Plataforma para la Promoción de Programas de Posgrado

Información General

Director/a: Claudia Piedrahita Echandía
Modalidad: Presencial Estructurada
Duración: 2 años
Correo Electrónico: [email protected]
Web: www.udistrital.edu.co
Teléfono: (57-1) 323-8400 ext 6313

Programa Académico

ORÍGENES DEL PROGRAMA:

El proyecto curricular de Maestría en Investigación Social Interdisciplinaria tuvo su origen en el año de 1996, como una propuesta de formación postgradual liderada por docentes de diferentes proyectos curriculares de la Facultad de Ciencias y Educación de la Universidad Distrital Francisco José de Caldas, en particular de Ciencias Sociales y Lingüística. De este modo, teniendo en cuenta algunas de las transformaciones más relevantes en el conjunto de las ciencias humanas y sociales, como la redisposición epistemológica en torno a las cuestiones del lenguaje, la crítica a los imaginarios y representaciones históricas de las cuestiones sociales, las subjetividades y la relación entre conocimiento, poder y política, la propuesta de Maestría se dirigió a retomarlas en una de sus consecuencias más evidentes: la urgencia de una reforma del pensamiento social que involucrara el tránsito de las indagaciones disciplinares y multidisciplinares a las interrogaciones interdisciplinares.

La maestría desde sus inicios se constituye en un espacio de encuentro y reflexión interdisciplinaria sobre la realidad social, dada desde diferentes disciplinas humanas y sociales, como son la antropología, sociología, historia, lingüística, psicología, ciencia política, economía y semiótica y de cara a una pregunta general que da origen al proyecto académico: ¿Cómo investigar y construir conocimiento social a partir de la compleja realidad cultural colombiana?

Entre las tendencias de orden conceptual que contribuyeron a gestar el proyecto interdisciplinario de maestría, se destaca la crisis epistemológica y metodológica de las Ciencias Sociales, surgida entre las décadas del 70 y el 90 del siglo XX que condujo a una visión más abarcadora de lo social y al debilitamiento del enfoque binario-disyuntivo, fragmentado y objetivado. Coherente con esta postura se entiende que la crisis no está referida a la posibilidad de constituir conocimiento social, sino a la forma disciplinar de representarse lo social y a las lógicas de reducción y disyunción utilizadas para pensar este campo.

En este sentido, aunque la propuesta interdisciplinar de la maestría tiene como punto de partida la fortaleza de las disciplinas, transita hacia la configuración de un tejido que no emerge desde las categorías teóricas propias de cada disciplina, sino desde las comprensiones que territorializan y desterritorializan lo social, constituyendo nuevos ámbitos de sentido que emergen desde las líneas de investigación. Se establece entonces un doble movimiento de distinción y conjunción que permite:

• Diferenciar trayectorias teóricas, metodologías, campos de estudio y problemas de cada una de las líneas recogidas en el proyecto curricular,

• Generar un diálogo entre las líneas que da lugar a un tejido interdisciplinar

• Evidenciar un pensamiento autoreflexivo y reticular, respecto de una realidad social que es compleja y multidimensional.

• Asumir una práctica interdisciplinaria que supone una actitud transdisciplinar, o sea, la emergencia de una subjetividad que le permita al estudiante cruzar fronteras disciplinarias, construir puentes, crear vasos comunicantes o escuchar seriamente lo extraño posicionándose ante los márgenes de lo social.

Finalmente se trata de establecer que la investigación a partir del rescate de narrativas, memorias y experiencias que aluden a un pensamiento que difiere de la racionalidad analítica, se convierte en un compromiso de orden epistemológico y político al interior de la propuesta de maestría; no se trata simplemente de nombrar narrativas en su existencia singular, simbólica y cotidiana, sino interrogarlas en su relación con los imaginarios y los discursos, con la dominación y la exclusión, con la constitución de subjetividades múltiples y con el poder y la política.


OBJETIVO: La formación interdisciplinaria en las ciencias sociales

La maestría plantea una forma de investigación que rompe las fronteras disciplinarias tradicionales y los monopolios del conocimiento, para entrar en una dinámica de construcción de nuevas comunidades de investigadores agrupados por problemáticas surgidas en el entorno cultural y derivadas de los nuevos ordenamientos mundiales y locales y de los actuales movimientos sociales. Se busca “abrir la ciencia social” (Wallerstein, 1995), a la construcción de un discurso interdisciplinario que dé cuenta de la multiculturalidad, la interculturalidad y la pluralidad de visiones del mundo, rompiendo con propuestas ideológicas imbricadas en lenguajes y sistemas teóricos que establecen individuos y grupos que son “otros” y que se encuentran en una relación de exclusión respecto de aquellos sujetos y colectivos que aparecen como legítimos en apoyo a la institucionalidad social.
Lo interdisciplinario se refiere, no solamente al establecimiento de canales de diálogo entre las disciplinas existentes conducentes a una forma de conocimiento que supera la separación artificial entre los ámbitos propios de la interacción social y las disciplinas que enfrentan separadamente los distintos elementos políticos, económicos, culturales, humanos, históricos, éticos y estéticos que conforman la vida social humana; hace relación también al multilingüismo que debe existir en las ciencias sociales y que permite, finalmente, trascender los limites ideológicos impuestos desde las significaciones conceptuales propias de la racionalidad instrumental. Es así como se habla de un discurso multidimensional que permita “captar lo que está tejido en conjunto” (Morin, 2001) y superar la abstracción presente en formas de investigación encerradas en sí mismas que impiden la contextualización y el pensamiento relacional.

Ahora, poner el acento de la ciencia social en lo complejo, lo particular y lo multidimensional, no reduce de ninguna manera la propuesta de validez de la ciencia social. Se asume que ésta debe aportar un ordenamiento del mundo, así sea transitorio e incierto. Es evidente que la ciencia al asumir un horizonte creativo, debe aprovechar todo aquello que despierte la originalidad, el disenso, la ruptura, en lugar de negar campos de conocimiento por considerarlos irrelevantes o poco científicos. Sin embargo, esto no implica que se abandone la exigencia de construir sistemas generales desde donde interpretar la experiencia social.

A partir de este enfoque inter, y aún transdisciplinario en la investigación social, se busca la construcción de un discurso crítico que englobe la relación entre cultura-política-sociedad y agencie nuevas interpretaciones sobre la transitoriedad del poder, la identidad y la irrealidad de las actitudes monolíticas y los fundamentalismos, presentando nuevas interpretaciones que, como plantea Foucault, darían cuenta de nuevos regímenes de verdad, de nuevas relaciones Saber-Poder. Igualmente, se busca la reconstrucción de procesos implicados en la construcción de nuevas identidades sociales y en la aparición de conflictos políticos de dominación y subordinación, a partir del abordaje de un conocimiento social fundamentado en un “universalismo pluralista” (Wallerstein, 1995) que aunque establece claramente los términos para la traducción y la discusión intelectual, admite la coexistencia de interpretaciones diversas implícitas en un mundo incierto y complejo.
Lo universal remite a una visión pluralista que articula, cada vez más, realidades del espectro social, proceso que permite establecer un diálogo con múltiples visiones del mundo que no siempre están comprendidas en las disciplinas tradicionalmente delimitadas, haciendo confluir en un espacio de dominio interdisciplinario, los saberes e interpretaciones antes alejados de las ciencias, como son el arte, la creatividad, lo popular, las tradiciones, la religión, los mitos, saberes que hacen parte estructural de las culturas del mundo.

En este panorama de investigación, la cultura se asume como un entramado de significaciones en donde convergen lo étnico, lo popular, lo político, el género, la clase, lo estético, entre otros; sin embargo, esta convergencia se percibe como campo de confrontación simbólica, de lucha por el control de significados y de negociación del poder social, mediado por procesos de exclusión, diferenciación y representación que producen y reproducen significados y relaciones sociales a nivel local, nacional, transnacional y global.

De este modo, la interpretación de las culturas particulares, implica una reinserción del tiempo y el espacio como “variables constitutivas de los análisis y no sólo como realidades físicas invariables dentro de las cuales existe el universo social” (Wallerstein, 1995), de tal manera que sólo aparece conocimiento válido sobre lo social, cuando se presentan múltiples perspectivas culturales que involucran posturas diferenciadas de minoría, provenientes de movimientos minoritarios que habitan tiempos y espacios particulares.

En este marco de comprensión las perspectivas, interdisciplinarias y transdisciplinarias se hacen pertinentes. De esta manera pensar el currículo en sus múltiples relaciones requiere un proceso por niveles en el que articulando disciplinas, saberes, contextos y praxis, sea posible preservar el sentido de memoria y tradición de la universidad con el carácter móvil de los desafíos locales que deje lugar a asumir las contradicciones y las incertidumbres de un proyecto como el de la maestría en investigación social interdisciplinaria.

• Ubicación crítica y reflexiva de frente a sus respectivos campos disciplinares como premisa para la apertura interdisciplinaria. Esta competencia disciplinar está sustentada en el trabajo conjunto del área de fundamentación epistemológica y de las líneas de investigación.

• La generación de propuestas de investigación consecuentes con la construcción de los fenómenos sociales en el orden constitutivo del lenguaje. Esta competencia epistemológica está sustentada privilegiadamente en el trabajo del área de fundamentación.

• La construcción de sistemas conceptuales rigurosos (sujetos a un estado del arte), abiertos (dispuestos a la interacción disciplinar) y creativos (acordes a la especificidad de los proyectos de tesis). Esta competencia metodológica está sustentada privilegiadamente en el trabajo de las líneas de investigación, que deben ejercer la vigilancia de los proyectos de tesis no en función de temáticas sino de los andamiajes conceptuales que interpone cada uno de ellos.

• La adopción argumentada de estrategias de investigación empírica flexibles, acordes con los sistemas conceptuales. Esta competencia empírica está sustentada en el trabajo conjunto del área de fundamentación y de las líneas de investigación.

• La producción rigurosa de resultados de investigación, atendiendo los diversos géneros de la investigación social. Esta competencia narrativa está sustentada en el trabajo conjunto del área de fundamentación y de las líneas de investigación.

Teniendo en cuenta lo anterior, el área de fundamentación y las líneas de investigación deben garantizar en todas sus ofertas sus aportes a los diferentes componentes de la Maestría y su compromiso con las distintas competencias que ésta exige a sus formados. Por tanto, en cada uno de los programas de los cursos que el área y las líneas ofrecen debe aparecer explícito el componente sustantivo que pretenden afianzar y las competencias que pueden promover en sus estudiantes inscritos.