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Habitat III. Hacia una nueva agenda urbana
  Nº 9 - Noviembre 2016
 
A PROPÓSITO DE HÁBITAT III
Manuel Dammert Guardia [*]
Nº 9/3 - Noviembre 2016

En octubre de 2016, Naciones Unidas -luego de proceso de consulta y participación de actores estatales a nivel mundial- aprobó y publicó la nueva agenda urbana. Documento que busca delinear los retos urbanos para los próximos 20 años. Las voces críticas al proceso y al documento no han sido pocas. A grandes rasgos, tres críticas son fundamentales para comprender los alcances y limitaciones de este proceso: 1) la debilidad de una mirada crítica sobre lo que se logró con Hábitat I (1976) y Hábitat II (1996); 2) la ausencia de un debate y posicionamiento sobre cómo se produce ciudad y lo urbano hoy día. Es decir, sobre los arreglos organizativos e institucionales en los que operan actores económicos, privados y políticos; los cuales finalmente expresan relaciones de poder respecto a su capacidad de intervención, planificación y transformación de la ciudad. Aspectos que también guardan relación con una discusión sobre cuáles son las escalas desde donde debemos discutir y pensar las ciudades. ¿el nivel nacional? ¿los gobiernos sub nacionales?;  3) la dificultad de cómo pensar a futuro los retos urbanos, sin mecanismos claros de implementación, con gobiernos nacionales que llevaron a cabo limitados procesos participativos para elaborar los Informes de cada país, y gobiernos subnacionales que tuvieron una participación limitada en la construcción de esta nueva agenda urbana.

Los debates generados alrededor de la Cumbre de Hábitat III señalan una coyuntura importante para los estudios urbanos en América Latina. Es una invitación a pensar más allá del documento oficial sobre una realidad urbana cambiante. Y una de las principales respuestas se dio durante los mismos días del evento oficial en Quito, a través del evento Hacia un Hábitat 3 Alternativo. Este evento logró convocar a más de 150 expositores y expositoras de toda la región, ocupando distintos espacios de Quito para el debate e intercambio. Gracias al esfuerzo inagotable de Fernando Carrión y su capacidad de convocatoria junto a un grupo de destacadas personas en el campo de estudios sobre lo urbano y la ciudad (Jordi Borja, Alicia Ziccardi, Pedro Pírez, Alfredo Rodríguez, Michael Cohen y muchos más), este encuentro dio cuenta de distintas preocupaciones que servirán de guía para la agenda de investigación urbana en los próximos 20 años; y sobre la necesidad de tener un posicionamiento intelectual, académico y político sobre la actual forma de producción urbana.

Uno de los pasos señalados como necesarios para avanzar en esta discusión tiene que ver con reconocer las transformaciones de la actual coyuntura urbana y que requieren nuestra atención. En primer lugar, el ciclo de urbanización se modificó. Luego de un período de un alto crecimiento urbano debido a razones demográficas y migratorias, las tasas de crecimiento urbano se han reducido. Esto ha llevado a señalar que estamos frente a un nuevo patrón de urbanización en la región caracterizado por dinámicas de consolidación urbana. En segundo lugar, el modelo económico desarrollista dio paso a un modelo caracterizado como “neoliberal”, y el tipo de acumulación capitalista ha modificado tanto los mercados de trabajo, los mecanismos de acceso a instituciones educativas y de salud, entre otros. En tercer lugar, se ha dado un proceso de reestructuración urbana vinculado tanto al modelo económico, a la globalización, y otros aspectos que tienen una serie de impactos territoriales y de reorganización de la estructura y forma urbana. Es posible afirmar la importancia que tiene un modelo de “ciudad neoliberal”, la cual se expresa en la relevancia de los mercados como institución que ejerce un rol predominante en la producción del espacio urbano, y por una mercantilización de la vida social, y económica, y del suelo -en términos de la importancia de los negocios inmobiliarios.

En cuarto lugar, existen una serie de transformaciones en el rol del Estado (gobierno central y subnacional) en términos de la gobernanza, planificación y políticas públicas urbanas. Desde la década de los ochenta, la gran apuesta en la región para mejorar el “gobierno de las ciudades” se expresó en la reforma del Estado a través de la descentralización de competencias fiscales, políticas y administrativas (en distintos grados) del gobierno central a los gobiernos subnacionales. En un contexto donde los flujos de capital, bienes y servicios operan sobre el territorio de manera selectiva, el nivel de gobierno subnacional enfrenta una serie de obstáculos para ser un actor que pueda hacer contrapeso a los actores económicos e inmobiliarios. Además, la planificación ha pasado de centrarse en los planes como los instrumentos privilegiados para pensar la ciudad (con todas sus limitaciones) a una planificación parcializada que se centra en los “Grandes Proyectos Urbanos” como expresión de la selectividad del capital respecto al territorio (produciendo y reproduciendo mayor fragmentación socio espacial).

En el marco de estas transformaciones, siguen existiendo y se han profundizado los obstáculos para la inclusión social, el acceso al derecho a la ciudad y la mejora en la calidad de vida. Siguen persistiendo una serie de problemas de precariedad e informalidad, existencia de áreas en donde se acumulan distintas desventajas estructurales y se generan escenarios caracterizados por la marginalidad urbana y la exclusión. A esta situación, se le debe agregar los problemas propios del campo de investigación urbana en la región. Luego del periodo de crisis de los principales paradigmas de investigación urbana en la región en la década de los ochenta, durante las décadas siguientes se ha presenciado tres aspectos fundamentales en el campo de investigación urbana: a) ha perdido importancia la teorización de/sobre la ciudad de la región (pese a importantes esfuerzos como los desarrollados, por ejemplo, por la Red RELATEUR); b) existe un retorno a lo público, expresado en la importancia que ha adquirido el derecho a la ciudad en tanto demanda de organizaciones sociales y como marco de debate para las políticas públicas; que se ve amenazado por las tendencias de fragmentación, por la impronta neoliberal en la producción del espacio urbano, etc.; c) se ha producido un cambio en las condiciones institucionales de producción académica (en términos de financiamiento, rol de los centros de investigación, y sistema de difusión académica).

En este contexto existe un reconocimiento de necesidades urgentes de construcción de conocimiento crítico sobre las ciudades, en contraposición a una suerte de “sentido común” instalado sobre el devenir de las ciudades. Este sentido común deja de reconocer que la historia y los conflictos son importantes motores para la construcción de alternativas a los modelos ya conocidos y que, con especial énfasis en América Latina, no solo han fracasado en construir ciudades y hábitats “más inclusivos y menos desiguales”, sino que las bases mismas de estos modelos hacen que las ciudades se conviertan en lugares donde se concentra la pobreza, la exclusión y la desigualdad. En esta esta línea se ubican el esfuerzo de distintas redes de investigación a nivel regional. Una de ellas es el Grupo de Trabajo de Desigualdades Urbanas, que continua el trabajo de los anteriores GT sobre temáticas urbanas (Hábitat e Inclusión social, coordinador por Jaime Erazo y Teolinda Bolívar; y Derecho a la Ciudad, coordinador por Fernando Carrión y María Cristina Cravino) de impulsar una red de investigadores/as interesados en pensar la desigualdad urbana, como síntoma persistente del agotamiento de los modelos existentes y dominantes en la producción social del hábitat, lo urbano y nuestras ciudades.

La cumbre de Hábitat III es un hito para el debate urbano. Pero tambien tiene el riesgo de pasar desapercibido por la propia naturaleza del documento “nueva agenda urbana” o la inacción de los actores políticos para reformular e incidir en los distintos proyectos de ciudad. Es en este contexto que distintos esfuerzos articulados a escala regional cobran relevancia para generar espacios sostenidos y permanentes de intercambio, debate y construccion de conocimiento sobre la realidad de nuestras ciudades y sus potenciales transformaciones. Hábitat III es una invitación para repensar la coyuntura urbana y reformular nuestros proyectos de ciudad. Quizás el impacto de la cumbre oficial -en términos de políticas públicas y de la forma de concebir las ciudades y lo urbano- sea mínimo, pero es una excusa que no se debe desperdiciar.







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[*] Manuel Dammert Guardia
Coordinador del Grupo de Trabajo CLACSO "Desigualdades urbanas". Profesor e investigador del Centro de Investigaciones Sociales, Económicas, Políticas y Antropológicas de la Pontificia Universidad Católica del Perú.


 
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