Declaraciones y comunicados

Declaración del Grupo de Trabajo CLACSO  Salud Internacional y soberanía sanitaria, en respuesta a una epidemia de violencia y racismo colonial desatada a sangre y fuego en territorio boliviano

El Grupo regional de Salud Internacional y soberanía sanitaria de CLACSO (Consejo Latinoamericano de Ciencias Sociales) manifestamos nuestra profunda condena y preocupación por la creciente pedagogía de la crueldad en la crisis social, sanitaria y de protección de derechos humanos a partir del Golpe de Estado en Bolivia.

La ruptura del orden democrático en el Estado Plurinacional de Bolivia es un nuevo Golpe de Estado en la región latinoamericana y caribeña que afecta el vivir bien y salud colectiva del pueblo boliviano; y se transforma en una amenaza como caso testigo para la paz, democracia y estabilidad regional.

 El entramado conjugado en la sublevación de las fuerzas policiales, militares, parapoliciales, iglesias y sectores urbanos de determinadas clases sociales y una geopolítica del poder panamericano y eurocéntrico;  fueron el centro de operaciones y los grupos de tareas que actúan entre el accionar racista colonial y el silencio cómplice.

 En este sentido, las/os investigadores/as, instituciones y centros miembros que integran el GT manifestamos:

1. La cruenta represión, persecución, hostigamiento y denigración humana sobre los movimientos populares de las naciones y pueblos indígenas-originarios-campesinas y de mujeres; de dirigentes sindicales, gestores públicos y del partido político de Gobierno, que se cuenta en muertes violentas y heridos, resulta un espiral de violencia inusitada en reedición de un fascismo radical y colonial.

 2. Repudiar el apoyo silencioso colonial del entramado del sistema internacional de cooperación al “desarrollo” y del panamericanismo regional expresados en sus organismos internacionales(Ej: agencias de cooperación internacional, Organización de Estados Americanos-OEA, OPS-OMS, Unión Europea, otras), la geopolítica de poder de Estados Unidos y sus aliados en la región y de las mentadas Organizaciones No Gubernamentales Internacionales del Norte(ONGN); que durante todo el año están dando lecciones democráticas, definiendo crisis humanitarias regionales y profesando la “gramática” de los Derechos Humanos en clave liberal occidental, pero frente al más cruento golpe de Estado de los últimos años que afecta la salud física y salud mental como los riesgos de vida de la sociedad boliviana mantienen su total silencio, incluso justificando al Gobierno de facto y la represión etnocida en el país.

Un silencio que parte del mentado truco de ilusionismo de hacer creer que ese Norte global respeta y entiende los derechos humanos liberales y el humanitarismo como “universal” de todos los pueblos, cuando reproducen la misma hipocresía de siempre (diríase que constitutiva) de invocar los derechos humanos para legitimar prácticas que pueden ser consideradas violaciones de los derechos humanos según el libreto del Centro Norte. Y que sus diplomacias y gestores operativos hasta lo creen e intentan profesar con denodado esfuerzo su «neutralidad». 

 Lo cual marca más evidente que nunca que el discurso de los derechos humanos y la ayuda humanitaria no es una acción solidaria, transformadora y crítica de cambio social. En realidad, opera como una gramática despolitizada, tecnocrática y reproductora de un sistema mundo colonial, capitalista, patriarcal y modernizante.

Este discurso dominante de los derechos humanos y ayuda humanitaria “a la carta” es el que opera en el caso de Bolivia, donde personajes de todo tipo del Norte y del Sur (en su colonialismo interno)  intentan “opinar”, “utilizar voces bolivianas”, es decir, “justificar” un Golpe de Estado a sangre y fuego ajustado a las políticas liberales, a la teoría del desarrollo capitalista y a sus diversas metamorfosis (liberal, socialdemócrata, fordista dependiente, posfordista, fordista periférica, corporativa, estatal, neoliberal), a ciertas lecturas partidarias coyunturales de conveniencia y también a un colonialismo metamorfoseado que se reproduce incesantemente.

3. Denunciamos la persecución incluso con quema de su casa de la ministra de salud de Bolivia, de las amenazas a la vida del propio equipo del Ministerio de Salud de Bolivia y de salubristas de medicina social bolivianos/as que llevaban adelante por primera vez en la historia la universalización de la atención sanitaria desde una perspectiva intercultural a través de un Sistema Único de Salud en el país

4. Rechazamos la persecución y detención arbitraria de la jefa de la Brigada Médica Cubana en Bolivia que según el canciller de Cuba quedó detenida en la Embajada de Estados Unidos en Bolivia, y la cárcel de 4 profesionales de salud pública cubanos, entre los más de 700 en el país, que realizaban cooperación técnica sanitaria Sur Sur y que hoy corren riesgo su libertad y vida.

5. Rechazamos la persecución que progresivamente comienza a establecerse sobre los equipos médicos/as SAFCI (Modelo de Salud Familiar, Comunitario e Intercultural), modelo de cuidado integral que puso en el centro la salud intercultural, la comunidad y la naturaleza por sobre los establecimientos hospitalarios, los medicamentos y las tecnologías sanitarias. Hoy estos profesionales SAFCI comenzaron a ser amenazados en diversos departamentos por las corporaciones médicas liberales que nunca aceptaron la ruptura con la biomedicina occidental asistencial, el complejo médico industrial farmacéutico y la mercantilización.

6. Exigimos el respeto y la garantía del derecho universal a la salud de toda la población boliviana sin discriminación ni persecución por sus ideas políticas, su etnia, su género. Desde nuestra mirada de salud internacional sur sur, exigimos al sistema de Naciones Unidas que interceda con el Gobierno de facto de Bolivia de las fuerzas armadas y policiales para garantizar el pleno acceso a la atención médica de las/os manifestantes heridos y en riesgo de vida en los servicios de salud pública del país tanto en Hospitales y centros asistenciales sin persecuciones ni detenciones arbitrarias dentro de los establecimientos sanitarios, y terminar cualquier ataque represivo a las manifestaciones y movilizaciones de movimientos indígenas-originarios-campesinos y sindicales en contra del Golpe. La reciente matanza en Cochabamba es un camino gravísimo y posiblemente un delito de lesa humanidad perpetrado por el Estado de facto.

7. Queremos transmitir con claridad tanto a las representaciones del eurocentrismo y panamericanismo colonial del Norte global como a sus instituciones, organismos y ONGs, que frente a larga historia de golpes de Estado y represiones en América Latina y Caribe, en especial en este caso contra los pueblos indígenas-originarios de Bolivia, su accionar y respuesta marcará su devenir en Latinoamérica y el Caribe y con las Naciones del Abya Yala. No olvidaremos ni perdonaremos.

Convocamos a las instituciones y centros universitarios especialmente de salud colectiva y medicina social de Latinoamérica y el Caribe, a las organizaciones y movimientos sociales por el derecho a la salud y actores populares del continente en incrementar las estrategias de solidaridad regional con las protestas y luchas sociales del pueblo boliviano.

#NOALGOLPE  #SOLIDARIDADCONBOLIVIA 
Para adhesiones a: 
gtsaludinternacionalclacso@gmail.com