Declaraciones y comunicados

Los incendios en Amazonía son crímenes políticos de Bolsonaro y la acción es urgente

Declaración del Grupo de Trabajo CLACSO Ecología política (Español)

Las recientes imágenes que circulan por el mundo sobre los incendios en la Amazonía, y también en el Pantanal, el Cerrado y el Chaco, así como las nubes de humo sobre la ciudad de São Paulo, no son casualidades climáticas, sino resultado del avance del neoextractivismo y la deforestación voraz intensificada por las políticas criminales del gobierno de Bolsonaro. Este gobierno está malversando la legalidad estatal para impulsar desde allí una política delincuencial contra los Derechos Humanos y los Derechos de la Naturaleza más básicos. La gigantesca frontera de fuego que está arrasando la Amazonía constituye uno de los capítulos más aberrantes de sus crímenes políticos y merece el más urgente y activo repudio de toda la comunidad internacional.

Desde la campaña electoral del año pasado, Bolsonaro apoya milicias, terratenientes, madereros, mineros ilegales y todos aquellos que tienen interés en el saqueo de los recursos naturales; con su apoyo, propicia los crímenes ambientales, la violencia contra líderes y lideresas campesina/os, indígenas y ambientalistas, y también la impunidad de esos crímenes.

Las primeras medidas de gobierno desde que asumió el poder se dirigieron a suprimir las reglamentaciones ambientales y los derechos de los pueblos indígenas. Asociado a un discurso explícitamente racista, desde sus lives en Facebook, incentivó a grupos de interés asociados con prácticas delictivas con promesas de legalizar la minería y las plantaciones de monocultivo de soya dentro de los territorios indígenas. En el gobierno de Bolsonaro sus ministros sistemáticamente persiguen a los funcionarios y agentes de fiscalización, al mismo tiempo que cortan los fondos para las operaciones que cumplen la ley, por ejemplo recortando presupuesto a la policía federal y al órgano de protección ambiental. 

Pesquisa Espacial (INPE, que Bolsonaro ha atacado con acusaciones de fakenews, censura e intervenciones políticas) registra más de 72,8 mil incendios en lo que va del año; lo que significa un aumento de 83 % respecto a los incendios del año pasado, después de un aumento de 278% en la deforestación en el mes de Julio, y una disminución de 30% de las multas por la agencia de fiscalización ambiental. Lo que aviva esos incendios, son acciones criminales que van de la mano de la voracidad extractivista, sea del agronegocio, de la minería a gran escala, el expolio forestal, o el acaparamiento especulativo de las tierras, entre otros. Y detrás de cada incendio, avanzan también la destrucción de los ríos y de la biodiversidad, la contaminación de las aguas, el aire y los suelos; los asesinatos, las torturas y persecuciones a poblaciones indígenas y comunidades tradicionales (ribereños, campesinos, quilombolas), y la mortandad masiva de animales. Detrás de cada incendio, se aviva también la amenaza de exterminio de esos pueblos/culturas, así como también de otras especies.

Los incendios que acá denunciamos y repudiamos no están sólo aconteciendo en Brasil; también hay focos en Bolivia y Paraguay, por los mismos móviles y los mismos actores, por lo que la desidia y la responsabilidad política de estos crímenes compete también a los gobiernos de dichos países, y en general, a todos los gobiernos que, independientemente de sus orientaciones ideológicas, han venido propiciando la voracidad extractivista en curso.

Por cierto, el plan sistemático de destrucción de la Amazonía no empezó con Bolsonaro ni se restringe a su gobierno, pero desde su llegada al poder, se ha verificado un giro perverso de aceleración, intensificación e impunidad. Esta avanzada desquiciada del neoextractivismo, la deforestación salvaje y las quemas incontroladas en un contexto de seca, muestran la clave del capitalismo actual y su tendencia al ecocidio. La destrucción y las afectaciones provocadas por estas políticas alcanzan no sólo a toda la cuenca Amazónica, sino también a importantes eco-regiones de Sudamérica, como las de Pantanal, el Cerrado y el Chaco. La intensificación de un patrón de acumulación basado en la depredación sistemática de los bienes naturales de estos territorios, nos coloca en una situación de gravedad extrema, no sólo para la Amazonía y sus poblaciones históricas, ni para Sudamérica, sino para el conjunto de las poblaciones humanas que viven en y de nuestro Planeta Tierra.

La quema de la Amazonía es un capítulo más, pero no el menor, sino uno de los más graves, del proceso de devastación que la “economía moderna” está llevando a cabo frente a nuestros ojos. En nombre del “desarrollo” y la “civilización” estamos asistiendo a uno de los actos más extremos de la barbarie humana. Sentimos y decimos -por nosotros mismos, no por “el ambiente”- que no podemos permanecer impasibles ante este macabro espectáculo de muerte a gran escala. Desde la academia crítica y comprometida con la sociedad y la naturaleza, hacemos un llamado a un urgente repudio activo contra este gobierno y contra sus políticas criminales sobre la Amazonía. Hacemos un llamado de solidaridad para multiplicar y coordinar las acciones de defensa de la Amazonía y de sus pueblos, guardianes de la selva y de las aguas, a fin de detener y condenar los crímenes de lesa Naturaleza y de lesa Humanidad que está perpetrando el actual gobierno de Bolsonaro.

Firman: académicos e investigadores de más de 50 universidades de América Latina y Europa.


AMÉRICA LATINA:

Brasil: Felipe Milanez, Camila Moreno, Stephanie Salgado, Luiz Marques, Ricardo Folhes, Caetano De’ Carli, Daniel Jeziorny, Elaine Santos, CláudiaGuedes, Marcos Leite De Matos Todt, CláudiaGuedes, Salvador Schavelzon, Laila Thomaz Sandroni, Gilca, Garcia de Oliveira, Roberto Araújo de Oliveira Santos Júnior,  LailaSandroni, Eduardo Neves, Vanessa Empinotti, Ricardo TheophiloFolhes, Edna Castro, Thiago Cardozo, GilcaGarcia de Oliveira, Íñigo Arrazola Aranzabal, Adriana Bravin. 
Argentina: Horacio Machado Aráoz, Maristella Svampa, Paula Damico, Ana Carballo, María Gabriela Merlinsky, Nazaret Castro, Ariel M. Slipak, Marian Sola Alvarez, Jonatán Andrés Núñez, Laura Álvarez, Gabriela Wyczykier, Lucrecia Wagner, Facundo Rojas, Pablo Bertinat, Leticia Sadi, Sofia Astelarra, Cecilia Anigstein, Pablo Jorge Bertinat, Juan Antonio Acacio, Melisa Argento, Julieta Godfrid, Martín Kazimierski, Gustavo Romeo, Martina Gamba, Bruno Fornillo. Chile: Beatriz Bustos, Francisca Fernández, María Fragkou, Evelyn Arriagada, Santiago Urrutia Reveco. 
Colombia: Denisse Roca Servat, Catalina Toro Pérez, Tatiana Roa Avendaño, Patricia Noguera, Laura Gutiérrez, Yusmidia Solano Suárez, John Fitzgerald Martinez, Mario Alejandro Pérez Rincón, Paola Marcela Trivino Cruz, Juan Camilo Cajigas, Johan Ardila Espinel, Ximena Osorio Osorio, Mauro Carvajal Guerrero, Camilo Salcedo Montero, María Luisa Eschenhagen, Ana Isabel Márquez Pérez, Yusmidia Solano. 
Costa Rica: Grettel Navas.
Cuba: Maydi Bayona, Gilberto Javier Cabrera Trimiño, Yolanda Wood. 
Ecuador: Melissa Moreano, Elizabeth Bravo. 
Honduras: Sofia Marcia, Carlos Alberto Alvarado Hernández, Orlando David Murillo Lizardo. 
México: Enrique Leff, Víctor Toledo Manzur, Mina Lorena Navarro, Omar Felipe Giraldo, Aída Luz López, Flor Mercedes Rodríguez Zornoza, Mariana Elkisch, Raquel Gutiérrez Aguilar, Ezer May May, Sergio Prieto Díaz, Lucia Linsalata, Úrsula Hernández, Sandra Rátiva Gaona. 
Nicaragua: Mario Sánchez. 
Perú: Gisselle Vila Benites, Raquel Neyra, Luis Felipe Torres Espinoza. 
Puerto Rico: Gustavo García. 
Venezuela: Edgardo Lander, Emiliano Terán Mantovani. EUROPA:
Bélgica: Robin Larsimont. 
España: Joan Martínez Alier. 
Francia: Mina Kleiche. 
Italia: Salvatore Engel-Di Mauro.

 Agosto de 2019  

Grupo de Trabajo CLACSO
Ecología política

Esta declaración expresa la posición de los miembros de los Grupos de Trabajo Ecología política y no necesariamente la de los centros e instituciones que componen la red internacional de CLACSO, su Comité Directivo o su Secretaría Ejecutiva.