Reforma laboral y represión en Argentina

El Senado de la Nación Argentina ha dado media sanción en la madrugada del jueves 12 de febrero a un proyecto de reforma laboral que marca un punto de inflexión en la historia de los derechos sociales del país. Mientras en el recinto se consolidaba una mayoría de 42 votos a favor frente a 30 en contra, en las afueras, la Plaza Congreso se convertía en el escenario de una nueva y brutal jornada de represión contra organizaciones populares, gremiales y políticas opuestas a su sanción.

La reforma, impulsada por el gobierno neoliberal de Javier Milei, y celebrada por las principales cámaras empresariales, no es una «modernización», sino una regresión sistémica. Entre sus puntos más críticos se encuentran:

-Flexibilización del despido: La sustitución de indemnizaciones por fondos de cese y la reducción de multas por empleo no registrado.

-Extensión de la jornada: La implementación de «bancos de horas» que permiten jornadas de hasta 12 horas, desdibujando el límite del descanso.

-Ataque a la libertad sindical: Restricciones al derecho a la huelga y sanciones por bloqueos, calificándolos como «falta gravísima».

-Desde una perspectiva académica y social, esta normativa profundiza la precarización estructural, desprotegiendo especialmente a los sectores más vulnerables bajo la falsa promesa –históricamente incumplida– de que la quita de derechos genera empleo.

Mientras el debate avanzaba el miércoles 11 de febrero, miles de trabajadores y trabajadoras, sindicatos y organizaciones sociales se manifestaron bajo la consigna de que «los derechos no se negocian». La respuesta estatal fue el despliegue de un operativo de seguridad desproporcionado y brutal, con decenas de detenidos y heridos por balas de goma, gases lacrimógenos y camiones hidrantes.

Lo ocurrido en el Congreso Nacional en Buenos Aires no es un hecho aislado, sino parte de una ofensiva regional contra el modelo de bienestar y los fundamentos de la democracia. Para CLACSO y la comunidad académica, el desafío es doble: denunciar la violencia institucional y analizar cómo estos marcos legales reconfiguran la subjetividad del trabajador en un contexto de pobreza creciente y precarización laboral.

En ese sentido se pronunciaron los Centros Miembros de CLACSO de Argentina, en una nota donde sostienen; “Defendemos el derecho a la protesta, a la organización y a la participación democrática sin criminalización ni persecuciones. Y trabajamos por la defensa de la educación y la ciencia públicas y los derechos laborales para todas y todos.”

Ver «Repudio a la represión en marcha contra la reforma laboral«

El proyecto de ley, con media sanción del Senado, llegó a la Cámara de Diputados el jueves 19 de febrero y, en protesta por su tratamiento, las Centrales Obreras llamaron a un paro de actividades con gran acatamiento en todo el país y con movilizaciones al Congreso una vez más reprimidas.