Feria virtual sobre la obra y el pensamiento de Paulo Freire en el siglo XXI: [Jairo Castillo Cortés]

 Feria virtual sobre la obra y el pensamiento de Paulo Freire en el siglo XXI: [Jairo Castillo Cortés]

Postulante: Jairo Castillo Cortés
País: Colombia
Institución u Organización: Universidad del Cauca
Categoría: Jóvenes de 25 a 35 años


REFLEXIONES A PARTIR DEL PENSAMIENTO DE PAULO FREIRE A 100 AÑOS DE SU NACIMIENTO Y VIGENCIA

Preguntas problematizadoras: 

– ¿Qué situaciones del contexto influyeron en el pensamiento de Freire?

– ¿Qué acontecimientos de la vida de Paulo Freire influyeron en su pensamiento? 

– ¿Qué nos dice Freire en el contexto actual?

Por JAIRO CASTILLO CORTÉS

Estudiante de Semestre I de la Especialización en Educación Comunitaria

Universidad del Cauca

A propósito de conmemorarse en este año (2021) el centenario del nacimiento de Paulo Freire y con base en el libro de Carlos Rodrigues Brandao, “PAULO FREIRE, EL NIÑO QUE LEÍA EL MUNDO” (2018) quisiera hacer un aporte reflexivo en torno a tres preguntas:

  1. ¿Qué situaciones del contexto influyeron en el pensamiento de Freire? 

En su infancia Paulo Freire fue un niño que tuvo mucho contacto con la naturaleza, vivía en una casa grande, donde había árboles y animales. Casi que al leer el texto de Rodrigues Brandao evocamos el Emilio de Rousseau, pues se trata de una educación en contacto directo y cercano con la naturaleza, un aprendizaje por descubrimiento, un aprendizaje significativo en tanto involucra los sentidos, los sentimientos y las emociones para aprender al aprehender con todos los seres de la naturaleza.

En el texto nos permite ver la importancia del contacto y el aprendizaje significativo como un aprendizaje por contacto: contacto con los objetos, contacto con la naturaleza, contacto con las personas, contacto con la cultura;  seguramente a partir de todos estos contactos Paulo Freire, años más tarde, llegó a la conclusión de la importancia del diálogo en la educación y elaboró una metodología “dialógica”, sobre la base de que a los seres humanos nos gusta aprender y que siempre estamos aprendiendo y por ende dialogando.  

A través de la vida de Paulo Freire podemos reconocer la experiencia de cada uno de nosotros, pues todos a través de nuestra vida pasamos por diversos momentos o experimentamos diferentes situaciones: alegrías, tristezas, triunfos, fracasos, pérdidas… todo ello va configurando la persona que somos. Como cualquier latinoamericano, Paulo Freire no la tuvo fácil pues de niño aguantó hambre durante la crisis mundial del 29, fue un niño que inició el bachillerato en situación de “extra-edad” y cuando solo tenía 10 años tuvo que sufrir la pérdida de su padre.

Entonces con Paulo Freire podemos ver como el contexto influye, indiscutiblemente deja huellas, pero no determina exactamente el tipo de persona que vas a ser o en quien te vas a convertir. Probablemente a partir de su propia experiencia, Paulo Freire llegó a la conclusión de que siempre hay oportunidades para cambiar o para mejorar las cosas y por eso su propuesta es una pedagogía de la esperanza. 

Esa esperanza también está dada en Paulo Freire por su profundo agradecimiento y reconocimiento a la labor de las y los docentes, y en tal sentido, se destaca cómo, pese a las situaciones difíciles, los niños siempre están presto a aprender de sus profesores. En Paulo Freire reconocemos la figura del profesor o la profesora como un(a) sembrador(a) de esperanzas, no solo de esperanzas en el futuro, sino también esperanzas en el presente, pues el aprendizaje es alegría, es disfrute, es asombro y es también toma de conciencia de las dificultades, de las carencias, pero no para darse por vencido o para caer en el fatalismo o el pesimismo,  sino para buscar transformar las cosas, sobre el presupuesto de que la educación transforma a las personas y a su vez las personas pueden transformar el mundo. 

  1. ¿Qué acontecimientos de la vida de Paulo Freire influyeron en su pensamiento? 

Lo que más sorprende de la biografía de Paulo Freire es eso que hoy en día se ha dado en llamar “resiliencia” o sea la capacidad de recuperación frente a los problemas y la superación de las crisis; pues como se menciona en el libro, Freire tuvo todas las condiciones necesarias para haber fracasado en la vida: niño huérfano en tiempos de crisis mundial, estudiante “extra-edad”, desterrado por revolucionario, incomprendido por su pensamiento demasiado “alternativo” o progresista en tiempos de dictaduras;  pero queda claro que como tal no hay un determinismo cultural o incluso familiar que impida que un hombre o una mujer, con los talentos necesarios, una gran determinación y la conciencia de su propia condición no pueda encontrar la forma para redimirse; y en Freire esa redención y esa emancipación de las condiciones dadas o del “status quo” se llama EDUCACIÓN POPULAR. Es decir que Freire frente a las condiciones de exclusión o marginación que él experimentó en carne propia contrapone o, mejor dicho, propone un método, un camino, una alternativa de solución. En ese sentido, Freire no es solo un teórico, él creó y puso en práctica el Método Paulo Freire para aprender a leer y escribir, pero entendiendo que para transformar personas hay que lograr que éstas interpreten el mundo de una manera diferente, hay que hacer que vean el mundo con nuevos ojos, con sus propios ojos, con una mirada creativa y propositiva de su propia realidad, que encuentren su “inédito viable” o el camino acorde con sus propias posibilidades. Entonces, hay que lograr que las personas tengan acceso a la educación y que reconozcan que hay mejores formas de educación a partir del diálogo y la comprensión del otro.

En tal sentido, lo que más destaco de la figura de Freire es que los acontecimientos de su vida le permitieron entender a los excluidos, a los marginados, a los pobres, a los humildes a partir de su propia experiencia de vida y que a su vez pudo llegar a la conclusión de que las cosas se pueden cambiar para mejorar.  Por eso es fundamental la PRAXIS, la correspondencia entre la teoría y la práctica y que la práctica puede llevar a fundamentar una teoría; como también que, detrás de toda práctica hay una teoría, así esta no sea develada o no se tengan CONCIENCIA de ella incluso por parte de los propios involucrados. De allí la importancia de la educación como una praxis, una práctica fundamentada en la teoría, en la reflexión y al mismo tiempo una reflexión sobre las propias prácticas y sobre las prácticas con los otros, es decir una toma de conciencia.

  1. ¿Qué nos dice Freire en el contexto actual?

Paulo Freire nos hace caer en la cuenta de que leemos el mundo a partir de nuestra propia cultura, es decir, que la cultura es una forma de leer o interpretar el mundo. Desde este punto de vista, hoy en día nos hemos dado cuenta de que estaban equivocados los llamados “conquistadores” o invasores que llegaron a América hace más de 500 años, pues aquí también existían culturas y hoy en día queremos retornar a ellas para entender cómo podemos tener una mejor relación con la naturaleza e incluso cómo podemos mejorar las relaciones entre los seres humanos. 

Entonces no solo leemos libros, también podemos leer una huerta, si tenemos conocimientos sobre las plantas o podemos leer el sol y la luna si tenemos conocimiento sobre sus fases y los efectos de estas en la naturaleza. También esto implica que hay diversas y variadas formas de leer el mundo, y que cada cual ve o lee a partir de lo que sabe. Probablemente aprender un saber, adquirir nuevos conocimientos u obtener un título profesional es aprender a ver y leer el mundo de una cierta manera en particular.

También podemos aprender a leer las emociones, hay un lenguaje de las emociones y a partir de ese lenguaje podemos entender mejor nuestra forma de ser y la de los demás; lo cual resulta fundamental en un mundo desquiciadamente violento, egoísta y en donde nos han hecho creer que nuestro bienestar se contrapone al bienestar los demás o que la infelicidad de otros puede ser nuestra felicidad.

Entonces en el texto se muestra la importancia o centralidad de la lectura en el pensamiento de Paulo Freire, pero no simplemente la lectura como el acto de leer libros, sino como algo más extenso y más profundo, la lectura como el acto de interpretar el mundo y entender al otro en sus diferentes dimensiones, roles o estados de ánimo; pero fundamentalmente entenderlo como otro igual a mí, como un semejante o incluso entenderlo en sus diferencias, pero con una esencia fundamental como ser humano, como un ser vivo o simplemente como un ser que tiene tanto derecho a existir como lo tengo yo, lo cual se aplica a los animales y demás seres de la naturaleza.

En Freire encontramos la lectura como un acto de «perfectibilidad», es decir, como un medio para ser mejor, mejor ciudadano, mejor profesional, mejor persona; también la lectura como un proceso de cambio o transformación personal, como un acto de concientización o toma de conciencia, de lo que somos y de lo que podemos ser y hacer. Pues en el pensamiento de Freire reflexión y acción son indisolubles, el saber no se puede entender sin el hacer y viceversa. Entonces leemos para transformarnos y al transformarnos de alguna manera o en alguna medida transformamos también nuestro entorno, nuestro mundo.

Es por eso que Freire habla de la «palabra-mundo», la interpretación del texto a partir del contexto, pero también la palabra como la reflexión e interpretación y el mundo como el escenario o el ámbito para la acción. Entonces el leer a Freire es un llamado a la coherencia, a la correspondencia entre nuestras palabras y nuestras acciones. Es un llamado a la autorreflexión, un llamado a la concientización, primero la concientización propia, para saber si nuestras palabras se corresponden con nuestras acciones. Es también un principio de responsabilidad o de ética personal y profesional, antes de cambiar a otro y para influir en otro, primero hay que demostrarlo con el ejemplo, con las acciones, pues nuestras actuaciones “hablan”, comunican, dicen los que somos, lo que pensamos y hasta lo que sentimos. Para volver al ejemplo de los conquistadores o invasores, sus acciones demostraban un profundo desconocimiento e incluso desprecio por la cultura de los pueblos originarios de América; por eso negaron la cultura aborigen e impusieron las leyes, creencias y rituales del “hombre blanco”. Impusieron un único idioma “oficial” o “castizo”, al imponer esas palabras, casi que extinguieron las culturas originarias de América, al crear el llamado “nuevo mundo” intentaron acabar con el mundo milenario de los indígenas americanos.

En Paulo Freire encontramos un verdadero “hombre de mundo”, un hombre universal, por todas las peripecias que tuvo que pasar, por salir exiliado de su propio país y de algunos otros de Latinoamérica y el mundo. Pero fundamentalmente por su pensamiento tolerante y de reivindicación de los derechos de las minorías, de los excluidos y los marginados. En un contexto como el actual, en donde ser líder social es de alto riesgo, pero en donde cada vez más vemos cinturones de miseria, exclusión, racismo de todo tipo, empobrecimiento general de la población, crisis humanitarias por los migrantes que huyen debido a la desesperanza en sus propios países, corrupción al más alto nivel y una juventud que se levanta desesperada y exige cambios inmediatos. En un contexto así, el pensamiento de Paulo Freire resulta esperanzador además de pertinente, pues para Freire toda acción educativa es política en tanto se alía o bien con el cambio o con el “status quo”. Entonces se hace necesario un cambio, tomar nuevos rumbos, hacer nuevas propuestas, de tal forma que las cosas no sigan igual. Como lo diría el propio Freire, necesitamos más y mejor educación, para entender nuestro mundo, para tomar conciencia de a dónde hemos llegado y por qué hemos llegado a este punto. Pero fundamentalmente para tomar conciencia de lo que somos y de lo que podemos llegar a hacer para cambiarnos a nosotros mismo y en el proceso también poder cambiar el mundo.

BIBLIOGRAFÍA

Rodrigues Brandao, C. (2018). Paulo Freire: el niño que leía el mundo. Una historia de personas, de letras y de palabras. Bogotá D.C.: Ediciones desde abajo.