12 de junio, 2019

12 de junio – Día mundial contra el trabajo infantil

En 2019 se cumplen 100 años del convenio adoptado por la Organización Internacional del Trabajo relativo a la edad mínima en la industria. “La explotación de la infancia constituye el mal más espantoso e insoportable para el alma humana. Una labor seria en materia de legislación social empieza siempre con la protección de la infancia”, sostenía entonces Albert Thomas, primer Director de la OIT.

En 2019 se conmemora también el vigésimo aniversario de la adopción del “Convenio sobre las peores formas de trabajo infantil” de la OIT, que no todos los países han ratificado.

La propia OIT reconoce que, en todo el mundo, 152 millones de niños y niñas de entre 5 y 17 años son víctimas del trabajo infantil y casi la mitad ­-73 millones- se encuentran en situación de trabajo infantil peligroso, en su gran mayoría realizando tareas en el sector agropecuario.

El informe reporta que 72 millones de casos se concentra en África; 62 millones en Asia y el Pacífico; 10,7 millones en las Américas; 5,5 millones en Europa y Asia Central; y 1,1 millones en los Estados Árabes.

En términos de prevalencia, 1 de cada 5 niños y niñas de África (19,6%) están en situación de trabajo infantil, mientras que en otras regiones oscila entre el 3% y 7%: 2,9% en los Estados Árabes (1 de cada 35 niños); 4,1% en Europa y Asia Central (1 de cada 25); 5,3% en las Américas (1 de cada 19); y 7,4% en la región de Asia y el Pacífico (1 de cada 14).

Casi la mitad de los 152 millones de víctimas del trabajo infantil tienen entre 5 y 11 años; 42 millones (28%) entre 12 y 14 años; y 37 millones (24%) entre 15 y 17 años.

La prevalencia del trabajo infantil peligroso es mayor en los niños y niñas de entre 15 y 17 años. Con todo, una cuarta parte de quienes están ocupados en el trabajo infantil peligroso (19 millones) son menores de 12 años.

De los 152 millones de casos en situación de trabajo infantil, 88 millones son varones y 64 millones son niñas.

Los niños varones representan el 58% del total de ambos sexos en situación de trabajo infantil, y el 62% del total de ambos sexos que realizan trabajo peligroso. Se observa que los niños corren más riesgos que las niñas de verse involucrados en el trabajo infantil, pero esta apreciación puede deberse a que el trabajo de las niñas no siempre se declara, especialmente en el caso de ocupaciones domésticas.

El trabajo infantil se concentra en primer lugar en la agricultura (71%), que incluye la pesca, la silvicultura, la ganadería y la acuicultura, y comprende tanto la agricultura de subsistencia como la comercial; el 17% de los niños y niñas en situación de trabajo infantil trabaja en servicios; y el 12% en el sector industrial, en particular la minería.

En América latina y el Caribe

América Latina y el Caribe son las regiones que registraron la caída más fuerte en cuanto a trabajo infantil peligroso, según la Oficina Regional de la Organización de las Naciones Unidas para la Alimentación y la Agricultura (FAO). En su informe «Hacia la Eliminación Urgente del Trabajo Infantil Peligroso», destaca que “en América Latina y en el Caribe es donde más se ha reducido este trabajo, con una disminución de 2,4% entre los años 2012 y 2016”.

Sin embargo, la OIT sigue poniendo el acento en que “las formas incuestionablemente peores de trabajo infantil, como la explotación sexual comercial, la trata de niños y niñas con fines de explotación laboral y la utilización de niños y niñas en conflictos armados y el tráfico de drogas, plantean problemas particulares pues implican actividades ilícitas furtivas y difíciles de abordar. Algunas también plantean riesgos específicos a las niñas, que con frecuencia son más vulnerables debido a las prevalecientes normas culturales y sociales patriarcales de América Latina”.