Construir futuro desde el pensamiento crítico
El 1 de julio de 2025 asumí la Dirección Ejecutiva de CLACSO con una convicción que hoy quiero renovar y compartir con toda la red: CLACSO contribuye a fortalecer las capacidades democráticas y la justicia en América Latina y el Caribe produciendo, compartiendo y defendiendo bienes públicos de conocimiento. Un conocimiento crítico y transformador.
Esa idea resume, en buena medida, el sentido de este primer año de gestión. No sólo desarrollamos programas, impulsamos convocatorias, ampliamos la formación, publicamos libros, fortalecimos la comunicación o renovamos y ampliamos alianzas. Fortalecimos la enorme potencia de nuestra red para construir una región con más democracia, más igualdad, más integración, más justicia social, más ciencia abierta y más pensamiento crítico y transformador para enfrentar los desafíos de este tiempo.
Vivimos una época difícil. La reconfiguración del orden internacional, el crecimiento de las desigualdades, la crisis climática, las guerras, el avance de las ultraderechas, los discursos anticiencia y negacionistas, la concentración tecnológica y las amenazas a la libertad académica modifican las condiciones desde las cuales nuestras sociedades piensan y construyen su presente y su futuro. En América Latina y el Caribe estos procesos se combinan con problemas persistentes: desigualdades multidimensionales, inestabilidades institucionales, violencias, racismos, discriminación, patriarcado, precarizaciones, ataques a la educación y a la ciencia públicas y debilitamiento de los espacios democráticos.
En este contexto, las ciencias sociales, las humanidades y las artes tienen la responsabilidad de comprender e interpretar críticamente la realidad, de dialogar con quienes la transforman cotidianamente y de contribuir a imaginar otros horizontes compartidos. Esa ha sido, desde su fundación, una de las razones de ser de CLACSO. Y esa sigue siendo la tarea que orienta este período.
Durante este primer año comenzamos a implementar la Agenda Estratégica 2025–2028. Esta agenda expresa una visión compartida sobre el lugar que CLACSO ocupará en los próximos años: fortalecer una red más cercana a sus Centros Miembros, más abierta a nuevas voces y generaciones, más innovadora en sus formas de producir y compartir conocimiento, más presente en los debates públicos y más comprometida con la defensa de las democracias, los derechos humanos, la igualdad, la integración latinoamericana y caribeña y la construcción de sociedades más justas, igualitarias y plurales.
El relanzamiento de las Plataformas para el Diálogo Social en esta gestión representa un hito estratégico en el compromiso institucional de CLACSO por articular las ciencias sociales, las humanidades y las artes con las realidades actuales de la región, con mirada prospectiva. Al incorporar nuevas temáticas –que responden de manera crítica a las transformaciones globales y locales contemporáneas– y ampliar algunos de los ejes desarrollados en los últimos años, estas plataformas se consolidan como espacios innovadores para la coproducción de conocimiento interdisciplinario, interactoral y multisectorial.
Porque sabemos que de lo que se trata es de proyectar hacia el futuro una red construida durante casi seis décadas por miles de personas, instituciones, universidades, centros de investigación, organizaciones culturales, sociales y sindicales, Grupos de Trabajo, intelectuales, docentes, estudiantes, autoras, autores, trabajadoras y trabajadores comprometidos con el pensamiento crítico y transformador.
Una red más capilar y participativa
Por eso, una de las primeras tareas fue escuchar mejor a nuestra propia red. CLACSO creció mucho en las últimas décadas. Hoy reúne casi mil centros universitarios, institutos de investigación, fundaciones, organizaciones sociales, instituciones sindicales y espacios de pensamiento crítico de muy diversas trayectorias y contextos. Esa diversidad es una de nuestras mayores fortalezas. Pero también nos exige construir formas de trabajo cada vez más participativas, más capilares y más cercanas. Con este propósito, creamos el Área de Fortalecimiento y Articulación desde la cual realizamos la consulta a nuestros Centros Miembros como un paso importante en esta dirección.
La pensamos como un ejercicio de escucha colectiva. El relevamiento mostró una red con enormes capacidades de investigación, formación e incidencia y con una fuerte heterogeneidad territorial e institucional. Nos permitió identificar agendas compartidas, experiencias de articulación, fortalezas instaladas y demandas de los propios Centros Miembros, generando por primera vez una caracterización integral de la red como base para orientar futuras estrategias de fortalecimiento institucional. Fue el punto de partida para construir una red más articulada, más cercana y con mayor capacidad de actuar colectivamente. Porque CLACSO se fortalece reconociendo la molecularidad de la inteligencia colectiva que la sostiene todos los días.
Formación: ampliar el acceso, diversificar los formatos
Ese mismo espíritu orientó nuestra política de formación. Durante este primer año relanzamos las Especializaciones con más de trescientos estudiantes de veintiún países, incorporamos Cursos Cortos pensados para públicos amplios que buscan conocimiento crítico y riguroso más allá de la academia, y pusimos en marcha cinco Seminarios Intensivos de Verano con más de trescientos cuarenta y siete participantes de distintos países. Lo hicimos con una convicción clara: democratizar el conocimiento también significa ampliar el acceso a la formación crítica, rigurosa y situada.
Para el segundo semestre de 2026 proyectamos una oferta aún más amplia: treinta Diplomas Superiores, cuatro Especializaciones, diez Cursos Cortos, diez Seminarios Virtuales y ocho Seminarios Intensivos de Verano, además de Escuelas presenciales en Colombia, Brasil y México. En total, más de sesenta propuestas de formación. Porque la formación en CLACSO es siempre regional y multisituada.
También fortalecimos la política de becas, procurando ampliar la participación de mujeres y diversidades, jóvenes vinculados a organizaciones sociales, estudiantes de territorios históricamente postergados y personas que enfrentan mayores obstáculos para acceder a la formación universitaria y de posgrado. Porque democratizar el conocimiento implica preguntarnos quiénes pueden formarse, desde dónde, con quiénes y para qué.
Una de las experiencias más significativas de este año fue el proceso de formación desarrollado junto al Viceministerio de Mujeres de Colombia, destinado a más de dos mil cien lideresas populares y a dos mil integrantes de la fuerza pública en prevención y atención de las violencias basadas en género. Esa iniciativa mostró con claridad lo que CLACSO puede aportar cuando articula investigación, formación, políticas públicas y organizaciones sociales. Allí el conocimiento se convierte en herramienta concreta para fortalecer capacidades institucionales, comunitarias y democráticas.
Investigación y Grupos de Trabajo: conocimiento producido en red
Por su parte, los Grupos de Trabajo fueron, una vez más, una expresión central de la vitalidad de CLACSO. Durante este año organizaron y co-organizaron más de 200 actividades, produjeron más de 130 publicaciones entre libros, boletines, cuadernos y declaraciones —cuatro Cuadernos de Pensamiento Crítico Latinoamericano, ocho libros, sesenta y seis boletines y cuarenta y ocho declaraciones—, promovieron debates regionales e internacionales y sostuvieron comunidades de investigación que cruzan disciplinas, generaciones, países y experiencias. Los Grupos de Trabajo son una de las mayores expresiones de nuestra identidad. Su potencia también reside en su capacidad para articular instituciones, disciplinas, generaciones, territorios, problemas y propuestas, consolidando comunidades de conocimiento comprometidas con los desafíos de América Latina, el Caribe y el Sur global.
La XI Convocatoria para la conformación de Grupos de Trabajo 2026–2028 confirmó esa potencia. 88 Grupos de Trabajo fueron aprobados, integrados por más de cinco mil cuatrocientas personas —cinco mil doscientas sesenta y cinco integrantes y doscientas veinticinco coordinadoras y coordinadores— de cuarenta y cuatro países, con un crecimiento de un 20 por ciento en la cantidad total de investigadoras e investigadores participantes con respecto al período anterior. La cantidad y calidad de las propuestas recibidas, la incorporación de nuevos equipos y la participación de miles de investigadoras e investigadores de decenas de países muestran que CLACSO continúa siendo un espacio de referencia para quienes entienden la investigación como una práctica colaborativa, situada y comprometida con la transformación social.
Nos alegra especialmente que este crecimiento haya estado acompañado por una presencia muy significativa de mujeres en la composición y coordinación de los Grupos. Porque se trata de transformar las condiciones de producción del conocimiento y de reafirmar que la igualdad de género es una dimensión constitutiva de la justicia epistémica, racial, social, climática y democrática.
También impulsamos Convocatorias de Investigación sobre temas urgentes: inteligencia artificial y justicia algorítmica, libertad académica, transición energética, justicia climática, masculinidades y cuidados, democracias y espacios cívicos, epistemologías indígenas, entre otros. Evaluamos más de cuatrocientas propuestas, seleccionamos más de cuarenta equipos e involucramos a casi dos centenares de investigadoras e investigadores de toda la región. Cada una de estas convocatorias buscó fortalecer agendas compartidas, promover cooperación entre equipos de distintos países y producir conocimiento riguroso capaz de incidir en debates públicos y políticas orientadas a ampliar derechos.
Formación, Grupos de Trabajo e investigación forman parte de un mismo ecosistema institucional. Un ecosistema que produce capacidades democráticas: forma nuevas generaciones, fortalece redes de cooperación, promueve agendas regionales, articula saberes y contribuye a que América Latina, el Caribe y el Sur Global puedan pensar sus problemas desde sus propias preguntas.
Publicaciones y ciencia abierta: un patrimonio intelectual para la región y el mundo
Esa misma concepción orienta nuestra política de ciencia abierta, publicaciones y comunicación. En un mundo donde el conocimiento se concentra cada vez más en pocas plataformas, pocas corporaciones, pocas lenguas y pocos circuitos académicos dominantes, defender el acceso abierto es una decisión política.
Desde CLACSO sostenemos que el conocimiento es un bien público y un bien común. Por eso, continuamos fortaleciendo nuestra Biblioteca Virtual, la Librería Latinoamericana y Caribeña de Ciencias Sociales, Humanidades y Artes, nuestras colecciones editoriales, nuestra revista científica, nuestras convocatorias de ensayos y nuestros espacios de debate. En el período julio 2025–junio 2026, el repositorio superó los nueve millones y medio de descargas y los doscientos veintiocho mil documentos disponibles en acceso abierto. La Librería contó con más de trescientos mil usuarios activos de más de ciento cincuenta países. Y solo en los últimos seis meses publicamos sesenta y un libros, más de uno cada tres días, con seiscientos noventa y seis autoras y autores, siendo más de la mitad mujeres. Cada libro publicado, cada descarga, cada dossier, cada convocatoria y cada obra compartida amplía un patrimonio intelectual que pertenece a la región y que dialoga con el mundo.
La Biblioteca Virtual de CLACSO y nuestras plataformas editoriales son hoy una de las mayores infraestructuras públicas de acceso abierto al conocimiento científico en castellano y portugués. Eso expresa una política institucional sostenida durante años y renovada en esta etapa: hacer circular la producción intelectual latinoamericana y caribeña sin barreras económicas, comerciales o lingüísticas.
Durante este primer año dimos continuidad a la revista Tramas y Redes —con los números 9 y 10, dedicados a cuidados e igualdad de género y a inteligencia artificial y nuevas tecnologías, respectivamente—, creamos nuevos espacios de intercambio como la sección Debates, impulsamos convocatorias editoriales sobre memoria, izquierdas contemporáneas —en colaboración con Transform! Europe y la Fundación Rosa Luxemburgo— e integración latinoamericana y caribeña, y participamos en ferias internacionales del libro en Guadalajara, Bogotá, Buenos Aires, Madrid y Ciudad de México, y en la 3ª Cumbre Global sobre Acceso Abierto Diamante en Bengaluru, India. También fuimos parte activa de la fundación del Consejo Iberoamericano de Edición Universitaria y Académica, que reúne a más de quinientas editoriales comprometidas con una ciencia abierta, inclusiva y de calidad.
Defender el multilingüismo es también defender la soberanía intelectual. El castellano, el portugués y las lenguas originarias de nuestra región constituyen modos de producir mundo, de formular preguntas, de construir categorías y de disputar sentidos. Una ciencia verdaderamente abierta necesita muchas lenguas, muchas memorias, muchas epistemologías y muchas formas de conocimiento.
Por eso la ciencia abierta está vinculada con la justicia cognitiva. No alcanza con abrir repositorios si las condiciones de producción del conocimiento siguen siendo profundamente desiguales. Democratizar el conocimiento implica ampliar el acceso, pero también reconocer otras voces, otras trayectorias, otros territorios y otros saberes.
Comunicación: llegar más lejos, interpelar a nuevos públicos
Este año trabajamos también en la renovación de nuestra comunicación pública. Lanzamos una nueva página web, rediseñamos nuestro programa semanal InfoCLACSO con una nueva identidad visual y desarrollamos nuevos formatos audiovisuales más dinámicos, para llegar a públicos más amplios, en particular a las nuevas generaciones. Hoy contamos con casi un millón de seguidores en redes sociales, catorce millones ochocientas mil impresiones, más de cinco mil setecientas piezas de contenido producidas y más de dos millones de usuarios activos en nuestros sitios web en los últimos seis meses. No se trató sólo de modernizar herramientas. Se trató de acercar la producción de nuestra red a más personas y de intervenir con mayor capacidad en las conversaciones públicas de nuestra región. En este mismo sentido, asumimos que uno de los desafíos centrales no es solo producir conocimiento de calidad, sino fortalecer su circulación, apropiación e intercambio. Democratizar el conocimiento implica ampliar los públicos, generar nuevos lenguajes y formatos, y favorecer que la producción de los Centros Miembros, los Grupos de Trabajo y las distintas iniciativas de CLACSO dialoguen de manera cada vez más activa con los debates públicos, las políticas públicas y los movimientos sociales.
Comunicar desde CLACSO significa disputar sentidos con rigor, abrir diálogos, ofrecer evidencia, compartir análisis y construir puentes entre la investigación, las políticas públicas, los movimientos sociales, las comunidades educativas y la ciudadanía. En tiempos de desinformación y discursos de odio, el conocimiento crítico también debe encontrar nuevas formas de hacerse escuchar y de interpelar a nuevos públicos, sobre todo, a las nuevas generaciones.
La creciente digitalización de la vida, y en particular la inteligencia artificial, ocupa un lugar cada vez más determinante en esta agenda. Necesitamos analizar y apropiar críticamente estas herramientas, comprender sus impactos sobre el trabajo, la educación, los derechos, las desigualdades, la democracia, la justicia y la soberanía de datos. Por eso, CLACSO impulsa debates e investigaciones sobre justicia algorítmica, ética de la inteligencia artificial, apropiación crítica de tecnologías y bienes públicos digitales.
Porque las tecnologías no son neutrales. Pueden ampliar derechos o profundizar desigualdades. Pueden democratizar el acceso al conocimiento o concentrarlo todavía más. La tarea de CLACSO es contribuir a que estas transformaciones sean pensadas desde América Latina, el Caribe y el Sur Global, desde nuestras realidades y desde nuestras expectativas de futuro.
Memoria, derechos humanos y democracia
La defensa de la democracia, los derechos humanos y la memoria también atravesó este primer año. En 2026 se cumplieron cincuenta años del golpe de Estado y del inicio de la última dictadura cívico-militar en la Argentina. Desde CLACSO organizamos una muestra fotográfica, presentamos un documental y realizamos una ceremonia de reconocimiento a los países que, en los años de dictaduras y del Plan Cóndor, abrieron sus puertas a los exiliados y exiliadas de Latinoamérica. Actividades que no buscaron sólo recordar el pasado; buscaron reafirmar que la memoria, la verdad y la justicia son condición para el fortalecimiento de la democracia.
La creación del Premio “Luchadora de Nuestra América” fue uno de los momentos más significativos de este año. Inspirado en los legados de Berta Cáceres y de Marielle Franco, este reconocimiento expresa el compromiso de CLACSO con quienes defienden la vida, los territorios, los derechos humanos, la igualdad, la justicia ambiental y las luchas populares de nuestra región.
Que la primera edición haya sido otorgada a la presidenta de Abuelas de Plaza de Mayo de Argentina Estela Barnes de Carlotto tiene un sentido profundamente político y humano. Estela representa décadas de búsqueda, verdad, justicia, amor convertido en lucha colectiva y persistencia democrática. Reconocerla desde CLACSO significa reafirmar que el conocimiento crítico no puede separarse de la defensa de la memoria, los derechos humanos y la dignidad de nuestros pueblos.
Autonomía institucional en un contexto adverso
Este primer año estuvo marcado por un contexto especialmente complejo. La acelerada reconfiguración geopolítica, la retracción de la cooperación internacional, las guerras y la incertidumbre global impactaron sobre las posibilidades de apoyo para las instituciones de América Latina, el Caribe y otras regiones del mundo.
Frente a este escenario, trabajamos para diversificar alianzas, fortalecer vínculos con nuevas instituciones, ampliar la cooperación con el Sur Global, sostener el diálogo con socios históricos y consolidar ingresos propios mediante membresías, formación y otras iniciativas. Todo esto es parte de una decisión institucional orientada a fortalecer la autonomía de CLACSO. Y para avanzar en ese camino, creamos el área de Proyectos y Cooperación.
La autonomía intelectual necesita instituciones sostenibles. Y una red que aspira a producir bienes públicos de conocimiento crítico y transformador debe cuidar las condiciones materiales que hacen posible esa tarea. Sin sostenibilidad no hay proyección de largo plazo. Sin autonomía no hay pensamiento crítico. Sin cooperación no hay capacidad regional para enfrentar problemas comunes.
Por eso, entendemos la cooperación internacional como construcción compartida de capacidades, confianza, agendas comunes y bienes públicos regionales y globales. Porque América Latina y el Caribe son territorios de producción intelectual, innovación social, imaginación democrática y experiencias históricas imprescindibles para pensar el mundo contemporáneo.
Un año, una comunidad, una certeza
Al cumplirse este primer año de gestión, quiero subrayar que todo lo realizado es expresión del trabajo de una comunidad. Del Comité Directivo, de los Centros Miembros y Asociados, de los Grupos de Trabajo, de docentes, estudiantes, investigadoras e investigadores, autoras y autores, evaluadoras y evaluadores, equipos editoriales, equipos de formación, instituciones aliadas y, muy especialmente, de las trabajadoras y trabajadores de la Secretaría Ejecutiva.
CLACSO es esa comunidad. Una comunidad plural, diversa, comprometida, crítica y profundamente latinoamericana y caribeña. Una comunidad que durante casi seis décadas sostuvo la convicción de que comprender el mundo y transformarlo son parte de una misma tarea.
Este primer año de la Agenda Estratégica 2025–2028 nos permitió avanzar, aprender, corregir, innovar y proyectar. También nos mostró la magnitud de los desafíos que tenemos por delante. Sabemos que la coyuntura seguirá siendo difícil. Sabemos que las democracias continuarán enfrentando amenazas y desafíos. Sabemos que persistirán en su empeño por naturalizar las desigualdades. Sabemos que la concentración del conocimiento, la tecnología y la riqueza seguirán siendo una disputa central de nuestro tiempo.
Pero también sabemos que América Latina, el Caribe y el Sur Global tienen una extraordinaria capacidad para producir pensamiento, cooperación, resistencia, creatividad institucional, imaginación intelectual y alternativas democráticas.
CLACSO seguirá trabajando desde esa certeza.
Seguiremos fortaleciendo una red más cercana, abierta y participativa. Seguiremos ampliando la formación, la investigación y la ciencia abierta. Seguiremos defendiendo la libertad académica, los derechos humanos, la igualdad, los feminismos, el antirracismo, la justicia ambiental, la integración regional, el multilateralismo y la cooperación internacional. Seguiremos produciendo, compartiendo y defendiendo bienes públicos de conocimiento para ampliar las capacidades democráticas de nuestras sociedades.
Cumplimos un año. Y podemos decir que CLACSO está en marcha.
Con las convicciones intactas.
Con más aprendizajes.
Con más comunidad.
Con una Agenda Estratégica que nos orienta.
Con innovaciones y con la experiencia compartida.
Con la certeza de que el futuro se construye colectivamente.
Éste ha sido, desde su creación hace casi 60 años, el sentido profundo de CLACSO.
Y éste seguirá siendo el horizonte que guiará nuestro trabajo en los años por venir.
Pablo Vommaro
Director Ejecutivo de CLACSO