6 de diciembre, 2019

Adiós, Bartomeu Melià

A los 87 años de edad, este gran hombre nos deja. ¿Qué decir de su figura? Fue un profundo investigador, antropólogo y lingüista, llegó al Paraguay desde su España natal en 1954, como jesuita, y se adentró como pocos en los vericuetos y hondonadas de la paraguayidad.

Cuatro años más tarde, por razones de estudio, se ausentó del país. Y volvió en el 70, cuando la tiranía de Stroessner recrudecía con todo. Las persecuciones a todo ser de pensamiento libre también se cebaron en él y tuvo que exiliarse, como otras personas que no fueron atrapadas por la tenaza mortal del déspota, en 1976.

Más de una década después, tras enfrentamientos entre mafias de poder, cayó el tirano y se fue a Brasilia. Y en ese 1989 prometiente Meliá regresó para quedarse definitivamente en la tierra que adoptó como suya hasta fusionarse en ella. ¿Quién como él dominó la lengua guaraní, que aprendió en intensas vivencias compartidas con gente del campo e indígenas? ¿Existe otro lingüista de su talla en estas latitudes?

Recorrió pueblos y pueblos y nos dejó innumerables páginas de ensayos, que son reflexiones socio-antropológicas, donde su eje central y constante es una indagación: “¿Cómo, por ejemplo, en términos culturales, las sociedades guaraníes, a pesar de las presiones, interferencias y ataques sufridos, han conseguido reproducirse a sí mismas con una fidelidad que está venciendo 500 años de colonialismo?”

En estas últimas semanas de su reclusión hospitalaria, no se habrá enterado mucho sobre las convulsiones por las que hoy atraviesa nuestra América. Y acaso haya sido mejor para él, para que esa llama de esperanza que llevaba a cuestas se mantuviera encendida hasta la última exhalación.

Hay una frase suya que lo sintetiza: “Creo que nadie puede vivir en un país si no lo descubre y lo inventa cada día”. Ahora, no nos queda sino confrontar su vida con la nuestra, para intentar llegar a la altura de lo que fue la suya y, así, con su ejemplo, ser dignos de este tiempo y de este espacio que nos toca.

Mario Casartelli
Asunción, 6 de diciembre de 2019


Religioso, antropólogo y lingüista. Nació en Porreres, Mallorca, España, el 7 de diciembre de 1932. Miembro de la orden jesuita, vino al Paraguay en 1954, donde se inició en el estudio de la lengua y cultura guaraní con el padre Antonio Guasch. Es doctor en lingüismo por la Universidad de Strasburgo, Francia. Discípulo y colaborador de León Cadogan, fue profesor de etnografía y cultura guaraní en la Universidad Católica «Nuestra Señora de la Asunción». Fue, además, presidente del Centro de Estudios Antropológicos de la Universidad Católica, director de las revistas Suplemento Antropológico y Estudios Paraguayos, hasta 1976, cuando tuvo que salir del país. En el Brasil desde 1977 alternó la investigación y el trabajo de los indígenas, primero entre los Enawene-nawé, del Mato Grosso. En el Paraguay realizó estudios entre los indígenas guaraníes sobre etnohistoria y etnolingüística. Participó activamente en diversos programas de educación intercultural bilingüe tanto en el Paraguay como en Bolivia, Brasil y Argentina. Fue miembro de la Comisión Nacional de Bilingüismo. Es miembro de la Real Academia Española de la Historia y recibió el Premio Bartolomé de las Casas. Entre otras distinciones, fue hecho doctor HC de la Universidad Pontificia de Comillas, España. Algunos de sus libros son: El guaraní conquistado y reducido, La tierra sin mal de los guaraníes, y Pueblos indígenas del Paraguay. Falleció en Asunción, el 6 de diciembre de 2019.



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