La ciencia forense como fuente de conocimiento sobre violaciones a los derechos humanos

 La ciencia forense como fuente de conocimiento sobre violaciones a los derechos humanos

La abogada especializada en Derechos Humanos, Natalia Federman, flamante directora ejecutiva del Equipo Argentino de Antropología Forense (EAAF), participó del InfoCLACSO del miércoles 4 de mayo. Cuenta con 20 años de trabajo en la investigación y lucha contra la impunidad de los delitos cometidos durante la última dictadura cívico-militar argentina, tanto desde organizaciones de la sociedad civil como desde diferentes ámbitos estatales. Además, investigó el sistema de identificación, la gestión administrativa de las personas muertas sin identificación y su impacto en la desaparición de personas en la Argentina contemporánea. En ambas problemáticas, Federman trabajó de manera articulada con el EAAF en el pasado.


Entrevistó Gustavo Lema


-¿Cuál es tu repercusión personal y cómo interpretas este gran momento siendo la nueva directora ejecutiva del Equipo Argentino de Antropología Forense?

-En primer lugar, es un desafío a nivel personal, porque dirigir una organización que está compuesta por profesiones diferentes a la mía a pesar de que tengo una trayectoria muy cercana al equipo en los diferentes lugares que trabajé, pude colaborar o requerir el conocimiento del EAAF. Debo decir que siempre he trabajado en grupos multidisciplinarios, pero esta es la primera vez que soy la única abogada. En segundo lugar, es otro desafío para la organización que optó por una directora ejecutiva que no viene del equipo, no ha formado parte de la organización en 37 años de historia, y siempre ha sido dirigida por miembros fundadores. Y en esta nueva etapa, ante la salida de Luis Fondebrider para ocupar un cargo en el Comité Internacional de la Cruz Roja, se decidió impulsar un proceso de convocatoria abierta para la dirección ejecutiva. Es una decisión que demuestra lo sólida que es la organización en términos de historia y que puede enfrentar un momento de cambio de dirección con mucha solidez y madurez institucional.

En Argentina la presencia del Equipo Argentino de Antropología Forense es muy fuerte y contundente en su trabajo y en México también… Puedes relatarnos un poco la multiplicidad de trabajos tan diversos que se hicieron en diferentes países que permitieron un nivel de experiencia y sobre todo un trabajo de campo en lugares con realidades muy diversas, pero también donde la lógica de investigación y colaborar con la Justicia, el trabajo de ustedes fue fundamental que en muchos casos exista la Justicia. Hay casos emblemáticos en Argentina, pero también en México con casos relativamente recientes y muy dramáticos. ¿Cuáles son los casos más representativos de la actualidad?

-El Equipo a lo largo de la historia tuvo como objetivo siempre trabajar colaborando con la Justicia, la lucidez para advertir que aun cuando no hay posibilidades de Justicia, hay algo para hacer desde las ciencias forenses. Es decir, pensar a la ciencia forense más allá de un proceso judicial, también para producir conocimiento e información sobre violaciones a los derechos humanos. En ese sentido también fortalecer las demandas de la sociedad civil, las organizaciones de familiares sobre los reclamos que hacen acerca de justicia y las violencias que fueron sometidas. La intervención del EAAF en la masacre de El Mozote, en El Salvador, permitió visibilizar el tamaño de la masacre, que las víctimas eran en muchos casos niños, niñas y adolescentes. Entonces, esa dimensión de lo forense que saca los reclamos por Justicia y las denuncias de los familiares, los espacios que buscan negar esa realidad en decir que son conspiraciones o maniobras políticas, ahí la ciencia forense aportó solidez al reclamo. No porque el reclamo haya sido sólido, sino porque la ciencia forense permite demostrar que no es una cuestión irrefutable. En ese sentido, por ejemplo, durante la vigencia de leyes de impunidad en Argentina, el Equipo siguió trabajando en la identificación de las víctimas. Eso también produjo que con el tiempo también hizo evidente que la sociedad no podía tolerar ese nivel de impunidad, porque esos delitos habían sucedido y esas personas estaban desaparecidas. Entonces, seguir trabajando en el contexto de impunidad fortaleció el reclamo de justicia. De ese modo, la forma de trabajar iluminó el trabajo en toda la región e incluso en otros países trabajamos con otras perspectivas y realidades muy diferentes, a veces en contexto de posguerra, identificando soldados caídos. Un ejemplo de lo dicho es el trabajo que se hizo en Malvinas a partir del auspicio o la intervención del Comité Internacional de la Cruz Roja y un diálogo entre el gobierno argentino y el gobierno británico para identificar a los soldados caídos que habían sido enterrados sin sus nombres. Entonces, este trabajo también sale del ambiente más propio de los derechos humanos y se mueve al derecho internacional humanitario. En México, en particular, estamos trabajando desde el 2010 con el proyecto Frontera con la identificación de migrantes desaparecidos en el corredor norte. El proyecto Frontera ya lleva 12 años de trabajo, implica articular con organismos de la sociedad civil con organismos estatales de Estados Unidos, México, El Salvador, Guatemala y Honduras. Ahí tenemos contados unos 1640 migrantes desaparecidos y ya hemos intervenido en la identificación de 261. Es un esfuerzo de articulación enorme, porque implica trabajar con espacios forenses estadounidenses y mexicanos, con organismos de familiares de migrantes desaparecidos e intentar dar respuesta a este nuevo fenómeno de desaparición que es el de los migrantes.

-En CLACSO tenemos en un caso bien concreto: Eric Domergue, productor de nuestro programa, recuperó los restos de su hermano gracias al trabajo concreto del Equipo Argentino de Antropología Forense. Y ahí hay una dimensión de lo personal y social que no solo es irrefutable, sino es un nivel de potencia, sobre todo muy resolutiva en términos personales y familiares que transforman la investigación del EAAF en una dimensión pacificadora hacia la interna de la familia. Y con el reclamo eterno de la búsqueda de sus familiares desaparecidos por ejemplo en la Argentina con la dictadura militar, también en otros lados, se transforma en algo muy tremendo en una de las partes más diabólicas de los procesos dictatoriales de Latinoamérica. ¿Cómo trabaja el EAAF esos procesos personales en el marco de su impacto que generaron esos daños tan largos en el tiempo de las dictaduras latinoamericanas?

-Estoy al tanto de la historia de Eric Domergue… Efectivamente el EAAF se creó para dar respuestas a la familia en ese sentido, con la convicción que el objetivo era trabajar muy cercanamente a los reclamos de las familias y asegurar que el trabajo forense les diera respuesta a ellos. Al momento de notificar una identificación, hay que informar que no hay más nada que hacer en determinados casos o no hay más pruebas que reunir para probar determinada situación, siempre se tiene particularmente en cuenta tratar de ser claros con la familia y considerados hacia sus sentimientos. Ahí creo que Argentina en particular (no solo procesos de pos-dictadura sino también otros procesos de posconflictos) demuestra que la dimensión de la identificación de las personas y la restitución a sus familiares de los restos es necesaria para una paz duradera. Parte de la explicación de por qué la democracia argentina es tan sólida hacia el reclamo Nunca Más o por qué hay tanta cohesión alrededor del Nunca Más, tiene que ver con que la ciencia forense demostró que esto sucedió y eso se vuelve inaceptable para la sociedad y su conjunto. Puede haber algún sector muy minoritario o ultra que pueda considerar que esas muertes son justas, pero la gran mayoría cuando se entera de una persona que fue torturada, asesinada y enterrada sin identificar, considera que éstas son cosas inaceptables para la convivencia democrática. Yo creo que esa relación entre ciencia forense, la identificación y el derecho a duelo de los familiares, es parte de lo que debe ser considerado para procesos posconflictos y pos dictatoriales en apostar algo duradero y sólido.

-En este camino, ¿cuál es la expectativa de lo que va a ser este encuentro en el diálogo magistral Memoria y Derechos Humanos?

-La oportunidad de encontrarnos y discutir en conjunto y escucharnos siempre es bienvenida. Me parece además que estos dos años me han permitido repensar muchísimo. El parate (en pandemia) permitió pensar algunos aspectos con más profundidad, por ejemplo, derecho a duelo. Cuando la perspectiva de la pandemia implicaba que en muchos países la gente era enterrada sin poder ser despedida por sus familiares, el modo en que se trató a las víctimas de la pandemia en morgues colapsadas, espacios específicos en los cementerios, una cantidad de cosas que de repente durante muchísimos meses de la pandemia el asunto de la muerte y el derecho a duelo en el centro de escena. Inclusive el Sistema Interamericano de Derechos Humanos emitió recomendaciones específicas respecto al tema. Entonces, encontrarnos después de dos años y hablar de memoria y proceso de paz en particular en lo que nos respecta a nosotros desde el EAAF, por ejemplo, el derecho a duelo es una oportunidad de poner en común lo que hemos pensado en estos años.

-En este panorama el tema de los feminicidios con las múltiples aristas que tienen no sólo con la violencia contra las mujeres, sino desde la forma errática que muchos medios de comunicación difundían los asesinatos de mujeres en diferentes partes del mundo. Pero sin lugar a duda el tema de la investigación y de la Justicia, ¿cómo se trabaja, ¿cuál es el panorama que hay en general con respecto al feminicidios y cuál es la colaboración de investigaciones que hacen concretamente en la búsqueda de justicia?

-En 2010, en México particularmente, empezamos a trabajar en lo que después fue conocido como el caso Campo Algodonero, a partir de la documentación de ese caso es que la Corte Interamericana de Derechos Humanos dictó el fallo de 2010 (los hechos son anteriores a ese año) que obligó a los Estados a adoptar medidas específicas en relación con las muertes de mujeres cuando fuera por motivos de género. Esa experiencia hizo que el EAAF se convirtiera en referente en cuanto a ciencia forense y de homicidios. En el caso de Argentina, en aquel momento el Ministerio de Seguridad impulsó un protocolo de atención de escena del crimen para feminicidios o muertes que puedan ser presumidas como feminicidios. Ahora también el tiempo va cambiando y la agenda se va ampliando, ya no es protocolos específicos solo para las muertes de mujeres, sino transfemicidios o violencia por motivos de género y ése trabajo nosotros estamos buscando ampliarlo. Trabajamos cotidianamente, tenemos una Escuela Latinoamericana para las ciencias forenses y una específica para feminicidios. Trabajamos capacitando a organismos estatales y a policías en la intervención en la escena del crimen. Estamos pensando en cómo expandir ese trabajo a estos otros escenarios de otros casos de violencia de género y cómo también adaptarnos a esta nueva realidad y también trabajar más con sociedad civil en términos de capacitarse sobre qué son las cosas que tiene que haber en una investigación, cómo demandarlas y fortalecer la demanda de justicia.


PODCAST CIENCIA PARA LA VERDAD


LIBRO Ciencia por la verdad


DOCUMENTAL Los rastros de la muerte y la antropología


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