Equidad de Género, Ciudadanía, Trabajo y Familia – México

 Equidad de Género, Ciudadanía, Trabajo y Familia – México

Equidad nace en 1996, en un momento en el que en todo el mundo se estaban moviendo las piezas del tablero: acababan de pasar la Conferencia Internacional sobre Población y Desarrollo en El Cairo (1994) y la Conferencia Mundial sobre la Mujer en Beijing (1995), que colocaron los derechos humanos de las mujeres, la salud sexual y reproductiva y la igualdad de género como temas centrales de democracia y desarrollo. En México, estos debates se encontraban con una realidad marcada por profundas desigualdades, una participación limitada de las mujeres en la toma de decisiones y escasos mecanismos ciudadanos para vigilar las políticas públicas. En ese cruce de contexto internacional y necesidad local, un grupo de feministas decidió crear una organización que fortaleciera a las mujeres como actoras políticas, con capacidades de gestión, negociación y liderazgo para analizar y evaluar las políticas públicas desde la perspectiva de género. Así surgió la organización feminista Equidad de Género: Ciudadanía, Trabajo y Familia A.C.

Desde sus primeros años, Equidad se propuso algo que en ese momento era innovador: ligar de manera explícita la equidad de género con el ejercicio de la participación ciudadana y política. Su objetivo no era sólo “atender” a las mujeres, sino contribuir a una mayor igualdad entre los géneros fomentando que las mujeres ejercieran plenamente sus derechos sexuales y reproductivos, y al mismo tiempo desarrollaran herramientas para seguir, analizar y cuestionar los presupuestos y políticas públicas. La organización entendió muy pronto que hablar de derechos de las mujeres implicaba meterse de lleno en temas como el gasto público, la transparencia, la rendición de cuentas y la democratización de las instituciones.

Al ir consolidándose, Equidad fue definiendo sus grandes líneas de trabajo. El corazón de su acción se fue organizando en tres grandes áreas: políticas y presupuestos públicos con enfoque de género; participación política y empoderamiento económico de las mujeres; y derechos sexuales y reproductivos, incluyendo la defensa del aborto legal. Estas líneas se articulaban siempre con procesos de capacitación, investigación aplicada y generación de propuestas de política pública, de modo que la organización combinaba el trabajo técnico con la formación política feminista.

A partir de finales de los noventa y durante la primera década de los 2000, Equidad se volvió un referente en el campo de los presupuestos públicos con enfoque de género. Junto con otras organizaciones como Fundar y el Foro Nacional de Mujeres y Políticas de Población, impulsó la iniciativa mexicana de presupuestos sensibles al género, que revisaba cómo el gasto público respondía, o no, a los compromisos asumidos por México en El Cairo y Beijing en materia de salud sexual y reproductiva e igualdad. Ese trabajo permitió mostrar que el tamaño del presupuesto, su distribución y sus reglas no eran neutros: podían reproducir desigualdades o contribuir a disminuirlas. A través de investigaciones, manuales y guías, la organización ayudó a que funcionariado, congresos y sociedad civil contaran con herramientas para identificar sesgos de género en el gasto y proponer cambios concretos.

En 2002, Equidad se integró a la Alianza Nacional por el Derecho a Decidir (ANDAR), junto con CDD, GIRE, Ipas y Population Council, desde donde impulsó la histórica despenalización del aborto en la Ciudad de México en 2007 y ha sostenido, hasta la fecha, una fuerte incidencia para avanzar en la despenalización en los estados. Un año después, en 2003, Equidad fundó y comenzó a coordinar la Red por los Derechos Sexuales y Reproductivos en México (DDESER), integrada por mujeres líderes de todo el país y que hoy cuenta con equipos consolidados en 18 estados.

Uno de los hitos de este periodo fue la participación de Equidad en el monitoreo del desvío de 30 millones de pesos del Presupuesto de Egresos de la Federación 2003 hacia el Comité Nacional Pro-Vida, recursos originalmente destinados a VIH/SIDA. Junto con GIRE, Consorcio para el Diálogo Parlamentario y la Equidad, SIPAM, Letra S y Fundar, Equidad documentó el caso, solicitó información a la Cámara de Diputados, revisó cientos de fojas y contribuyó a posicionar el acceso a la información y la transparencia presupuestal como temas inseparables del ejercicio de los derechos de las mujeres. Este episodio ilustra bien cómo la organización fue construyendo un camino que unía feminismo, vigilancia ciudadana y exigencia de rendición de cuentas.

Al mismo tiempo, Equidad trabajaba en otro frente clave: la producción de indicadores y diagnósticos para medir el avance de la equidad de género en México. Un ejemplo emblemático es el “Índice de compromiso cumplido, México 1995-2003”, que evaluaba el grado en que el Estado mexicano estaba cumpliendo sus compromisos internacionales en materia de igualdad, con base en la Plataforma de Acción de Beijing, la Conferencia de El Cairo y otros marcos. Este tipo de herramientas permitió que organizaciones y legisladoras contaran con evidencia concreta para cuestionar rezagos, impulsar leyes y dar seguimiento a políticas públicas.

Con los años, la organización fue ampliando su campo de trabajo más allá del ámbito estrictamente federal. Empezó a colaborar con gobiernos estatales y municipales, a diseñar módulos y manuales de capacitación para instituciones públicas, y a acompañar la transversalización de la perspectiva de género en diferentes sectores, especialmente en salud, población y desarrollo social. Su experiencia se sistematizó en numerosas publicaciones, manuales y guías que muestran cómo se puede llevar la teoría del enfoque de género al terreno concreto de los programas, las reglas de operación y los presupuestos.

En paralelo, Equidad fue fortaleciendo su trabajo de formación de liderazgos de mujeres y participación política. Desde sus orígenes ha apostado por capacitar a mujeres de distintos sectores —organizaciones comunitarias, juventudes, sindicatos, funcionarias, liderazgos locales— para que puedan incidir en la agenda pública. En esta dimensión, la organización ha desarrollado campañas de educación ciudadana, procesos de formación en derechos sexuales y reproductivos, acciones contra la violencia hacia las mujeres y acompañamiento a mujeres que participan en espacios de decisión, siempre con una lectura feminista de la democracia y el Estado de derecho.

Con el paso del tiempo, Equidad dejó de ser una organización “joven” y se consolidó como un actor con más de 20, y luego más de 25 años de experiencia. Su trayectoria la llevó a trabajar en estrecha colaboración con instituciones como el Instituto Nacional de las Mujeres, secretarías de Estado, congresos locales y federales, así como con universidades y organismos internacionales. Al mismo tiempo, mantuvo un pie firme en el movimiento feminista y en redes regionales, participando en espacios como la Articulación Feminista Marcosur y en coaliciones que impulsan justicia económica, justicia ecológica, derechos sexuales y reproductivos y sistemas integrales de cuidados. Su intención desde el origen ha sido “transformar y mejorar nuestro mundo”, promoviendo la igualdad de género para construir sociedades más equitativas.

En el escenario internacional, Equidad fue ganando reconocimiento como organización experta en transversalización de la perspectiva de género. Sus aportes en materia de presupuestos sensibles al género, acceso a la información, transparencia y control ciudadano han sido retomados en publicaciones de organismos internacionales y en procesos de formación en otros países de América Latina. Hoy la organización forma parte de espacios multilaterales y redes globales, como la Alianza Global por los Cuidados, y participa en debates sobre políticas fiscales con enfoque de género, justicia económica de las mujeres y modelos de desarrollo sostenibles.

A nivel actual, documentos institucionales recientes describen a Equidad como una organización feminista que promueve la igualdad entre mujeres, hombres, todas las diversidades y el Estado de derecho mediante el impulso de políticas públicas con enfoque de género, el fortalecimiento de los liderazgos y la participación ciudadana de las mujeres en todos los ámbitos de la vida política y social. Su visión es la de una sociedad democrática con amplia participación ciudadana, donde las personas puedan decidir sobre su vida dentro de un Estado de derecho con instituciones que integren transversalmente la perspectiva de género. Sus objetivos prioritarios incluyen fortalecer el ejercicio de los derechos sexuales y reproductivos, prevenir y atender las violencias contra niñas, adolescentes, jóvenes y mujeres; impulsar el trabajo y la economía sustentable como eje articulador de la vida cotidiana; reconocer y redistribuir el trabajo de cuidados y no remunerado; promover la justicia ecológica; y consolidar la participación política y el empoderamiento económico de las mujeres en todo el país.

Así, la historia de Equidad de Género: Ciudadanía, Trabajo y Familia A.C. puede leerse como la historia de una apuesta sostenida: partir del impulso que dieron El Cairo y Beijing, crear una organización feminista que colocara la igualdad en el centro de la democracia mexicana, y, a lo largo de casi tres décadas, hilar presupuestos, leyes, campañas, diagnósticos, procesos de formación y alianzas para que los derechos de las mujeres se traduzcan en cambios concretos en las instituciones y en la vida cotidiana. De una pequeña organización fundada en 1996 para fortalecer las capacidades de las mujeres para entender y transformar las políticas públicas, Equidad se ha convertido en un referente nacional e internacional en temas de género, ciudadanía, trabajo y familia, y sigue construyendo, día con día, esa “historia de una causa” que hoy forma parte fundamental de la memoria y el presente del movimiento feminista en México.


Integrantes:

Adriana Patlán – Directora General de Equidad de Género

Patricia López – Directora de Derechos Sexuales y Reproductivos y Violencias

Erika Yamada – Coordinadora de Desarrollo Institucional

Laura H. Esquivel – Coordinadora de Innovación y Aprendizaje

Emilia Reyes – Directora de Políticas y Presupuestos para la Igualdad y Desarrollo Sustentable

Enlace: Isabela Boada Guglielmi
Contacto: [email protected]


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