La Centroamérica que tenemos, la Centroamérica que queremos
Este 8 de mayo se realizará el traspaso de poderes entre que Rodrigo Chaves y Laura Fernández en Costa Rica. El acto sella el camino de ascenso del movimiento que comenzó con el inicio de la presidencia de Chaves en 2022 y que ha alineado la política costarricense a las principales tendencias de la extrema derecha contemporánea.
Y este no es un hecho aislado en las preocupaciones acerca de la región. Al día de hoy, todos los países de nuestro istmo, sin excepción, viven bajo dictaduras familiares, modelos autoritarios de centralización del poder y amenaza constante de grupos criminales de tomar más poder. En el caso de la ya mencionada Costa Rica, junto con El Salvador de la familia Bukele y la Honduras del recién electo Nasry Asfura; existe además un rasgo aún más marcado y visible en los procesos es la derechización de su
discurso político y la sumisión absoluta a los designios de la Casa Blanca.
Si bien Centroamérica ha sido un área de influencia inmediata de la política imperial norteamericana desde la promulgación de la Doctrina Monroe en el siglo XIX, ha habido momentos históricos donde el peso de esta bota ha sido más fuerte. Sobre todo, cuando las élites gobernantes locales optan por gestionar los países únicamente como colonias subordinadas a la geopolítica y geoeconomía del imperio.
Sabemos que las comparaciones históricas siempre son complejas, pero es imposible no pensar en esa era autoritaria que inició con la masacre de 1932 en El Salvador y se prologó durante toda la década de los 30 teniendo como protagonistas dictadores despiadados como Jorge Ubico, Maximiliano Hernández Martínez, Tiburcio Carías, Anastacio Somoza García y el inolvidable filofascista llegado a la presidencia por elección popular: León Cortez. Y conviene pensar en este registro histórico no solo porque la obscuridad de ese momento se asemeje al actual, sino porque tenemos la esperanza de que salida de circunstancias como aquellas y estas comparta también rasgos similares: de las dictaduras de la década de 1930 salimos mediante estallidos populares de organización de trabajadores, trabajadoras, estudiantes, intelectuales organizados, campesinos y campesinas; que posteriormente cristalizaron e impulsaron candidaturas progresistas.
¿Cuánta de esa organización que será la clave para salir de este tiempo autoritario se está construyendo ya entre nosotros y nosotras? Mucha, esperamos ¿Cuánto estamos haciendo para construirla? Mucho, esperamos. Nos toca pensar el tiempo, pero también cuidarlo, como decía el querido poeta Roque Dalton: “cuidamos para otros el tiempo que nos toca”.
Grupo de Trabajo CLACSO Violencias en Centroamérica
Este texto expresa la posición del mencionado Grupos de Trabajo y no necesariamente la de los centros e instituciones que componen la red internacional de CLACSO, su Comité Directivo o su Secretaría Ejecutiva.