Campo Temático: Desigualdades estructurales y justicia redistributiva
Grupo de Trabajo: Desarrollo y desigualdades territoriales: perspectivas críticas
Instituto Latino-Americano de Economia, Sociedade e Política
-UNIVERSIDADE FEDERAL DA INTEGRAÇÃO LATINO-AMERICANA
Brasil
Centro de Estudios Superiores Universitarios
Universidad Mayor de San Simón
Bolivia
Departamento de Ciencias Sociales
Centro Universitario Regional Litoral Norte
Universidad de la República
Uruguay
Más que un obstáculo para el desarrollo de los países de la región, las desigualdades territoriales deben ser consideradas como inherentes al mismo. En el desarrollo latinoamericano se conjugan históricamente, tanto la heterogeneidad de la estructura económica relacionada con la inserción periférica dependiente en la división internacional del trabajo; como también una estratificación socio-territorial que excluye a amplios sectores de la población del estatus de sujetos de derechos.
El desarrollo territorial desigual se asocia a la inserción subordinada en el contexto del sistema capitalista mundial, en el cual ?el desarrollo y el subdesarrollo conforman realidades diferenciadas y contrapuestas que se encuentran estructuralmente articuladas? (Enríquez, I., 2010:116), por lo que dichas desigualdades evidencian las ?relaciones de producción capitalista extendidas en el espacio? (Massey, 2007, pág. 2). En términos de los teóricos del desarrollo geográfico desigual (DGD), ?la desigualdad socio-espacial es intrínseca a la geografía capitalista y fundamental para la reproducción ampliada del capital? (Martínez Caldentey & Murray, 2019, pág. 4).
El territorio entonces funge como mediador en el acceso a recursos (vivienda, salud, educación, trabajo, seguridad, infraestructuras, etcétera), en el ejercicio y garantía de los derechos y en la posibilidad de disponer de una serie de condiciones que resultan claves para el bienestar de las personas, grupos y comunidades (CEPAL, 2010).
Es clave considerar que, la desigualdad territorial, es un fenómeno que va más allá de las disparidades entre espacios (en sus diferentes escalas y temporalidades) en términos del acceso a bienes y servicios o de las posibilidades que tienen los sujetos de hacer un ejercicio efectivo de los derechos. La desigualdad territorial, debe entenderse como un proceso complejo, el que está atravesado y es configurado por tramas de poder (las del capitalismo, coloniales, patriarcales, raciales); tramas que, al entrecruzarse, producen o reproducen formas de exclusión y discriminación particulares y situadas.
Las desigualdades, entre ellas la territorial, deben ser entendidas como una relación de poder (Massey), donde la dominación se establece en función de una serie de ejes, como el género, la raza o la etnia, la clase y el territorio, entre otros. Estas categorías no son mutuamente excluyentes, sino que se pueden superponer para dar forma a situaciones de máxima exclusión.
El territorio es considerado entonces como uno de los ejes estructurantes de la desigualdad (Abramo, 2020) y responde al modelo de desarrollo o patrón de acumulación. De ahí que no se puede abordar esa dimensión de la desigualdad sin considerar el papel que el Estado desempeña en su producción o reproducción.
La región Latinoamericana y su estructura productiva están insertas en el sistema económico y mercado internacional como proveedora de productos primarios o de escasa intensidad tecnológica, los cuales generan un excedente económico que el Estado periférico regula o distribuye a través de diferentes políticas económicas o también puede no regular o generar procesos de distribución regresiva de la riqueza. En ambos la intervención del Estado ya sea por acción o por omisión, no es neutral y genera consecuencias que tienen impactos socio-territoriales.
La producción y mantenimiento de las inequidades territoriales se constituyen en condición de las dinámicas de acumulación capitalista, en el marco de lo cual el Estado cobra un papel fundamental. Políticas, programas, planes y proyectos (territoriales, de desarrollo, de política social, entre otros) ordenan y reorganizan los lugares y sus procesos en concordancia con las demandas del mercado.
En cuanto a esto, más allá de que el concepto de desarrollo haya sido ampliado, pasando a abarcar más dimensiones que las exclusivamente relacionadas con el crecimiento económico, es indudable que para la política pública sigue siendo, al menos en primera instancia, un hecho de ese tipo. Esto resulta evidente en la actual fase de la globalización neoliberal, donde el actor preponderante es la inversión extranjera, por la cual los Estados nacionales pugnan y llevan adelante acciones regulatorias, o desregulatorias, con el objetivo de promover su arribo.
En el actual modelo, el Estado y las viejas estructuras de poder de las oligarquías nacionales, en alianza con los capitales trasnacionales, así como también con el capital ilícito; han hecho revalorizar los territorios bajo una nueva lógica de acumulación de capital, aquella ?por desposesión? como lo ha argumentado David Harvey, con los proyectos extractivos que hoy se instalan en los territorios (monocultivos, hidroeléctricas y minería a cielo abierto, entre otros).
El carácter concentrado del desarrollo quedó en evidencia en el crecimiento alentado por el súper-ciclo extractivo que experimentó la región, el cual no redujo las brechas territoriales, las que se hicieron particularmente visibles durante la reciente crisis sanitaria. En ese contexto los territorios con mayor pobreza, informalidad laboral, peores servicios de salud, educación, etcétera, reforzaron su posición desfavorecida. El modelo económico centrado casi exclusivamente en el crecimiento del PBI no priorizó las necesidades de esos territorios, sino las condiciones que permitían lograr ese objetivo.
Pero por otra parte, esas estrategias estatales estrechamente ligadas a las de los capitales transnacionales encuentran respuesta en los actores de territorio, y no solamente a modo de posicionamientos defensivos, sino también de modelos alternativos que conllevan sus propias conceptualizaciones acerca del desarrollo. Los territorios, entendidos no como simples receptores de las decisiones de actores externos (léase Estado y capitales transnacionales), también presentan sus propias lógicas, en ellos confluyen distintos actores, intereses, fuerzas, relaciones de poder, y es así que se los puede concebir como expresión de lucha social por la apropiación de los recursos colectivos (Linck, 2006), y también por la conquista de los derechos de diversos grupos. Se vuelve relevante entonces conocer cómo se expresan esas tensiones intra e interterritoriales, las que responden a las posiciones en la estructura económico-productiva y también al lugar en el orden socio-cultural.
Existe acuerdo entonces, acerca de que las brechas territoriales en los países de la región presentan una serie de patrones comunes, tales como: La preeminencia del rezago en crecimiento y desarrollo de los territorios calificados como rurales en contraposición a los territorios de las capitales o de grandes núcleos urbanos, en los que se concentra la oferta de servicios para el bienestar y para el ejercicio de derechos; la correlación entre la heterogeneidad territorial y la ?proporción de población perteneciente a pueblos indígenas o afro descendientes?; las capacidades institucionales de los territorios, entre otros. (RIMISP, 2011)
Más allá del diagnóstico del desarrollo desigual, sus causas y manifestaciones compartidas, se reconocen también particularidades económico-productivas, socio-territoriales, de contexto político, de existencia de recursos naturales, etcétera, las cuales deben ser consideradas en el análisis, entendiéndolas como una resultante del entrecruzamiento entre la determinación de un modelo de desarrollo específico y las particularidades que el mismo adopta en cada país, región o ciudad.
El objetivo del GT es abordar críticamente, tanto las condiciones estructurales vinculadas a la condición dependiente, mostrando sus manifestaciones actuales y su vínculo con formas históricas, pero también reconociendo las singularidades que adoptan en cada contexto específico, para diferentes tipos de actores y en distintas escalas territoriales. Asimismo, la diversidad de posicionamientos disciplinarios y metodológicos permitirá dar cuenta de mejor manera la complejidad del objeto de trabajo.
Comisión Económica para América Latina y el Caribe (CEPAL). (2010). El lugar importa: disparidades y convergencias territoriales. En Comisión Económica para América Latina y el Caribe (Ed.), La hora de la igualdad, brechas por cerrar, caminos por abrir. CEPAL.
Harvey, D. (2005). El “nuevo” imperialismo: acumulación por desposesión. En L. Panitch, & C. L. (Editores), El nuevo desafío imperial. Buenos Aires: CLACSO.
Linck, T. (2006) La economía y la política en la apropiación de los territorios. En Revista ALASRU Nueva Época: Análisis latinoamericano del medio rural, 251-286.
Martínez Caldentey, M. A., & Murray, I. (2019). Crisis y desarrollo geográfico desigual en la Unión Europea (2009-2015). Revista de Geografía Norte Grande (72), 163-184.
Massey, D. (2007). Geometrías del poder y la conceptualización del espacio. Caracas: Universidad Central de Venezuela.
RIMISP-Centro Latinoamericano para el Desarrollo Rural (2011) Pobreza y desigualdad: Informe latinoamericano. Santiago de Chile.
Si bien el desarrollo ha sido reconceptualizado hasta entenderlo como un fenómeno multidimensional del cual se informa a través de medidas compuestas (cuyo ejemplo más conocido es el IDH), lo cierto es que aún sigue siendo definido por los supuestos de la modernización. Esto implica que los enfoques predominantes en la política de desarrollo se siguen sosteniendo sobre la hipótesis de la convergencia territorial como resultado de los procesos de crecimiento económico, lo que sin embargo es rebatido por la evidencia de la creciente heterogeneidad.
A decir de De Mattos, ?... este problema se vincula a un conjunto de interrelaciones de tipo sistémico, histórico y estructural, específicas a la forma de inserción de la región en la economía mundial y a las estructuras productivas asociadas a ella, en la cual las desigualdades territoriales forman parte de la dinámica general del desarrollo latinoamericano, y deben explicarse entonces en el marco de una perspectiva más global (De Mattos, 1983:98)? (CEPAL, 2015:18)
La perspectiva centro-periferia también funciona como marco explicativo de la producción y reproducción de asimetrías al interior del subcontinente, entre zonas dinámicas y zonas deprimidas; o entre regiones dentro de los países, que presentan mayores o menores desigualdades en términos de indicadores económicos, bienestar de la población, oportunidades, así como también resultan en un acceso desigual a los espacios de participación, lo que afecta la calidad de las democracias.
La desigualdad es constitutiva del modelo de desarrollo de la periferia capitalista, tratándose de un problema que remite a la esencia del modo de desarrollo latinoamericano y al papel que el Estado desempeña en el capitalismo periférico (Prebisch, R., 1981), ahora en la fase de la globalización neoliberal.
En el actual contexto, la producción territorial por parte de los agentes del mercado global alcanza a áreas antes no afectadas, gracias a los ?cambios en las distancias relativas provocadas por el desarrollo en el transporte y la comunicación? (Massey D. y Meegan R.A., 1979:2), integrando a éstas a dinámicas globales de acumulación.
Eso no puede ser posible sin el accionar del Estado nacional, ya no como contenedor de los procesos económicos y productivos, y mucho menos financieros, tampoco como el actor económico de la fase fordista, pero sí como quien detenta la legitimidad del control político del territorio, y por ello necesario para que el capital transnacional pueda accionar en él. Eso no significa que no se reconozca la debilidad de los Estados nacionales ante la entidad política constituida por esa clase capitalista transnacional de la que habla Robinson (2007), sino que, lo que se quiere cuestionar es la idea recurrente de que el Estado nación ya no es un actor de referencia a la hora de pensar el desarrollo en el escenario de la globalización neoliberal. Siguiendo a Robinson se podría decir que, así como durante la fase fordista-keynesiana los Estados nacionales generaron ?circuitos nacionales de acumulación y producción que fueron vinculados externamente a otros circuitos nacionales semejantes mediante intercambios de artículos y flujos de capital? (Ídem, 26); en la fase de la globalización dicho Estados participan de ?circuitos de acumulación globalizados? controlados por la nueva clase capitalista transnacional, la cual tiene ?existencia objetiva de clase e identidad en el sistema global, por encima de cualquier territorio y política locales? (Ídem, 2007: 65).
Este papel del Estado en los procesos de transnacionalización es particularmente visible cuando éste diseña un marco jurídico neoliberal (Santos, Narbondo, Oyhantçabal, & Gutiérrez, 2013), que hace posible un modelo de desarrollo de tipo extractivista, el que actualmente incluye a sectores como la minería, la soja, forestación, energía, la especulación inmobiliaria urbana, entre otros. Este modelo tiende a profundizar las brechas territoriales, generalmente en detrimento de los propios territorios proveedores de recursos humanos y/o naturales. Aun así, dichas estrategias reúnen fuertes consensos, los que se establecen en torno a la idea de que la gran inversión extranjera directa es la vía casi única para generar procesos de desarrollo en contextos territoriales deprimidos. Como resultado de aceptar acríticamente estas argumentaciones, se accede a las condiciones de grupos empresariales que mercantilizan y privatizan los bienes colectivos, a cuenta de improbables efectos positivos sobre el empleo y la calidad de vida de la población.
Por otra parte, paralelamente al modelo de territorialización extractivista, desde las políticas estatales se generan estrategias de desarrollo que tienen al territorio y a sus actores como principales protagonistas, montándose en torno a esa cuestión un engranaje de programas y proyectos de promoción de las capacidades locales, aunque desconectadas de las condicionantes estructurales que explican la desigualdad. De este modo, las políticas de integración territorial a nivel subnacional conviven con los procesos de penetración de las dinámicas del capital global en esos mismos espacios.
Asimismo, las dinámicas estructurales del modelo de desarrollo productivo operan vinculadas con las lógicas de la desigualdad interseccional, las cuales transversalizan la producción de territorialidad. Las intersecciones de clase, género, raza o etnia definen las condiciones de amplios sectores de la población, subordinándolos en contextos neoextractivistas. Esas áreas que son objeto de este tipo de prácticas económicas se transforman en ?zonas de sacrificio? (Lerner, 2010), siendo objeto de dinámicas de despojo y desposesión de los bienes naturales, de los territorios y, por lo tanto, afectando intensamente los derechos individuales y colectivos de sus habitantes (Svampa & Viale, 2014).
Vinculada con el modelo histórico extractivista y su actual expresión (el neoextractivismo), la desigualdad interseccional se relaciona con formas neocoloniales de estratificación que definen la discriminación en el acceso a oportunidades y resultados, ya sea económicos, o de acceso a otros tipos de capital, como el político.
El uso de esta categoría analítica supone el desafío teórico de abordar la multiplicidad de desigualdades territoriales, de manera superpuesta, identificando y comprendiendo distintos tipos y grados de desigualdad, además de observar la interacción y vinculación entre las categorías (raza-clase-género) como mutuamente constitutivas (Crenshaw 1991, 2012; Lutz, Herrera y Supik 2011).
Las desigualdades tienen raíces en relaciones que son definidas por esas categorías, y el propósito del análisis de estas es visibilizar y cuestionar las estructuras socioeconómicas de poder que producen y reproducen las desigualdades territoriales. Esta perspectiva combina la interacción del nivel macro desde estructuras de inequidad jerarquizadas, con el nivel micro desde las experiencias subjetivas de discriminación e identidad en la formación de grupos subordinados.
Crenshaw, K. (1991). Mapping the margins: Intersectionality, identity, politics and violence against women of color. Standford Law Review, 43 (1241-1299).
Crenshaw, K. (2012). Cartografiando los márgenes: interseccionalidad, políticas identitarias, y violencia contra las mujeres de color. En Intersecciones: cuerpos y sexualidades en la encrucijada. Bellaterra.
Cuervo Morales, M., y Morales Gutiérrez, F. (2009). Las teorías del desarrollo y las desigualdades regionales: una revisión bibliográfica. Análisis Económico, XXIV (55), 365-383.
Enríquez Pérez, I. (2010). La dialéctica desarrollo/subdesarrollo como expresión de la vocación expansiva del capitalismo: hacia un análisis comparativo de las teorías de la dependencia y el enfoque del posdesarrollo, en: revista Ensayos de economía (ISSN 0121-117X), Medellín (Colombia), Facultad de Ciencias Humanas y Económicas de la Universidad Nacional de Colombia, volumen 19, núm. 35, julio-diciembre de 2009, pp.109-132.
Lerner, S. 2012. Sacrifice Zones. The frontline of toxic chemical exposure in the United States. Cambridge, Massachusetts, London: The MIT Press.
Lutz, H.; Herrera M.T. y Supik L. (2011) Framing Intersectionality. Debates on a Multi-Faceted Concept in Gender Studies. Frankfurt: Goethe University.
Massey, D.B. y Meegan, R.A. (1979). The geography of industrial reorganisation: The spatial effects of the restructuring of the electrical engineering sector under the industrial reorganisation corporation. Oxford and New York: Pergamon Press.
Prebisch, R. (1981), Capitalismo periférico. Crisis y transformación, México, D.F., Fondo de Cultura Económica.
Robinson, William (2007). Una teoría sobre el capitalismo global: Producción, clases y Estado en un mundo transnacional. Bogotá, Ediciones desde abajo.
Santos, C., Narbondo, I., Oyhantçabal, G., & Gutiérrez, R. (2013). Seis tesis sobre el neodesarrollismo en Uruguay. Contrapunto, 13-32.
Svampa, M. y Viale, E. (2014). Maldesarrollo. La Argentina del extractivismo y el despojo. Buenos Aires: Katz Ediciones.
(Acciones de articulación para la investigación social comparada, relevante y rigurosa con perspectiva regional)
2. Profundizar el objeto de estudio comparado
2. Talleres de discusión teórica-metodológica
2. Sistematización de resultados de los talleres
(Acciones de formación, visibilización y comunicación de la producción)
2. Continuar con la publicación de dos números anuales del Boletín del GT (el espacio de boletines formará parte de las actividades coordinadas con los GTs mencionados en el punto 3)
3. Publicar un libro colectivo producto del trabajo del nuevo período del GT
4. Ofrecer un Diploma Superior (CLACSO) sobre el tema
5. Habilitar espacios para que estudiantes presenten sus avances de investigación (actividad coordinada con los GTs mencionados en el punto 3)
2. Recepción de artículos y armado de cada número
3. Trabajar en líneas temáticas con perspectiva comparada. Identificación de tema y discusión de abordaje teórico-metodológico
4. Organización de aspectos de contenido y operativos del curso
5. Organización de webinars
2. Seis números publicados
3. Un libro colectivo publicado
4. Diploma dictado
5. Tres webinars realizadas
(Relaciones con organismos de ciencia y tecnología, organizaciones no gubernamentales, sindicales, movimientos sociales, responsables o gestoras/es de políticas públicas, experiencias comunitarias y territoriales)
2. Generar espacios de diálogos sociales entre academia y sociedad (actividad coordinada con los GTs mencionados en el punto 3)
2. Organización de diálogos sociales por pais relacionados con temas transversales
1. Al menos un diálogo social realizado por cada país
(Redes científicas, organismos de cooperación internacional, instituciones académicas)
2. Articular con organismos de cooperación internacional para realizar acciones de incidencia en decisores de política pública a través de la transferencia de conocimiento
2. Coordinación de acciones de incidencia
2. Acciones de transferencia de conocimiento realizadas
Total de investigadores ingresados: 37
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Centro de Estudios Superiores Universitarios
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Instituto de Investigaciones Socioeconómicas
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Centro de Investigación y Gestión de la Economía Solidaria
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Programa de Pós- Graduação em Desenvolvimento Regional - PGDR/UFT, Curso Ciências Econômicas Universidade Federal do Tocantins.
Brasil
Facultad de Ciencias Sociales-UNA
Universidad Nacional de Asunción
Paraguay
Departamento de Trabajo Social de la Universidad Tecnológica Metropolitana
Universidad Tecnológica Metropolitana
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Departamento de Ciencias Sociales
Centro Universitario Regional Litoral Norte
Universidad de la República
Uruguay
Programa de Pós-Graduação em Integração da America Latina
Universidade de São Paulo
Brasil
Instituto de Investigaciones Socioeconómicas
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Centro de Estudios Superiores Universitarios
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Unidad Lerma
-Universidad Autónoma Metropolitana
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Centro de Investigaciones Sociales, Puerto Rico
Facultad de Ciencias Sociales
Universidad de Puerto Rico
Puerto Rico
Centro de Investigación y Gestión de la Economía Solidaria
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Departamento de Ciencias Sociales
Centro Universitario Regional Litoral Norte
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Uruguay
Instituto de Investigación en Ciencias Socio Humanistas
Universidad Rafael Landívar
Guatemala
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Centro de Estudios Superiores de México y Centroamérica
Universidad de Ciencias y Artes de Chiapas
México
Centro de Investigación y Gestión de la Economía Solidaria
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Instituto de Investigaciones Socioeconómicas
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Institución Universitaria Colegio
Colegio Mayor de Antioquia
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Centro Universitario Regional Litoral Norte
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Observatorio municipal de cultura y turismo del gobierno municipal de Sucre. Docente San Francisco Xavier, Chuquisaca. Sucre
Bolivia
Instituto de Investigaciones Socioeconómicas
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Universidad Nacional de San Juan
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Observatorio de Conflictos Ambientales Urbanos. Universidad del Valle
Universidad del Valle
Colombia
Centro de Investigación y Gestión de la Economía Solidaria
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Facultad de Arquitectura y Diseño, Universidad Finis Terrae
Chile
Facultad de Ciencias Sociales-UNA
Universidad Nacional de Asunción
Paraguay
Universidad Mayor de San Andrés
Bolivia
Instituto de Investigaciones Socioeconómicas
Facultad de Ciencias Sociales
Universidad Nacional de San Juan
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Instituto de Investigaciones Socioeconómicas
Facultad de Ciencias Sociales
Universidad Nacional de San Juan
Argentina
Departamento de Ciencias Sociales
Centro Universitario Regional Litoral Norte
Universidad de la República
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Departamento de Trabajo Social de la Universidad Tecnológica Metropolitana
Universidad Tecnológica Metropolitana
Chile
Observatorio de Participación Social y Territorio
Universidad de Playa Ancha
Chile
Instituto de Investigaciones Socioeconómicas
Facultad de Ciencias Sociales
Universidad Nacional de San Juan
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