la RECUME en colaboración con CLACSO y otras instituciones de América Latina y el Caribe.
2. Establecer un seminario permanente donde mensualmente se discutan temas vinculados a la historia y la actualidad de los movimientos estudiantiles. Pensar en temáticas emergentes en la nueva coyuntura regional y del Sur Global. Tomar como punto de partida el seminario "Juventudes y Movimientos Estudiantiles: Pasado, Presente y Futuro" que ya existe por la vinculación de la RECUME, CLACSO y otras instituciones de América Latina y el Caribe.
3. Realizar una publicación de libro dentro de la Colección Grupos de Trabajo de CLACSO y proponer un dossier sobre la temática dentro de las Revistas de CLACSO.
4. Elaborar para comunicar por las vías de comunicación de CLACSO una agenda mensual de actividades del Grupo de Trabajo.
5. Realizar un podcast audiovisual para visibilizar las protestas estudiantiles latinoamericanas y caribeñas del siglo XXI, donde se pueden escuchar las voces de jóvenes y activistas estudiantiles.
6. Proponer un seminario de posgrado para ser dictado en el marco de la Red de Posgrado de CLACSO.
7. Realizar una cartografía digital e interactiva de acceso libre y gratuito donde se visualicen y localicen las principales protestas y organizaciones de los activismos estudiantiles del siglo XXI.
(Relaciones con organismos de ciencia y tecnología, organizaciones no gubernamentales, sindicales, movimientos sociales, responsables o gestoras/es de políticas públicas, experiencias comunitarias y territoriales)
estudiantiles existentes en sus diversas escalas: locales, nacionales, regionales y del Sur Global.
2. Participación en foros públicos
de debate donde participen activistas estudiantiles, funcionarios públicos vinculados al ámbito educativo, movimientos sociales y académicos de distintos países de la región, con énfasis en las zonas prioritarias de CLACSO.
2. Establecer canales de diálogo y actividades en común con representantes e integrantes de organizaciones estudiantiles.
3. Seguimiento regional y por país de debates educativos, políticos, sociales, culturales y económicos que interpelan a los activismos estudiantiles de la región en el siglo XXI.
integrantes de organizaciones estudiantiles, para fomentar el intercambio público y abierto en instituciones educativas, pero también en espacios sociales más amplios.
2. Presencia pública del grupo de trabajo en espacios educativos de la región, donde se contemplen universidades, pero también diversos niveles, como escuelas normales, secundarias, preparatorias bachilleratos y otros espacios vinculados a la educación popular.
(Redes científicas, organismos de cooperación internacional, instituciones académicas)
2. Profundizar redes académicas y sociales con los países y zonas prioritarias de CLACSO: Centroamérica, Caribe Insular, Bolivia y Paraguay.
3. Establecer diálogos con redes existentes en América Latina y el Sur Global vinculadas al estudio o debate de los movimientos y activismos estudiantiles.
A) Debates sobre educación en los que participan los movimientos estudiantiles en la actualidad.
B) El protagonismo de las activistas y colectivas feministas en los movimientos estudiantiles
latinoamericanos.
C) Vínculo entre el campo de estudio de las juventudes y el campo de estudio sobre los movimientos estudiantiles.
D) Relaciones entre los activismos de derechas y las experiencias estudiantiles.
E) Cruces entre los activismos estudiantiles y las pedagogías críticas latinoamericanas.
F) Relaciones entre los movimientos estudiantiles y los usos de redes sociodigitales.
G) Relación entre las protestas estudiantiles y el ejercicio de la democracia en los países de América Latina y el Caribe.
2. Generar nuevos convenios de cooperación con programas, redes e instituciones de alcance regional y global, como la RECUME y la Unión de Universidades de América Latina y el Caribe (UDUALC).
2. Establecer con la Coordinación para la Igualdad de Género de la UNAM y la División de Historia del Centro de Investigación y Docencia Económicas un podcast audiovisual donde se visualicen los debates en torno a las protestas estudiantiles feministas del siglo XXI y las voces de sus protagonistas en diálogo con otros sectores académicos, políticos y sociales.
3. Establecer con CLACSO, la RECUME y la UDUALC el repositorio digital institucional abierto y gratuito donde se concentre la producción bibliográfica sobre movimientos estudiantiles, una base de datos sobre eventos de protesta estudiantil, entrevistas a activistas estudiantiles y fuentes documentales sobre organizaciones estudiantiles. También realizar entre las instituciones una cartografía digital e interactiva de acceso libre y gratuito donde se visualicen y localicen las principales protestas y organizaciones de los activismos estudiantiles del siglo XXI.
Total de investigadores ingresados: 55
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