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Convocatoria para participar del No53 de la revista Nómadas ¿De qué verdad somos capaces? saberes plurales, justicia epistémica y conflictos armados

23 marzo

HASTA EL 23 DE MARZO

 

Participa el Grupo de Trabajo Pueblos indígenas, autonomías y derechos colectivos

 

Editores:
Dairo Sánchez-Mojica y Yilson Beltrán-Barrera
Investigadores del grupo Socialización y violencia, IESCO
Bogotá, febrero de 2020

Ay, ya tú ves
como el que nada sabe
conoce más
que aquél
que cree que sabe
Rubén Blades

La disposición que adquiere la verdad en las sociedades contemporáneas, que se
han caracterizado por la existencia más o menos reciente de conflictos armados, suele
esbozarse tomando como horizonte de referencia el marco interpretativo de ciertos
saberes expertos. En consecuencia, es desde aquel lugar de enunciación que
habitualmente se define la forma y el contenido de la verdad que puede llegar a ser
formulada, así como también el alcance social, político, económico y cultural de los
procesos de esclarecimiento, reparación y no repetición que se aspira a alcanzar a través
del recurso a la verdad.
De esta manera, en función de los mencionados saberes expertos, en cada contexto
se traza un particular orden del discurso que codifica una serie de cadenas significantes,
produciendo y ordenando la percepción social respecto de lo que ha sucedido durante la
guerra. Esto quiere decir que, con base en determinadas relaciones situadas de poder
siempre inestables, conflictivas y tensionales— se establecen las reglas de aparición,
legitimación y circulación de los enunciados a los que se les otorga el estatuto de verdad,
se producen las posiciones de sujeto que son autorizadas para nombrarla, se trazan los
límites de lo que en función de aquellos enunciados es decible, juzgable, memorable, y
por supuesto, los contornos de lo que eventualmente puede llegar a ser experienciado.

Como contrapunto, las mencionadas formaciones discursivas (enunciados), los
regímenes de verdad (lo decible, juzgable y memorable) y los modos de experiencia (las
tipologías de vivencias posibles) disponen aquellos aspectos, elementos y
acontecimientos que adquieren la particular silueta de devenir inenarrables, inefables,
ocultos u olvidados y, además, caracterizan los sujetos de no saber: aquellos que son
descartados a la hora de nombrar lo sucedido. En otras palabras, los saberes expertos
definen qué tipo de verdad puede plantearse en relación con los conflictos armados,
quién puede decirla y, al mismo tiempo, para qué puede usarse dicha verdad. En
consecuencia, comportan efectos políticos que van más allá de su mera referencialidad al
objeto de estudio de una disciplina específica, a la positividad normativa de las leyes o a
la correspondencia con “lo real”, en tanto deslindan los límites de la verdad y, por tanto,
sus particulares condiciones históricas de posibilidad.

En términos generales, estas formas de construcción de la verdad se producen con
base en saberes que se inscriben en el espectro de interpretación propio del corpus
normativo de los Derechos Humanos y el Derecho Internacional Humanitario. Por lo
tanto, su perspectiva hermenéutica suele estar articulada a mediaciones sociojurídicas,
relacionadas con los desarrollos jurisprudenciales —a nivel nacional e internacional—;
con la distribución jurisdiccional entre la administración de justicia especial, ordinaria y
castrense; con las estrategias de exigibilidad y justiciabilidad de los derechos de las
víctimas y, también, con el diseño de mecanismos de investigación jurídica que apuntan,
de manera específica, a la implementación de la justicia transicional.
No cabe duda. Esta perspectiva de producción de la verdad ha significado valiosos
aportes para afrontar los dilemas de nuestra época relacionados con los conflictos
armados, la más de las veces en lo que tiene que ver con el trabajo de las denominadas
Comisiones de la Verdad, las cuales han sido conformadas como parte integral de los
acuerdos suscritos entre los adversarios implicados en la guerra, para la culminación
reflexiva de las confrontaciones armadas, con miras a esclarecer lo sucedido. También,
en contextos en los que han existido graves vulneraciones de los Derechos Humanos,
respecto de las cuales se busca establecer responsabilidades diferenciadas y, al mismo
tiempo, cimentar las condiciones necesarias para asegurar la no repetición. Dicho
enfoque interpretativo se relaciona de manera cercana con la labor que desarrollan
instancias de la comunidad internacional como la Corte Interamericana de Derechos
Humanos, la Corte Africana de Derechos Humanos y de los Pueblos, la Corte Europea de
Derechos Humanos y la Corte Penal Internacional.

En concreto, tales interpretaciones de la guerra son importantes porque han
permitido desarrollar experiencias diferenciadas de justicia transicional que apuntan a la
reconstrucción del tejido social, al abordaje democrático de los conflictos, a la
reconstrucción de la memoria de las víctimas y a la fundamentación de consensos sociales
que se proponen favorecer la no repetición, configurando —en ciertas circunstancias—
una barrera contra el avance del autoritarismo y el totalitarismo. Además, porque en los
casos de conflictos armados y escenarios de grave vulneración de los Derechos Humanos
en los que han ocurrido crímenes de lesa humanidad, dichos modos de verdad han
explorado rutas específicas para tratar de conjurar la impunidad y, ciertamente, han
procurado que no pasen desapercibidos los vejámenes contra la conciencia ética de la
humanidad.

Incluso, en algunos escenarios, esta hermenéutica sociojurídica ha conseguido que
las personas perpetradoras de dichos crímenes sean procesadas y juzgadas por su
responsabilidad frente a las acciones que cometieron o, también, que ordenaron e
incitaron cometer a sus subalternos y subalternas a partir de discursos basados en
fundamentalismos políticos, económicos, religiosos, étnico-raciales y de género. Aunque
no es lo más común, porque muchos crímenes de lesa humanidad terminan por quedar
inscritos en la esfera de la impunidad, generando insatisfacción a las víctimas y conflictos
irresueltos para las sociedades contemporáneas que han experimentado dichas
situaciones. A la larga, esto tiende a favorecer la aparición de nuevos conflictos armados.
Todo depende de la correlación de fuerzas que está en juego, pues la historia no tiene
garantías.

En síntesis, puede decirse que estos regímenes de verdad respecto de los
conflictos armados se producen en la singular convergencia entre la verdad, las formas
jurídicas y el poder. Por ello, en el intersticio de dicho espacio político y epistémico —que
hace posible ese saber— se configuran sus potencias y limitaciones, sus luces y sus
sombras, sus palabras y sus silencios, sus alcances y sus restricciones. También sus usos
instrumentales, que en ocasiones han operado como justificación para intervenir
militarmente, por parte de las potencias imperiales globales, contra sociedades que
experimentan formas plurales de vida democrática o que no se pliegan al
fundamentalismo del mercado y a la sumisión frente a los intereses del capital
transnacional.

Ahora bien, si se problematizan estos modos de producción de la verdad —sin que
esto signifique, de forma alguna, negar su importancia—, puede encontrarse que en no
pocos casos se trata de perspectivas interpretativas que se han elaborado desde los
registros del logocentrismo, el androcentrismo y el antropocentrismo: comúnmente
asociados al privilegio epistémico de las metrópolis nacionales e internacionales y a sus
hábitos hermenéuticos letrados; así como a los privilegios del patriarcado y a la
desestimación de los daños ocasionados a los ecosistemas. Como se ve, éstas son formas
de verdad que han dado preeminencia —como grilla de verosimilitud— al orden de la
razón pura y la argumentación jurídica positiva por sobre las epistemologías otras y el
derecho consuetudinario de los pueblos; al régimen de la significación por sobre las
potencias de lo asignificante, lo mágico y lo adivinatorio; a las disciplinas del
conocimiento social por sobre los saberes populares, la espiritualidad y los
conocimientos ancestrales; a la esfera de lo trascendente por sobre la esfera de lo sensible
y la poética de la conmoción.

De la misma manera, tales modos de producción de la verdad han focalizado su
interés en las afectaciones humanas de los conflictos armados, descuidando sus terribles
impactos contra la integralidad y pluralidad de la vida misma. Además, han privilegiado
lecturas de la guerra —y de los desafíos de la reparación histórica— con base en
posiciones deslocalizadas en términos de clase, raza, género y región. Por lo tanto, son
perspectivas que muchas veces se basan en la fuerza de la ley y, no siempre, en la potencia
de los derechos de los pueblos y las naturalezas. Tal vez toda esta disposición política y
epistémica, que se ha programado en torno a la verdad respecto de los conflictos armados
en las sociedades contemporáneas, se desprenda como efecto material de una particular
concepción formal del sujeto de derechos. Una concepción que, desde su inscripción
liberal y pretendidamente neutral, no logra captar del todo la singularidad de las
experiencias vividas en los contextos de confrontación armada; tampoco sus múltiples y
caleidoscópicos matices de sentido, para apuntar al esclarecimiento y la superación
crítica de lo sucedido.

Desde el ejercicio de una modalidad de crítica afirmativa —no reactiva, dicotómica
o vanguardista—, que apuesta por la experimentación de formas de producción de
conocimiento que pongan el acento en la experiencia, la creación y la apertura a otros
mundos posibles, el grupo de investigación Socialización y violencia del Instituto de
Estudios Sociales Contemporáneos (IESCO) de la Universidad Central, convoca a través
del monográfico de Nómadas 53, a tensionar el lugar de los saberes expertos que han
operado, de manera convencional, en la producción de la verdad respecto de los
conflictos armados contemporáneos. En este sentido, propone explorar trayectorias
interpretativas que pluralicen el enunciado de la verdad, para contribuir al debate en
torno a la justicia epistémica, a partir de un diálogo con experiencias situadas y
construidas en colaboración con víctimas, excombatientes y sobrevivientes.
Por tanto, el grupo de investigación invita a un ejercicio de apertura a la pluralidad
como lugar de enunciación necesario para interpretar las causas, dinámicas y efectos de
los conflictos armados en las sociedades contemporáneas. Se trata de explorar la potencia
epistémica de múltiples relatos, memorias y vivencias, en diálogo con la teoría social. Con
todo, no desde un énfasis testimonial que tiende a utilizar a las personas como meras
informantes y, por ello mismo, no necesariamente les confiere el estatuto de
interlocutoras y productoras de pensamiento que se disputan la verdad. Preguntamos:
¿de qué verdad somos capaces?

Ejes problema:
1. Magia, ánimas y sanación
El énfasis logocéntrico, objetualista y pretendidamente secular que el pensamiento
social eurocéntrico ha heredado de las matrices interpretativas racionalistas, empiristas
y positivistas acostumbra a desestimar, con gesto de soberbia, las prácticas, tradiciones y
discursos que con base en la magia, la espiritualidad y lo adivinatorio significan los
escenarios de confrontación armada, establecen relaciones entre las y los guerreros,
operan como tácticas de confrontación y contribuyen a la sanación de las víctimas y a la
limpieza tanto de los cuerpos como de los territorios. Desde dicha lectura, se consideran
meras supersticiones premodernas y formas de ignorancia los modos no letrados de
interpretación a los que recurren, desde racionalidades populares, muchas personas para
concebir, conceptualizar y valorar las causas, dinámicas y efectos de la guerra, el uso de
amuletos y talismanes, así como los daños y afectaciones que por medio de la violencia se
han provocado en los territorios, comunidades y personas. De la misma manera, se
considera como mero fetichismo la presencia de ánimas, espíritus y espectros que, por el
contrario, para quienes habitan los contextos bélicos, adquieren la silueta de entidades
que comportan formas de agencia social, espiritual y política. En este eje se convocan
contribuciones que aporten elementos de comprensión respecto de las verdades de la
guerra relacionadas con la magia, la espiritualidad y la sanación.
Cuerpos racializados, sujetos dispensables y afectaciones diferenciadas
Las modalidades de violencia que se ejercen a propósito de la guerra no son iguales
para todos los cuerpos victimizados, ni los afectan de la misma manera. Esto se debe a
que tanto los estereotipos como los marcadores raciales y de clase, distribuyen de manera
diferenciada y desproporcionada los daños proferidos —en especial, el ejercicio de la
sevicia—, pues operan a la manera de mecanismos de inhibición ética que permiten a las
y los perpetradores actuar con especial ensañamiento y atrocidad. La causa de tal
fenómeno radica en que a los cuerpos racializados y enclasados se los clasifica como
entidades dispensables, puesto que no se les atribuye el mismo estatuto de dignidad que
a los cuerpos que escenifican y representan la blanquitud o los privilegios de clase social.
En consecuencia, las afectaciones de la guerra que experimentan los cuerpos contra los
que se ejerce una violencia sagrada —que no comporta implicaciones éticas o jurídicas
para sus perpetradores y perpetradoras— viven la violencia de modo singular. De igual
manera, estas afectaciones diferenciadas y desproporcionadas suelen tener la
intencionalidad necropolítica de exterminar el tejido social de las comunidades
violentadas, por lo que no se dirigen solamente contra el cuerpo individual, sino también
contra el cuerpo colectivo, adquiriendo dimensiones genocidas y etnocidas. En este eje se
convocan contribuciones que aporten elementos para analizar los daños diferenciados y
desproporcionados contra los cuerpos que se han clasificado como dispensables en los
conflictos armados contemporáneos, en función de marcadores de raza y clase social.

2. Violencias de género y erosión del tejido social
Las violencias de género dirigidas contra las mujeres, los hombres y las
identidades sexuales diversas, se han venido incorporando en las lecturas no
convencionales de los conflictos armados, fundamentalmente para esclarecer el uso de
sus cuerpos como botín de guerra o la eliminación de la diversidad sexual del mundo a
partir de los intereses económico-políticos del capital, que mueve los hilos de las guerras,
apuntando a despotenciar la multiplicidad de la vida y a capturar —en la dinámica de la
acumulación ilimitada— sus diferencias antagónicas. Ahora bien, en muchos pueblos las
mujeres, los hombres y las identidades sexuales diversas juegan un rol fundamental en la
cohesión del tejido social y, por tanto, más allá de una estrategia militar, las violencias en
su contra emergen —desde las lecturas no convencionales— como punto de inflexión,
desestabilización y ruptura de los vínculos comunitarios. En este eje se invita a presentar
aportes en torno a las múltiples violencias de género relacionadas con las dinámicas de
la guerra, para comprender los efectos, implicaciones y abordajes de una verdad plural.
También contribuciones en torno a estrategias metodológicas con enfoques diferenciales
de género y aportes relacionados con la reconstrucción del tejido social, a partir de
acciones afirmativas (en sus múltiples significaciones) o transformativas (como señalan
algunas feministas) que tensionen la construcción de verdad.

3. Afectaciones biocéntricas de la guerra y ontologías relacionales para la
afirmación de la vida
En las investigaciones convencionales sobre los conflictos armados, los análisis de
las afectaciones a las naturalezas a causa de la guerra han sido marginales, reafirmando
la separación ontológica entre seres humanos y no humanos. Como contrapunto a los
saberes expertos, recientemente las sociedades contemporáneas —en especial las más
diversas biológica y culturalmente— afirman la construcción colaborativa de verdades
plurales, en las que no sólo se contemplan los conflictos derivados del control de recursos
estratégicos, sino también los impactos en las interacciones que se han establecido entre
las poblaciones que habitan los ecosistemas afectados por la confrontación armada. Por
tanto, desde esta perspectiva, se hace necesario comprender los cambios en las relaciones
existentes entre seres vivientes humanos y no humanos de los territorios en los que se ha
desarrollado la guerra, con el fin de dimensionar la complejidad y potencia de una verdad
biocéntrica.

Invitamos en este eje a problematizar las verdades antropocéntricas, a través de
las cuales se ha dado prominencia a las afectaciones de los cuerpos y sujetos humanos,
desconociendo las relaciones ontológicas entre estos y otros seres, así como los efectos
de la guerra sobre los metabolismos socionaturales. De la misma manera, convocamos
aportes que contemplen las implicaciones culturales, sociales, políticas y económicas de
una verdad biocéntrica que tenga en cuenta las ontologías relacionales y/o los
metabolismos socionaturales para la afirmación de la vida y la reparación.

4. Disputas por la memoria, saberes comunitarios y redes de afectos
La memoria colectiva que denota lo sucedido en las confrontaciones armadas
contemporáneas se ha configurado como una intensa arena de disputa política,
económica y cultural, en la que de manera antagónica se presentan y confrontan
diferentes nociones, relatos y discursos que destacan las experiencias disímiles de las
víctimas, excombatientes y otros actores sociales involucrados en la guerra, en apuestas
por esclarecer sus causas, dinámicas y efectos, así como las responsabilidades sociales al
respecto.

El despliegue de dicha disputa manifiesta tensiones entre los centros
metropolitanos, académicos e institucionales de construcción de memoria y, por otro
lado, las regiones periféricas, los lugares no letrados de interpretación y las
organizaciones sociales y comunitarias locales que, en su conjunto, realizan y afirman sus
propias lecturas de lo sucedido, descentrando el lugar hegemónico de la verdad. Tales
lecturas son construidas a partir de la activación de redes de afecto y solidaridad, en las
que se comparten las experiencias vividas durante la confrontación armada, creando
tanto vínculos como redes de apoyo —locales, regionales, nacionales e internacionales—
para diseñar mecanismos de resistencia con los que, dichas redes, buscan pervivir
material y simbólicamente en sus territorios. En este eje se convocan contribuciones que
analicen la disputa por la memoria colectiva y los modos diferenciados de nombrar las
confrontaciones armadas contemporáneas.

Fechas de esta convocatoria:
 Apertura convocatoria: 24 de febrero de 2020
 Cierre de recepción de propuestas: 23 de marzo de 2020
 Comunicación de resúmenes aprobados: 3 de abril de 2020
 Cierre de recepción de artículos: 3 de julio de 2020
 Publicación de la edición No. 53: octubre de 2020
Requisitos para postular propuestas:

Consulte todos los requisitos aquí
Portal Web: nomadas.ucentral.edu.co
Consutlas: nomadas@ucentral.edu.co

 

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