Declaración de los centros cubanos miembros de CLACSO

El 26 de julio celebramos el 66º aniversario del Asalto al Cuartel Moncada con el cual se inició una nueva etapa en la historia de Cuba. Aquel día sentó las bases para la lucha por un país verdaderamente independiente, soberano, solidario y equitativo. El triunfo revolucionario del 1° de enero de 1959 cerró la etapa insurreccional de la historia cubana y comenzó otra más difícil: la construcción de un país socialista, en el cual la justicia social y la dignidad plena del hombre no fueran enunciados vacíos, sino divisa fundamental de la obra revolucionaria.

Cuba se convirtió en el primer país de América Latina que erradicó el analfabetismo y garantizó para todos por igual el acceso a la educación, la cultura y la salud. Lo hizo bajo la conducción de Fidel Castro y la decisión inquebrantable de todo un pueblo, que resistió y resiste todavía la política hostil de Estados Unidos.

Sesenta y seis años después del Asalto al Cuartel Moncada y a sesenta del triunfo de la Revolución, el imperio no ceja en el empeño, recrudeciendo el bloqueo económico, financiero y comercial. Si hubiera dudas de ello, las recientes medidas que abren el camino a la utilización de la Ley Helms Burton para impedir la relación normal de Cuba con el mundo lo demuestran fehacientemente.

No es solo Cuba la víctima de la cruel política de Estados Unidos. Lo son otros países de nuestro continente. Lo es todo gobierno que intente oponerse a sus designios y rechace la subordinación a sus intereses.

El objetivo de las políticas de la actual administración estadounidense consiste en destruir el sistema cubano e introducir el hambre en nuestro pueblo, aunque hipócritamente busque disfrazarla como una acción en defensa de los derechos humanos. El bloqueo a Cuba, su recrudecimiento con la ley Helms Burton constituye una flagrante violación de todos los derechos humanos, tanto de cubanos como de estadounidenses.

Los cubanos y cubanas no solo resistimos y rechazamos esa política. En medio de la ola de conservadurismo que raya en la práctica de políticas neofacistas, estamos convencidos de que el único camino es continuar haciendo realidad los sueños y propósitos de los asaltantes del Moncada y construir un país mejor, con la prosperidad necesaria, con equidad y justicia, sin abandonar su espíritu de cooperación e internacionalismo.

En un momento como el que atravesamos, los centros cubanos miembros de CLACSO desean agradecer a esta red académica y a sus integrantes la solidaridad demostrada con el pueblo cubano, en particular con sus académicos, y la contribución dada para el desarrollo pleno de un pensamiento crítico revolucionario, consecuente con los más legítimos intereses de los pueblos de América Latina y El Caribe.

La Habana, 25 de julio de 2019