«Rastrean el origen de las personas en los elementos químicos del cuerpo»
07-03-20 | Argentina
Tomar un vaso de agua puede ser una acción trivial o algo muy elocuente: la composición de oxígeno del agua difiere según la zona -la cantidad de neutrones que tienen los átomos de oxígeno son distintas, por ejemplo, en el agua de Quequén que en el de Ushuaia o el de Capital Federal-, y esa variación se graba en partes del cuerpo como uñas, pelos, dientes o huesos. Caracterizar a las moléculas de agua que quedan impresas en los tejidos de un cuerpo, entonces, puede ser una pista crucial para inferir su lugar de origen. La técnica, conocida en la jerga científica como análisis de isótopos estables -muy utilizada en biología y arqueología-, comenzó hace pocos años a implementarse en el área forense. El biólogo del Conicet Luciano Valenzuela –integrante del Programa Nacional Ciencia y Justicia- la aplica desde hace dos años en casos del Equipo Argentino de Antropología Forense (EAAF) en los que colabora.