Feria virtual sobre la obra y el pensamiento de Paulo Freire en el siglo XXI: [Alejandra Valentina Soriano Soriano]
Postulante: Gonzalez Moto Ximena | Pérez Fernandez Cristian Jesús | Soriano Soriano Alejandra Valentina
País: México
Institución u Organización: Benemérita Universidad Autónoma de Puebla
Categoría: Jóvenes de 25 a 35 años
Carta para Freire.
Querido Paulo:
Después de 24 años de haber fallecido tus obras siguen causando impacto y tal vez es algo que tú no te imaginabas, pues si nos basamos en todo lo que tuviste que pasar es impresionante el hecho de que tus textos hoy en día se lean, analicen y se apropien desde las experiencias que tú has vivido, obviamente se hacen modificaciones y adaptaciones para llevar estas reflexiones a un contexto más actual.
Somos dos alumnas y un alumno de la licenciatura en Procesos Educativos de la Benemérita Universidad Autónoma de Puebla (BUAP). Actualmente cursamos nuestro séptimo semestre, cursamos la asignatura de educación popular y siendo tú uno de los personajes más influyentes, nos pareció prudente escribirte, para expresar cómo ha sido este proceso de formación, a continuación cada uno se presentará y dirá cómo y/o por quién te conocimos.
Mi nombre es Alejandra Soriano y la manera de conocerte fue a través de tu teoría, por decirlo de alguna manera, pues hice un trabajo de universidad en primer semestre. Te escribo ahora, cuando ya casi finalizó la licenciatura y ya ha pasado tiempo. La primera vez que escuche de ti fue por amigos que han participado en campañas de alfabetización en el Centro Universitario de Participación Social (CUPS), cuyo sistema está basado en tus ideales. La primera obra que leí de ti fue “Cartas a quién pretende enseñar”, en lo personal me gustó el texto, al venir de una familia donde todos son docentes se puede construir una visión de la educación y del mundo un tanto distinto, al resto de la gente. Si bien a la educación la pintan como la maravilla para cambiar el mundo, la realidad es que, este factor no es lo único necesario para lograr ese cambio. Después de experimentar un trabajo como docente de niños de primaria logré adoptar planteamientos tuyos, por ejemplo, que el maestro no solo debe enseñar, pues de igual manera aprende de los alumnos. Trabajé con niños de seis y siete años y en un primer momento, yo tenía ideas de una escuela bancaria, donde el docente está arriba que ellos, pero la realidad fue distinta. Yo no me sentía con el poder o la obligación de ser superior porque donde ellos están yo lo estuve en algún momento, además que en mis tiempos de estudiante hubiera querido que el profesor(a) también pudiera darse cuenta que, nosotros como estudiantes no tenemos tantos conocimientos como ellos, pero sí podríamos aportar a la clase. Si lo pensamos de manera crítica, en esos años de educación formal lo que se pretende es lograr que los educandos sólo sean personas que memoricen el conocimiento dejando de lado el que lo analicen, lo asimilen y en ocasiones, se les priva de desarrollar sus capacidades críticas, pues solo se deben repetir los ideales que se enseñan sin ver que hay de trasfondo, por eso mismo trate de acoplarme y conocer sus contextos para poder lograr un acercamiento menos invasivo.
Mi nombre es Ximena González y yo te conocí cuando ingresé a la preparatoria a mis 16 años. Algunas personas que se dedicaban a alfabetizar, siguiendo tus ideales, nos invitaron a participar en la sierra de Puebla, en ese entonces yo no sabía nada de cómo dar clases o pararme frente a un grupo. Recuerdo que leí un capítulo de Pedagogía del oprimido y me quedé con tantas preguntas acerca de cómo sería la educación ideal, pero mi mayor reto fue estar frente a adultos y enseñarme a decir mi palabra, porque en tus libros está claro que debemos enseñar a la gente a leer su realidad y decir su palabra, pero para yo poder alfabetizar a otros, tuve que alfabetizarme, aprender que no se puede liberar a otros, sin antes liberarme. Han pasado ya cinco años desde esa visita y cada vez comprendo más por qué tus libros le han dado la vuelta a la educación popular, y por qué, en lo personal me han marcado tanto en mi trabajo como alfabetizadora. Porque así como en tu libro Pedagogía de la esperanza nos muestras que siempre ignoramos algo, yo descubrí que ignoraba todo acerca de un diálogo liberador.
Quisiera agradecerte porque a partir de esa experiencia alfabetizadora formé mis convicciones sobre el trabajo comunitario, aprender del poder del diálogo con los otrxs, a creer en la gente y aunque suene a una utopía, a confiar que seguimos construyendo un mundo donde ya no haya espacio para los opresores, y que los oprimidos tomen ese papel e importancia que por años se les ha negado.
Mi nombre es Cristian Fernández y te conocí hace 10 años, a partir del trabajo de alfabetización realizado por el Centro Universitario de Participación Social (CUPS). Este proyecto de educación con adultos, que hoy pertenece a la Benemérita Universidad Autónoma de Puebla, surgió de hace casi 40 años, y es probable que te acuerdes de ese hecho: Te invitaron al Centro Activo Freire, ahí, en esa comida, Aurelio Fernández te contó cómo se hacía esta alfabetización a la que llamamos “por convicción”, y tú, después de escuchar que nos íbamos a las comunidades a vivir, que dábamos clases en verano y de manera voluntaria, en donde la gente pudiera y en el horario en el que pudiera, dijiste “¡Eso es todo!¡Así se hace!”
A partir de hoy, miles de jóvenes como yo te hemos conocido desde tu método de alfabetización, tus lecturas y reflexiones. A partir de esta experiencia, he buscado el diálogo contigo a través de tus textos, y sé que el formato de carta era algo que te gustaba, por lo que pensé que al escribirte una carta podría tener una buena manera de dialogar contigo a través del tiempo.
Los tres como estudiantes ya más críticos y teniendo conocimiento de algunos de tus textos podemos postular ideas de acuerdo a lo que se nos presenta, conocemos; ubicamos y hemos experimentado una educación bancaria, pues en algunos momentos de nuestra trayectoría escolar sólo se nos pide memorizar y sin crear un vínculo del conocimiento con el contexto, o se nos privó de crear ideas propias y, sí las teníamos no se podían expresar pues sólo existía una idea verdadera. Sin embargo, al entrar a contextos más libres pudimos conocer la educación que se denomina como “educación liberadora”, se nos permitió una educación que comprendieramos, ver al educador y al educando como uno sin jerarquía, donde todos aprendemos de todos sin importar el rango.
En el tiempo que te escribimos es 17 de septiembre de 2021 y los contextos políticos, económicos y de salud han cambiado en ciertas cosas pero nos enfocaremos en el último rubro. Han pasado 546 días desde el momento en el que el gobierno dió a conocer que se debía hacer un confinamiento obligatorio por un virus llamado coloquialmente Covid-19, este virus vino a cambiar todos los contextos pues la educación a la que estábamos acostumbrados se vio modificada ya que se debió adaptar a las circunstancias, para eso todos los procesos educativos se tuvieron que acoplar a presentarse de forma on line, al principio fue difícil porque estamos acostumbrados a ir de forma presencial a las clases y si bien, la era en la que estamos es denominada la “era de la tecnología” lo cierto es que todavía hay muchas cosas que no manejamos al 100% o de manera eficaz, y eso que nosotrxs crecimos con las computadoras. Si a nosotrxs se nos dificultó el adaptarnos a estas nuevas modalidades a algunos profesores y profesoras les costó muchísimo más, ya que estaban tan avezados a las modalidades presenciales que todo este cambio fue una adaptación complicada. Como estudiantes dentro del ámbito educativo nos dimos cuenta que había muchos factores que no se tomaron en cuenta para está adaptación y no solo por parte del profesorado, sino que era más “arriba” desde donde nunca se vió el cómo hacer que todos los procesos educativos funcionaran, un ejemplo de esto fue que muchos alumnos no contaban en su casa con algún dispositivo para tomar las clases, el orden jerárquico de la educación bancaria se hizo más obvio, creemos en muchos casos de educandos solo memorizaban los temas pero no los asocian a algo de su contexto real.
Y es que la contingencia sanitaria cambió radicalmente a la educación en cuestión de días. Definitivamente, nadie estaba preparado, por lo que repensar a la educación como acto político en este contexto era totalmente nuevo. Si ya reflexionar sobre el acto educativo presencial, nos llevaba a debates y a posturas encontradas, esta nueva situación de confinamiento nos mostró que había todo un mundo que no habíamos contemplado y que era necesario pensar para reconstruir.
Y también nos dimos cuenta que seguían existiendo esas mismas situaciones de desigualdad de las que tanto reflexionaste, que los opresores reafirmarían, con esta coyuntura sanitaria/social/política/económica, su postura de mantener el mundo determinado, sin posibilidad al cambio, y, evidentemente, sin posibilidad de diálogo.
A pesar de este contexto tan nuevo, tan vertiginoso, pensamos en tus reflexiones, no como un mandato que mágicamente nos darán las soluciones a situaciones de desigualdad y reflexión, sino como una posibilidad de mirar de otra manera la complejidad de la situación que vivimos, pero no sólo llegamos a la reflexión, sino que nos encontramos pensando en las maneras en que actuaremos para poder cambiar nuestro contexto, y, al mismo tiempo, cambiar nosotrxs, porque no es solo el repensar las cosas y que se quedé como un pensamiento o idea si no es el aplicarlo, dependiendo de las circunstancias en las que estemos.
Como punto final nosotrxs queremos agradecerte por tus ideas, pensamientos y textos que dejaste al alcance de quién quiera, pues consideramos relevante informarnos y no hacer un “mantra” sólo con lo que dices, sino más bien, crear ideas propias para poderlas aplicar en nuestro día a día. Ideas que nos sirvan para continuar nuestro proceso formativo, pero también nuestro proceso dialógico con los otrxs, en este quehacer de leer y decir nuestro mundo. Gracias por todo.
Nos despedimos de ti con cariño,
Gonzalez Moto Ximena
Pérez Fernandez Cristian Jesús
Soriano Soriano Alejandra Valentina
Comentario de los/as autores/as
Antes que nada quiero aclarar que somos tres integrantes de equipo: Ximena González Moto de 21 años de edad, Cristian Jesús Pérez Fernández de 27 años y una servidora Alejandra Valentina Soriano Soriano de 21 años.
Preguntas generadoras
- ¿Qué queremos hacer?
Una carta donde expresemos que tanto conocemos de su legado, y las aportaciones que dejó para nuestra cotidianidad.
- ¿Cómo lo quiero hacer?
En un formato escrito de manera digital
- ¿Por qué decidí hacerlo así?
Para poder trabajar de manera cooperativa entre los integrantes del equipo, asimismo todxs podíamos escribir en el momento en que nuestras actividades cotidianas nos permitiera. Otro punto que consideramos fue el pensar que era una buena manera de crear un diálogo con él a través del tiempo.
- ¿En qué formato se va a presentar?
En texto digital
- ¿Por qué elegí este formato?
Consideramos pertinente hacerlo de esta manera pues a él le gustaban este tipo de formatos.