Federico Pita, presidente de DIAFAR: “El racismo en la Argentina tiene un anclaje institucional tan fuerte como el de la Constitución”
03-06-20 | Argentina
Hablar de racismo en Argentina es hablar del mito fundante de la argentinidad: es hablar de civilización y barbarie. La barbarie éramos los indios, los negros, los gauchos. Y la civilización no era sólo las ideas del progreso de Europa, sino los propios cuerpos, las personas, los europeos que en sus genes, en su sangre, tenían garantizado los genes del progreso y del avance. Era lo que en su momento se llamó “purificar la raza”, “mejorar la especie”.
Ese era el pensamiento de la época y se ve plasmado en el artículo 25 de la Constitución sancionada en 1853 pero aún vigente en Argentina. Qué dice el artículo 25: El Estado federal fomentará la inmigración europea (…) Cuando uno decía europeo en ese momento decía blanco. Por lo tanto, en la Argentina el racismo, ese racismo estructural, tiene un anclaje institucional tan fuerte como el de la Constitución.
Ahora cómo eso se traduce en algo cotidiano, cómo eso se naturaliza. Tiene que ver con la sobrerrepresentación y la híper-representación de vastos sectores. Cuando uno piensa en los barrios populares, cuando un piensa en las cárceles, la gente es mayoritariamente oscura de piel. Y la oscuridad de piel no quiere decir mayor exposición al sol: tiene que ver con una cuestión identitaria, tiene que ver con tu descendiente originario, de pueblos originarios, de afrodescendientes, con una mescla. Cuando uno sin embargo recorre otros lugares, no sólo hay poquita representación o casi nula, sino que la enorme mayoría son blancos: basta mirar el Congreso, la redacción de los diarios, la televisión, donde están las vocerías, donde están los espacios de toma de decisión; los nuestros no están. Eso es hablar de racismo en Argentina.