Arde Paraguay
El estrepitoso colapso del gobierno neoliberal de Santiago Peña en Paraguay no es la crónica de un accidente financiero aislado, sino la cristalización de los límites estructurales de la captación corporativa del Estado. La intervención del Ueno Bank –entidad estrechamente ligada al entramado patrimonial del mandatario y a la banca digital emergente– provocó un «corralito» de facto que dejó en vilo a casi la mitad de la población paraguaya.
El análisis de Álvaro Lo Bianco, Magister en Ciencias Sociales y docente de la Universidad Nacional de Asunción
El desenlace institucional, acelerado por una masiva movilización social, llevó a la destitución y al arresto de Peña y expuso las contradicciones de un esquema de acumulación basado en el extractivismo, la desregulación financiera y el patronaje político del Partido Colorado.
La bancarización promovida bajo la administración de Peña –quien fue accionista del grupo propietario hasta 2025, cuando vendió su participación– se presentó como un hito de «modernización e inclusión digital». Sin embargo, el estallido de Ueno Bank reveló la privatización de la caja pública: la entidad acumuló millonarios depósitos del tesoro y gestiona las pensiones de más de 30.000 jubilados bajo nulos controles de apalancamiento y marcados conflictos de interés y su colapso dejó a cerca de 3 millones de clientes sin acceso a sus ahorros.
Desde una perspectiva de la economía política crítica, la quiebra e intervención del banco expone tres dinámicas clave:
-Privatización del riesgo social: El traspaso masivo de fondos estatales hacia entidades privadas emergentes para financiar apalancamientos de sectores concentrados de la economía.
-Financiarización de la supervivencia: La masa trabajadora e informal se vio forzada a depender de ecosistemas digitales financieros para consumos básicos, dejándola vulnerable ante la insolvencia del sistema bancario.
-Captura regulatoria: La dimisión y la posterior investigación sobre la cúpula del Banco Central del Paraguay evidencian cómo las instituciones de fiscalización fueron desmanteladas o subordinadas para tolerar esquemas de opacidad financiera.
Las calles de Asunción y de otras ciudades del país vienen manifestando un reclamo que desborda el restablecimiento de los ahorros individuales: cuestionan el modelo de desarrollo paraguayo. La respuesta fiscal bajo la figura del Fondo de Garantía de Depósitos resulta insuficiente ante la envergadura de la masa de ahorristas afectados.
Para los movimientos sociales y el pensamiento crítico latinoamericano, este momento histórico plantea interrogantes urgentes:
-¿Cómo democratizar los sistemas de ahorro y crédito para que dejen de operar como instrumentos de despojo y especulación de las élites?
-¿Es posible desmontar el entramado de hegemonía partidaria-empresarial sin una transformación profunda del pacto constitucional paraguayo?
-La exigencia de que el costo del rescate no vuelva a recaer sobre las arcas públicas ni mediante ajustes estructurales a la clase trabajadora.
La caída de Santiago Peña marca una fisura sin precedentes en el orden neolibertario y patrimonialista paraguayo. El colapso del Ueno Bank demuestra que el capitalismo financiero desregulado, cuando toma por asalto las estructuras del Estado, termina por devorar sus propias bases de sustentación política.
El Partido Colorado ha gobernado Paraguay durante la mayor parte de las últimas siete décadas valiéndose del clientelismo y la contención burocrática. Cuando el pánico bancario amenazó con paralizar la economía cotidiana de millones de familias, la «gobernabilidad patronal» colapsó. La destitución/renuncia del presidente opera, en este marco, como una válvula de escape del propio régimen para intentar contener un estallido social de proporciones históricas.
Vínculos con la extrema derecha en América
Ueno Bank figuró como patrocinador de categoría Diamond en la gala y cumbre política de sectores de extrema derecha celebrada en Mar-a-Lago, en Florida, Estados Unidos, donde fue galardonado el consultor político, estratega digital y empresario de medios argentino Fernando Cerimedo, el CEO de la agencia de marketing Numen y cofundador del portal de noticias La Derecha Diario.
Cerimedo, hoy detenido en Bolivia, es reconocido por su trabajo en campañas de comunicación digital y redes sociales vinculadas a sectores de ultraderecha en distintos países de América Latina y ha participado en estrategias electorales e intervenciones digitales en países como Brasil (con el entorno de Jair Bolsonaro), Argentina (con Javier Milei), Chile, Honduras y Bolivia.